Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Como regla general, al que le gusta viajar, le gusta de siempre (hablo por mí).
Y si como yo, tú también tienes un corazón aventurero, supongo dedicarás horas a recopilar información acerca de nuevos destinos que anhelas visitar.
Actualmente la herramienta de internet facilita mucho la labor. Y es de agradecer, pues antes la información se sacaba de revistas dedicadas al turismo, documentales de televisión y poco más.

Jungla, playas y reservas naturales es lo que ofrece el país africano al turista intrépido que quiera descubrirlo.

Antes de realizar el viaje que -artículo tras artículo- estoy desgranando (crucero por el océano Índico, que además de Madagascar, incluía paradas en Mauricio, Seychelles e Isla Reunión) tanto a Carlos como a mí nos costó encontrar información para contratar tours en los puertos que visitaríamos.
Con la redacción de mis artículos espero poder ayudaros.

BREVES LÍNEAS REFERENTES A ANTSIRANANA Y DIEGO SUÁREZ

El puerto de Diego Suárez abre las puertas a la ciudad de Antsiranana. Antsiranana o Diego Suárez, es la capital de la región de Diana. Alojado al extremo noreste de Madagascar, es el tercer puerto más importante del país insular.
Cabe destacar que la bahía de Antsiranana es la .segunda más grande del planeta.

Puerto de Diego Suárez en Antsiranana. Barco Costa neoRomantica. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Antsiranana fue colonia francesa (finales S.XIX). Hasta el año 1975 tuvo el mismo nombre que el navegante que la visitó en 1543, Diego Suárez (Diego Soares en portugués).
Aunque la ciudad recibe los calificativos de agradable y pintoresca, nosotros no la recorrimos.

Madagascar oculta innumerables maravillas. Y en su segunda parada nos aguardaba una aventura apasionante.
Nuestro objetivo en este puerto era Tsingy Rouge (Tsingy Rouge Park o Red Tsingy). Para visitarlo habríamos de internarnos en el país.

Carlos con el 4 x 4 para ir a Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Puerto de Diego Suárez en Antsiranana. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La mañana amaneció muy calurosa y optamos por llevar ropa ligera.
Nada más bajar del barco Costa neoRomantica nos dirigimos a la zona donde estaban aparcados los todoterrenos que nos llevarían al parque.
Íbamos a pasar gran parte del día fuera, y para que el hambre y la sed no hicieran mella en nuestros cuerpos, la naviera nos dio un picnic a cada uno… Bueno, nos los dieron porque contratamos con ellos la excursión.
Nuestro 4 x 4 tenía capacidad para seis ocupantes. La excursión era guiada y obviamente incluía el trayecto de ida y vuelta. También incluyó una percance que, valga la redundancia, no estaba incluida: el instante en el que el transporte sufrió un…
…Eh, para y pisa el freno Carola, que te precipitas y adelantas acontecimientos.
(Como ya anticipé en la primera parte del artículo dedicado a Madagascar los transportes son precarios).

En el 4 x 4 yendo a Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el todoterreno. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Tsingy Rouge está situado a unos 60 kilómetros de distancia -sur de Antsiranana- cercano a la ciudad de Sadjoavato.
Craso error pensar: “qué pocos kilómetros” o “enseguida llegaremos”. Recuerda, esto en el Tercer Mundo y la infraestructura en carreteras dista años luz de la de Europa. Así que ármate de paciencia, no te queda otra. Porque en Madagascar no hay autovías ni nada que se le parezca. Solo hay caminos de cabras mal asfaltados, y de tierra.

CUÁNTO TARDARÁS EN LLEGAR AL PARQUE

Como mínimo dos horas (más las de regreso).
Ahora, te garantizo que, aún con percance, tu viaje merecerá la pena. Al menos mi familia y yo terminamos la jornada con ese pensamiento.

TRAYECTO DE IDA Y VUELTA

¿Qué es lo que encontrarás en el viaje? Pobreza y pobreza; y más pobreza… Desgraciadamente.

Así son la mayoría de las viviendas en Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A ambos lados del camino verás “poblaciones”. Y si lo he entrecomillado es porque lo que realmente hay en todo el país son… ¿Cuál sería la forma exacta de definirlo? Quizá esta: son “poblados chabolistas”.
En esas chabolas fabricadas con contrachapado malviven mujeres y hombres. Allí y ahora, mientras lees ajeno a otra realidad, bebés o niños desnutridos, adultos y ancianos esqueléticos, sobreviven e intentan subsistir en sociedades que nunca lo fueron. Y voy más lejos: en las chabolas no hay comodidades, ni disponen de agua, gas o luz. Los chicos juegan en terrenos resquebrajados y secos.

En este (y en otros ríos) los malgaches se bañan o lavan la ropa. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En las aguas sucias de los ríos los adolescentes se bañan desnudos; en otros, mujeres afanosas lavan la ropa como lo hacían nuestras abuelas: a mano, frotando y restregando las prendas una y mil veces.
Pero hay una diferencia: en África escasea el jabón.
De hecho en África escasea todo (todo salvo el hambre).
Reflexionemos: mientras que nosotros nos quejamos porque la conexión wifi es lenta o se corta, estas gentes tratan de sobreponerse y “vivir” en un mundo carente de cosas tan necesarias como poder ir a la escuela o tener una cobertura sanitaria.
Cuando tengas que subir por las escaleras hasta el tercer piso (que es donde está tu hogar, dulce hogar) porque el ascensor está averiado momentáneamente, no te lamentes. Si las escaleras mecánicas del suburbano no funcionan y te toca ir andando… En serio, antes de bajar a todos los santos del cielo, pon los pies en la tierra.

Como contrapunto a lo expuesto, decir que el trayecto -en tramos y a nivel panorámico- proporciona increíbles vistas montañosas.

Paisaje visto desde el 4 x 4 yendo a Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

TSINGY ROUGE

El parque es un conjunto de formaciones de piedra de laterita roja, consecuencia de la erosión del río Irodo. Son chimeneas de arcilla y arena. En tu presente efímero contemplarás la impresionante maravilla, donde el sorprendente poder de la naturaleza se ha impuesto a la mano destructora del ser humano. Pero aún tenemos que recorrer un poquito más. Mientras, disfruta de las vistas.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El recorrido en todoterreno hasta el punto final es de una belleza subliminal. Donde quiera que mires, verás prodigios naturales. No pierdas la oportunidad y explora un paisaje rocoso y colorido.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parada panorámica. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Abajo se localiza el gran tesoro de Tsingy Rouge: las altas columnas blancas (chimeneas).
Haz fotos y vídeos.
Respeta las normas del panel informativo: no atravieses la línea prohibitiva ni toques nada.

Panel informativo. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Tsingy Rouge (Tsingy Rouge Park o Red Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos, Iván y Carlitos en Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos y Carolina en Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por uno de sus hijos.

Carlos y los niños yendo al gran tesoro de Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Y después de estas cinco fotografías sigo subiendo más (otras cinco para no saturar al personal).

Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina y Carlos en Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por uno de sus hijos.

Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina, Carlos, Iván y Carlitos en (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar.

Ufff, cuántas fotografías.
¿Recordáis cuando había que llevar carretes de fotos? Es la ventaja que ha traído la tecnología. Ahora, con las cámaras digitales y los móviles, podemos hacer cuantas queramos.

Arriba, cansados y deshidratados, fue el momento idóneo de hincar el diente al tentempié y beber líquidos.
No tardaríamos en poner rumbo a Diego Suárez.
Tras abandonar el punto final emprendimos la vuelta.

Momento del percance con el 4 x 4. Tsingy Rouge (Tsingy Rouge ParkRed Tsingy). Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hasta entonces el calor del sol había sido nuestro fiel compañero de viaje; pero de pronto el cielo se encapotó y se puso a llover. Fue así que, tanto la lluvia como lo que vino a continuación, nos cogió de imprevisto.
El camino por el que circulábamos era de tierra con montículos. Y como el agua de la lluvia había reblandecido el suelo, todo estaba encharcado y embarrado.
Los todoterrenos transitaban sin dificultad; sin embargo al nuestro, al intentar subir por uno de los montículos, se le salió la palanca de la caja de cambios. Nos apeamos. Estábamos estupefactos.
El conductor -un muchacho experto en la conducción- metiéndose en los bajos, se tumbó en el suelo. Y en un abrir y cerrar de ojos volvió a meter la palanca en su sitio. Solucionado el percance, subimos de nuevo al 4 x 4 y retomamos la marcha.

Quedé impresionada, no solo por la rapidez con la que solventó el problema, también por su temple y buen hacer. El joven estaba empapado de agua y lleno de lodo; sin embargo ni protestó ni mostró malestar.
Cuándo hemos de aprender de los que creemos que debemos enseñar.

Debido al traqueteo llegamos algo doloridos al barco. Y ya: la excursión finalizó.
Tocaba ducharse, cenar; y si se terciaba, tomar algo.
Mientras, navegábamos hacia el último puerto en Madagascar (Tamatave).

Navegando hacia Tamatave. Barco Costa neoRomantica. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.