Y el sexo… ¿Cómo va?

Esta tarde, hablando con un “vecin” y amic, me ha preguntado por la calabaza gorda que nos salió en el huerto. Y me ha dicho:
-La próxima vez tráeme unas pocas semillas de las que echasteis vosotros para ver si me sale a mí una calabaza tan grande como la vuestra y así me hago popular en el pueblo.
-Juanito, a ti no te hace falta una calabaza como la nuestra para hacerte popular-. Le dije yo .-¡Porque seguro que ya eres el vecino más famoso! Ja, ja, ja.
-Pues mirar, el otro día estuve sembrando habas.
-Ahora que las mencionas, las cuecen en todas partes.
-¿Por qué lo dices?
-Porque hay mucho tonto suelto por ahí.
-Ah, sí, sí, sí. Mucho, mucho, y por todas partes. Pero también están los tontos que son muy listos.
-También, también.
-Antes sí que éramos tontos.
-¿En qué aspecto?-. Le preguntó Carlitines.
-En el del sexo.
-Coño, ¿No viste el vídeo que te mandé el otro día por wasap?
-Sí, sí. El del tío que la noche de bodas tuvo problemas y estuvo hasta las seis de la mañana…
-Ese, ese.
-¿Qué vídeo, Carola?
-El de un señoruco que contó en un magacín de Canal Sur que presenta Juan y Medio que la noche de bodas tuvo problemas porque venía de un mundo antiguo y por ello su mujer y él llegaron vírgenes al matrimonio. Y que la mujer, por ser hija de un guardia civil, el padre la tenía muy justa. Y que como durante el noviazgo no llegaron a hacer nada, se presentaron los dos la noche de bodas ignorantes, al punto de no saber rex de rex.
-Aaah. Entonces como yo.
-Eso, como tú, Carletes.
-¡Y como yo!-. Exclamó Juanito .- Porque en mis tiempos, ojo.
-Pues ahora… -Dejé caer yo.
-Ya, ya. Pues ni lo de antes ni lo de ahora. Pero entre ahora y antes… Madre mía, si os cuento lo que le pasó a un matrimonio amigo.
-Cuenta a ver.
-Un día me vinieron un amigo y la mujer a consultar una cosa, un misterio llevaban los dos… Resulta que estaban muy preocupados porque llevaban casados un año y…
-Y no tenían claro si aún eran o no vírgenes.
-Calla y escucha mujer lo que me contaron. Al parecer a mi amigo, a la hora de la verdad, se le salía todo para afuera…
-Oye, ¿Y cuál es la hora de la verdad?-. Preguntó Carletes.
-Calla tú también y escucha.
(Ja, ja, ja).
-Como se le salía todo para afuera me preguntaron si aquello era normal. Sí, les dije yo. Y como no las tenían todas consigo, por no saber si metía su cosa en la cosa de la mujer, cogió una linterna y le enfocó con ella el agujero, al mismo tiempo que le metía…
(Ja, ja, ja).
-¡Qué dices!-. Exclamé yo, meándome de la risa, como Carlitines.
-Síiiii. Pero lo mejor de todo es que la mujer ya estaba embarazada. Entonces, ¿¡Para qué me preguntaron a mí del sexo y de cómo va la cosa si de sobra sabían ellos como iba!?
(Ja, ja, ja).
-Mira lo que le pasa a un amigo mío: él siempre quiere tener sexo por la noche, después de cenar, y la mujer quiere a la hora de la siesta. Así pasa, que nunca se ponen de acuerdo y al final no lo echan-. Contó Carlitines.
-Cachis, así se pierden dos polvos, ché.
-Claro.
-Y polvo que no se echa, no vuelve.
-Ya lo decía un amigo mío, Juanito: de esta vida sacarás, lo que metas nada más.
-Por eso lo mejor es echar los dos, el de la tarde y el de la noche.