Cementerio gótico de la Recoleta. Buenos Aires. Argentina. Foro tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parece que cuando llega la Navidad
recordamos a los estuvieron y partieron.
Es época de compartir con los que están; y con los que vendrán.

Aniversario de quien vino al mundo con un mensaje de paz
celebramos, una y otra vez, el nacimiento de Jesucristo.
Amado por muchos, odiado por unos pocos que liquidaron su vida carnal,
jamás pudieron ni podrán borrar la huella que dejó en la humanidad.

Hoy, alzo mi invisible copa para brindar,
por los que -tras perderse en el abismo del mar-
emprendieron rumbo al paraíso
para vivir eternamente en las estrellas.

También quisiera brindar… Contigo… Amigo mío
por ese precioso ser, que, el ser que tú antaño engendraste
ayer te hizo el mejor regalo que se puede regalar:
traer una nueva vida… Solo para colmarte de felicidad.
Y no debemos olvidar, que mientras un bebé llora
por venir a la vida
otro, que un día lo fuera,
la abandona en el mismo instante… Para no regresar.
Para ti, para los que quedan, se fueron… Y estarán.
Para los que permanecen en el recuerdo… Para que no queden en el olvido.
Ahora que es Navidad
es tiempo de cantar.
Canta melódicamente para todos.
Canta al universo, cántale a Dios;
canta a tus hermanos e hijos…
Sobre todo cántale al amor.
Y así, como una rueda que no parará,
cada nuevo año volveremos a desearnos
una feliz Navidad.

(Dedicada a Julio Casati).