Letreros informativos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

(ESCRITO, ORA POR CAROLINA, ORA POR CARLOS)

Ayer esta mujer me hizo caminar seis horas… Y ella, como es así, caminó más. Porque a la hora de la siesta se fue soliña a ver el grafiti de Fernando Simón -obra del artista J. Warx, sito en la calle Juan Giner, número 3- e hizo cuatro kilómetros más. Y como con las prisas no se llevó la pulsera de actividad (se la quitó al ducharse y olvidó ponérsela de nuevo), está rabiosa porque la mía marca 18 kilómetros, cuatro menos que la suya. (Es que es un culo inquieto que tiene complejo de Correcaminos, mec – mec. Ji, ji, ji).

Plaza Redonda. Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez,

En Valencia vimos la Plaza de Toros (Carolina dice que los ruedos taurinos son coliseos modernos) y la Estación del tren; el Ayuntamiento y la plaza donde se celebra la mascletà (inicio de las famosas fallas); la Plaza Redonda y un montón de plazas e iglesias; y subimos los 207 escalones de la Torre del Micalet o el Miguelete (y los bajamos).

Panorámica desde El Miguelete (campanario de la Catedral). Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La Torre del Miguelete es el campanario de la Catedral. La vista panorámica desde lo alto es de 360 grados y se ve toda la ciudad.
Después nos acercamos a la Plaza de la Virgen. Y deambulamos por varias calles y avenidas; compramos comida y descansamos una miqueta.
Como no, antes que echaran el cierre (15:00 horas) entramos al Mercado Central.

Mercado Central. Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Por la tarde anduvimos por el Jardín del Turia (1 kilómetro de los cinco que marca; pero mirando la distancia real pone que son un total de casi diez). Vimos el Palacio de la Música y llegamos a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Y la recorrimos entera.

Plano del Jardín del Turia. Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Yo de vez en cuando me sentaba mientras Carolineta iba de acá para allá haciendo fotos a las cosas, sobre todo a las estatuas (a ella le chiflan esas cosas). Por cierto, ¡A una le han puesto una mascareta!

Estatua (con mascarilla) en el Jardín de Turia. Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Regresamos por los jardines, entre las estatuas, la vegetación, los caminitos y gente haciendo deporte. Bueno, deporte. Me río yo del deporte que hacían algunos (no digo más que nos cruzamos con una muchacha con ropa de vestir corta y sandalias con lo menos 13 centímetros de tacón, yendo entre los deportistas sin mascareta).
Pasamos y sobrepasamos el Puente de la Mar, el Puente de las Flores, el Puente de la Exposición… Y otros (hay más puentes que en el juego de la Oca, tú). Y en un momento dado subimos arriba para que Carolineta fotografiara una escultura, según ella monísima, para mí… ¡Y yo qué sé si me vuelve loco!
Como prueba irrefutable, he aquí la foto.

Escultura de Juan García Ripollés. Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el parque Juan Carlos I de Madrid hay una del mismo estilo, se llama Niño Sol. Y en el Paseo Marítimo de Alicante otra, a la que esta xiqueta le hizo siete fotos, o más, que no sé yo para qué hizo tantas, pero bueno.
Las tres son obra del escultor y pintor español Juan García Ripollés, conocido como Ripo o Beato Ripo.
Ah, también vimos las estatuas de unos diablos alados. Y muchas cosas más.

Ahora vamos a hacer más turismo.
Si veis que no escribo, llamad a la Policía. O mejor, no la llaméis. Porque me habré fugado para librarme de la quema de tener que andar tanto (que ya sé yo de antemano que hasta que no recorramos el Jardín del Turia la Carola no va a parar, pues se conoce que se ha quedado en la era de la Prehistoria y no sabe que la rueda ya se inventó, y con ella el transporte público).

Pues eso, buona “matina”… ¿“Matina”? Ay, ya no sé si en “valenciá” los buenos días se dicen “bon llía”, “bona matina”… Es lo que tiene viajar más que el baúl de la Piquer y ser políglota y hablar tantos idiomas.
¡Al final uno se lía más que la pata de un romano!
(Y es que nosotros conocemos cinco continentes, y menos el Antártico, hemos navegado por todos los océanos).