Playa Pupuya (Vega de Pupuya). Provincia de Cardenal Caro. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

He imaginado que aquí, en el mundo, se esconde un lugar que difiere a todos los lugares. Porque he soñado que quizá, algún día, podré habitar en una isla paradisíaca. Y viajaré.
Será una tierra desconocida; estará perdida, despoblada. Fluirá de las aguas en un punto cualquiera entre el trópico de Cáncer y el de Capricornio. Y tú jamás podrás localizarlo en un mapamundi… Ni siquiera tendrás la suficiente imaginación para idear una vida nueva en él… Y soñaré.
He imaginado que aquí, la vida misma dejaba de tener sentido. Me he evaporado en sueños; me han desplazado mágicamente a otra dimensión para poder encontrarme contigo.
En nuestro islote hay una pequeña cabaña hecha de cañas. No precisamos nada de lo que te hace feliz a ti. Lo material lo deseché hace tiempo. Solo la divinidad transformada en lo que siempre será y fue (energía) acompaña la soledad de la existencia.
El alba toca el cristal de las ventanas de mi humilde morada para despertarme. La serenidad estará a mi lado cuando vaya a cazar al interior de la isla. O cuando me sumerja en el mar, al momento de lanzarme a él para pescar. Luego bailaré.
A lo largo del día, bien por la mañana, bien a la hora de la sobremesa, me trasladaré al interior de la isla. Allí, las cataratas mueren en pequeñas lagunas mientras los animales y la vegetación hacen todo lo posible por sobrevivir.
Al atardecer, caminaré desnuda de la mano de mi amor, bordeando la orilla de la playa. Y te amaré, y te diré: te quiero.
Al norte y a sur la naturaleza ha colocado rocas rojas, negruzcas, grisáceas y amarillas. El este se pierde con el horizonte cuando al oeste los variopintos colores del ocaso insinúan que la noche viene a nuestro encuentro despacio, muy despacio.
De noche, las hogueras iluminan las miradas; y nuestros ojos. Nunca sentí tanto amor por ti como en esos instantes efímeros; nunca la eterna pasión se hará tan patente como entonces.
… Y te diré: te quiero. Y te amaré.
He imaginado que aquí, todo se olvida pues nada permanece. La brisa traerá aromas del mundo al que dejé de pertenecer; del que abandoné, al que no regresaré.
Los vientos, en la madrugada, se llevan consigo todos y cada uno los de recuerdos. A veces desordenan mi pensamiento y amenazan a las candelas que iluminan mi alma… Mientras bailamos.
He imaginado que aquí, el tiempo todo lo puede. Porque he imaginado que aquí, en mi mundo, todo es posible. Porque aquí, tú y yo, soñamos.
Desde aquí he visto como el cielo celeste pintaba el universo de estrellas.
Desde aquí me he desplazado desde el Antártico al Ártico solo para volar hasta islas asiáticas. Y en ellas he tenido el privilegio de divisar arco iris en las auroras, y he visto como se formaban auroras boreales justo antes de que las luces de la tarde se apagaran para siempre.
Y aquí, mi amor, he imaginado que viajo, sueño y bailo… Eternamente a tu lado.