Logotipo de The Rolling Stone.

Una mañana, desempeñando mi labor como agente de fronteras en el control policial de comunitarios de la Terminal T1 del aeropuerto madrileño, les pasé el pasaporte a dos personas que venían juntas.
A la primera la reconocí al instante, a la otra no.
Eran hombres, el primero debía ser el representante del otro. Y el otro era… Tatatachán, tachán ¡Nada más y nada menos que Mick Jagger! (El líder de la banda de rock británica The Rolling Stones).
Y al verle pensé: Madre del Amor Hermoso, si en papel eres feo en persona lo eres mucho más, “jodio”.
Y tras verificar que ambos documentos de viaje estaban en perfecto estado, continué con la labor, y a otra cosa mariposa.

Y como cuando pasaron estos hombres, dentro de la cabina estaba Teo, un compañero de paisano, de raza gitana, destinado en el Grupo de Estupefacientes, salió como una bala a pedirle un autógrafo.
-Teíno (le decimos así los que le teníamos mucha confianza porque es extremeño), ¿“Paqué” quieres un autógrafo del primo hermano de los hermanos Calatrava?
-Ay, primica, esto lo pongo yo a la venta en “Interné” y me forro.
-¿Tú crees?
-Claaarooooo. Verás cuando me veas venir con el Testarossa que me pienso comprar con el pastizal que voy a pedir por él, je, je, je.
-Ay, Teíno, tú y tus gitanadas.
Y así quedó la cosa.

A los pocos meses Teo tuvo un lío de faldas con una trabajadora venezolana (o eso decían las malas lenguas) y se marchó destinado a otra comisaría y nada más se supo de él.
Pero hará cosa de un mes que coincidimos en el hospital.
-¡Hombre, Teo! Qué sorpresa verte.
-Qué pasa, Carolina, ¿Qué es de tu vida?
-Pues como siempre, bien-. Y como se había puesto algo gordo le dije .-Qué te dan en el Culto que te has puesto tan gordo.
-Je, je, je, me he puesto muy “gordino”, je, je, je. La buena vida, prima.
-Y bueno, ¿Qué haces aquí?
-Tengo cita con el endocrino. Tengo un “pobrema” en las tiroides y por eso estoy así, que parezco un barril, je, je, je.
-Y que, ¿Te casaste?
-Ay, prima, claaarooooo. Me casé por el rito gitano con una muchacha catalana que se llama Antonia.
-Gitana como tú, supongo.
-Ay, gitana, gitana. Y virgen. Y ante el cristo del Gran Poder. Y tengo tres churumbeles, je, je, je-. Y entonces me acordé del autógrafo que le pidió a Mick Jagger .-Oye, Teo: ¿qué fue del autógrafo que le pediste al cantante de The Rolling Stone?
-Ay, “ja me muera”, no me lo recuerdes.
-Ay, Dios mío, ¿Qué pasó?
-Ay, que una banda de rumanos “nus” entró a chorar a la casa. A “nusotros”, primica, a “nusotros”.
-También es mala pata que unos rumanos vayan a robar a los gitanos.
-Ay, rumanos y gitanos, como “nusotros”. Gitanos chorando a gitanos, ¿Dónde se ha visto eso? Mala ruina tengan y mala sombra caiga sobre “tos” ellos.
-¿Y se llevaron mucho?
-Ay, me choraron el autógrafo que me firmó “Millague”. Amén les parta un rayo del coraje que me entró.
-Bueno, Teo, si solo se llevaron el autógrafo…
-Ay, no. “Nus” choraron más cosas. “Andeve” los payos no les chivará por el culo un demonio de mala madre a “tos” ellos.
-¿No acabas de decir que eran gitanos?
-Ay, pues serían otros distintos, porque me entraron a chorar a la casa dos veces.
-Uy, la ostia.
-Ay, no digas palabrotas que es pecado. Y mira, “me se” llevaron también una cadena de oro que me regaló mi suegro Antón y un reloj, recuerdo de mi difunto hermano Lolo. Amén que con el dinero que les den por las joyas compren cincuenta kilos de papas y otras tantas docenas de huevos y hagan una tortilla y se atraganten con ella “tos” ellos.
-Uf, Teíno, como funcionen las maldiciones…
-Pocas maldiciones son estas. Porque “me se” llevaron el autógrafo, primica, “me se” llevaron el autógrafo y no me pude comprar el Ferrari.

Y como me llamaron, me despedí de mi compañero y le dejé medio llorando, pues pasó de los jejejés a los ¡bua, bua, bua!
-Pobre chico, robarle dos veces-. Le dije a Carlitines, más tarde .-¿No te parece un poco extraño que roben a un policía?
-Que roben a un policía no sé si es extraño, ahora, que roben a un “lolailo”… ¡Una cadena de oro y el reloj de un hermano! Ay, primica, me parece que te ha metido una bola…
-¿Tú crees?
-Ay, Carola, qué ingenia eres, je, je, je. Te lo crees todo, je, je, je,
-Pero entonces, el autógrafo… Ay, ay, ay ¿Qué pasaría con él?
-Ay, Carola, vete tú a saber.