Fibromialgia.

Hola y bienvenido a mi espacio virtual.
Deduzco que si has llegado aquí es porque estás interesado, por las circunstancias que sean, por la Fibromialgia.
Y sí, yo la tengo: tengo fibromialgia.
Quizá sea bueno comenzar desde el principio, y dejarte claro que, este post solo es una presentación. Pero le seguirán más.
No sé si sabes quién es la persona que hay tras estas palabras. Por tanto, voy a presentarme: me llamo Carolina Olivares Rodríguez y soy escritora.

Diagnóstico de Carolina.

Ayer lunes, 26 de noviembre de 2018, tras acudir a consulta de reumatología para recoger el informe médico con los resultados de las pruebas realizadas (análisis de sangre y orina y varias radiografías en diversas partes del cuerpo) el especialista fue contundente en el diagnóstico:
-Tiene fibromialgia y poliartrosis leve (artrosis muy acentuada en la zona lumbar de la columna vertebral).

Al tiempo de haber salido del hospital sopesé la posibilidad de crear una nueva sección en mi blog (La escritora viajera) para contar, explicar y hablar abiertamente sobre la sintomatología que padezco a causa de esta dolencia.
Luego de comunicar mi decisión a mi editora, y gran amiga, Chiqui Lorenzo -quien también trabaja en este espacio web- me he decidido; y aquí estoy.

Hay dos motivos por los cuales encuentro positivo hablar de la fibromialgia: primero porque estoy jubilada por enfermedad (formo parte de la Policía Nacional y he estado en servicio activo veinticinco años, quince como policía y diez como oficial de policía). Y segundo porque quizá, solo quizá, mi experiencia personal pueda ser de utilidad a terceros.
Mi intención es dar visibilidad a una enfermedad, que en mi caso concreto supongo debo de tener desde hace años ya que llevo soportando intenso dolor largo tiempo (entre siete y ocho años).
Igual que tú, yo no elegí tener fibromialgia. Pero ya que la tengo, ya que la tienes, ya que la padecemos, hagamos una cosa: vivimos exprimiendo cada instante como si no hubiera futuro, como si fuese el último de nuestra vida.

Apenas han pasado veinticuatro horas de haber sido diagnosticada; sin embargo no tengo ninguna intención de sucumbir a la negatividad. Como bien he dicho llevo tiempo soportándola.
La fibromalgia es como un fantasma. Y el mejor modo que encuentro para definirla en pocas palabras es este: es morir agónica y lentamente.
Aquí, tú y yo, tal vez sin conocernos, nos encontraremos; y compartiremos aquello que -aun sin haberlo buscado- nos une. Porque a día de hoy, no nos queda más remedio.
Así que ya que está, aprendamos a convivir con ella.
No la tengas miedo: demuéstrala que tienes ganas de vivir. Entonces ella te temerá a ti.

Carolina.