Fibromialgia.

Debido al extenso historial – médico que tengo, antes de explicar qué es la Fibromialgia y exponer los síntomas que presento, os contaré cuando empecé a padecer dolor.
En esta entrada relataré resumidamente mis antecedentes clínicos justo hasta el momento que fui diagnosticada de fibromialgia y de poliartrosis leve. (Si no te apetece o interesa leer este post, espera a los siguientes).

LOS PRIMEROS DOLORES CORPORALES

Desde los diecinueve años de edad con vivo con el dolor.
De aquellas, cada vez que tenía que permanecer de pie más de cinco minutos, notaba como si las piernas me fueran a estallar por dentro, sobre todo desde la rodilla hasta el tobillo. El uso de medias de complexión fuerte atenuó el dolor un tiempo. Luego, ni las medias lograron calmarlo.

Definición de mamoplastia.

En el periodo comprendido entre los diecinueve a los veintiún años mi pecho aumentó de forma considerable, llegando a sobrepasar la talla 115 de sujetador (talleje en España). Mi altura y peso eran de 1 metro con 69 centímetros y 60 kilos, con lo cual aquel pecho desproporcionado con mis medidas causaría estragos en mi columna vertebral.
En aquella época de mi vida, y por cuestiones meramente estéticas, me sometí a una rinoplastia. El cirujano plástico que me operó tiene su clínica en Santander. Como quedé muy contenta con el resultado final, le tuve en cuenta para posteriores intervenciones pues ya me había planteado hacerme una mamoplastia de reducción (esta vez por cuestiones de salud).

BUSCANDO SOLUCIONES

Inicié una odisea médica que me llevó a pedir hora con especialistas en los campos de ginecología, traumatología y vascular.
Antes de continuar quisiera dejar claro que no soy una persona aprensiva; sin embargo sí quería averiguar qué demonios pasaba en mi cuerpo. Porque no conozco a nadie que quiera convivir con el dolor.
Recalcar que a nivel ginecológico he tenido varios problemas. Los resumo brevemente:
-El 26 de noviembre del mismo año que cumplí veintidós entré por el servicio de urgencias -estando en jornada laboral nocturna en Barcelona- por tener un agudo dolor en la zona uterina. Tras explorarme, y una vez que tuvieron los resultados de las pruebas que me hicieron (análisis de sangre y ecografía), me llevaron sin demora al quirófano para operarme a cirugía abierta abdominal. Tenía un tumor benigno en el ovario derecho y se había reventado.
Aquello me sorprendió ya que en marzo me había hecho mi revisión ginecológica anual y todo estaba en orden.
De esta cirugía me recuperé con suma rapidez. Y a los dos meses estaba nadando y practicando más deportes, cosa habitual en mí.

Definición de mioma.

-El 15 de mayo de 2018 me practicaron una histerectomía. El informe patológico constató que en mi útero -de 250 gramos de peso- había catorce miomas de diversos tipos. Como era de esperar, todos benignos. Con anterioridad, y después de la primera intervención urgente, me había visto tres veces sobre la mesa de operaciones para extirparme pólipos y miomas.

Definición de pólipo uterino.

Mi matriz era grande y mi menstruación muy sangrante. Las constantes hemorragias hacían que en mis analíticas de sangre resaltara un tipo de anemia asociada al bajo déficit de hierro: anemia ferropénica (o ferropriva).
Extirpado el órgano puse punto final al problema. Y a su dolor.
Al poco de la última operación mi ginecóloga me llamó por teléfono para comunicarme que debían realizarme “ya” una biopsia con punción de aguja gruesa en la mama izquierda porque en la ecografía y mamografía que me habían hecho -apenas una semana atrás- se apreciaba una lesión sospechosa.
El resultado de la biopsia fue negativo.
A los seis meses debía repetir la ecografía por mero control rutinario.

SENTIMIENTOS TRAS DESCARTAR UN CÁNCER DE MAMA

He pasado por momentos terribles, pero jamás había sufrido tanto.
Desde que mi médica me llamara hasta que tuve en mis manos el informe de la biopsia sufrí tales crisis de ansiedad que tuve que tomar ansiolíticos.
Para que yo tenga que tomar un tranquilizante es porque realmente lo estoy pasando muy pero que muy mal.
Este episodio de mi vida ha sido determinante y ha supuesto un punto de inflexión que me ha llevado a verlo todo desde una perspectiva, que hasta entonces, desconocía.
Quisiera que entendiérais mi pánico. Iban a pincharme en el punto más doloroso de mi seno, donde ni yo misma podía (ni puedo) tocarme. Pensar en ello me quitaba el sueño, y la vida.
-No comprendo que estés tan preocupada por un pinchacito de nada y no pienses en el resultado-. Dijo mi ginecóloga.

Definición de mastitis fibroquística.

No, la cabeza no me daba para más. Solo “veía” una enorme aguja punzándome ahí, donde el dolor era insufrible. Y no, no me planteaba que pudiera
tener cáncer de mama. Porque todo apuntaba a que la lesión era una antigua cicatriz interna. Además tengo mastitis fibroquística, y eso hace que mis mamas estén muy doloridas.
Mis temores fueron infundados, el radiólogo me aplicó anestesia local antes de tomar las muestras.
Como ya comenté en la entrada de presentación, pertenezco a la Policía Nacional y estoy jubilada por ansiedad. A lo largo de mi vida la ansiedad me ha jugado malas pasadas; pero jamás tan duras como esa vez.
Nunca me he tratado la ansiedad farmacológicamente. E insisto, me ha golpeado fuertemente. Pero la he soportado “echándole ovarios”. No creo en las píldoras milagrosas, pienso que no curan, y crean dependencia.
Hablar de esta enfermedad psicológica merecería un capítulo aparte. Por ello, dejémoslo estar.
Dios aprieta pero no ahoga. Si crees en él reza para que tu particular soga no apriete demasiado.
Concluyo diciendo que a día de hoy aún no me restablecido de la histerectomía (y ya ha pasado más de medio año). Sin embargo, en el aspecto ginecológico, mi calidad de vida ha mejorado notablemente.

LA PERSISTENCIA DEL DOLOR

Los dolores de piernas me llevaron a la consulta del traumatólogo y a la del especialista en cirugía vascular.
Para ver si tenía problemas de circulación, hasta en dos ocasiones me hicieron la misma prueba. Consiste en poner un aparatito en la planta de los pies que examina el interior de las arterias principales de las piernas. Ambas veces el especialista descartó problemas circulatorios.

En consulta con el cirujano plástico que me operó la nariz -luego de exponer mi intención de reducirme los pechos- me propuso acudir al traumatólogo para que me hicieran una radiografía de la columna vertebral pues intuía que pudiera tener algún tipo de problema. En efecto no se equivocó. En la radiografía se observaba que tenía dos escoliosis (desviaciones): una lumbar y otra entre la zona cervical y dorsal.
-Si no te reduces el pecho puede que termines muy afectada de la columna-. Diría. Y mencionó la palabra chepa.
En el año 1998 me sometería a la deseada reducción mamaria. Pero debido a ciertas complicaciones de cicatrización y hemorragias tuve que volver al quirófano cuatro veces más.
La reducción de mama -aparte de un gran peso- me quitó sufrimiento.
Las escoliosis siguen ahí, junto a varias hernias discales.
Los traumatólogos que me han visto han afirmado:
-“Tienes muy mal la columna” “no es normal que a tu edad la tengas así” “la tienes degenerativa y artrósica” “estás echa polvo”.
Algunos me han derivado a la Unidad del Dolor o me han recomendado que haga rehabilitación. Y la he hecho, la hago y la tendré que hacer de por vida. También me han recetado pastillas; pero nunca las he tomado. Ya he dejado entrever que soy reacia a tomar cualquier tipo de medicación.
Ante la negativa a medicarme un traumatólogo me dijo textualmente:
-No comprendo cómo puedes vivir con tanto dolor.
La última vez que fui a traumatología el especialista me dijo que tengo que operarme la columna ya que una de las hernias (lumbar) ha atravesado todo el nervio.
-No me voy a operar-. Respondí tajante.
-¿Te duelen las piernas? ¿Tienes calambres? ¿Sientes hormigueo y se te duermen?-. Preguntó .-A todas las preguntas contesté SÍ. Y añadí:
-A veces voy andando por la calle y se me doblan las rodillas.
-Pues llegará el día que no podrás andar.
-El día que no pueda caminar ya veré qué hago.

Pero ¿Porqué tengo tan mal la columna? ¿Por qué me duele tanto?
La explicación de boca de un traumatólogo, tras decirle que había practicado gimnasia rítmica de niña, fue la siguiente:
-Ahí podría radicar una de las causas. La otra es una cuestión constitucional.

Pero dígame ¿Por qué me duele todo el cuerpo? ¿Por qué me duelen los músculos?
-Porque tienes fibromialgia-. Sentenció el reumatólogo.

Nota: el motivo por el que no tomo medicación para combatir el dolor de la columna es por la advertencia del especialista. Las pastillas no calman del todo y se corre el riesgo de que el cuerpo se acostumbre a ellas.
No veo beneficio sino perjuicio. Porque de una parte se daña innecesariamente el hígado y de la otra baja la resistencia al dolor.
Y en mi estado, lo último que deseo es que mi umbral del dolor baje.

Carolina.