Apareamiento entre un gallo y una gallina.

Que digo yo, La Anchoíta del Cantábrico -alter ego de Carolina Olivares Rodríguez, a la que llamaré cariñosamente “la Carola”- que dice ella que ha leído por ahí que tres chicas van a denunciar a los gallos por violadores.
Al parecer, estas mujeres, dicen que a las gallinas las viola el gallo, y que eso es delito y que no se puede consentir.
Y la Carola piensa que estas muchachas, una de dos, o no están en sus cabales o vienen con tres veranos menos de fábrica. También cabe la posibilidad de que hayan “fumao” alguna mala hierba (póngase como ejemplo haber confundido las hojas del cardo borriquero con la maría). Porque no es viable que personas con dos dedos de frente digan que los gallos violan a las gallinas ya que es cosa natural de la naturaleza y la naturaleza es sabia.
La violación es un acto exclusivo del humano, aunque incorrecto (no se llama violación, se llama agresión sexual). El gallo no delinque en ningún caso, simplemente se aparea con sus congéneres.
Así que basta ya de payasadas.

Además, hay que tener conocimiento de lo que se habla pues el gallo es la especie del mundo animal que tiene la libido más alta -superando en creces la del hombre- y las gallinas están diseñadas para que el gallo las monte o coja (que ese es otro cantar, lo del verbo coger, pues en Argentina y países limítrofes coger significa follar o fornicar, y si dices coger estás diciendo joder, y no hay que decir coger sino agarrar porque entonces la tenemos. Y el origen de este embrollo viene de la procreación animal. Pero esa es otra historia. Como también es otra historia que las personas somos animales, racionales pero animales, aunque algunas no sé yo… Demuestran ser más animales que los animales. No sé si me explico).

Llegados a este punto la Carola quiere puntualizar lo siguiente:
-Eso de “eres más puta que las gallinas” es inapropiado, referente a las mujeres, e incorrecto respecto a las gallinas, pobrucas.
De putas, nada. Aquí el único puto que hay es él, el puto gallo. Porque los que buscan a las gallinas todo el “jodio” día -como desesperados que lleva el demonio- son ellos; ellas están bien tranquilitas cacareando, comiendo pienso, cagando y durmiendo (que no piensan en otras cosas ya que la sesera no les da más de sí. Y doy fe de ello que es así).
Para que nos quede claro el concepto: el buscón es el gallo, que anda mareando la perdiz; y es un toca pelotas ¡Y cansino! Cansino es un rato largo el tío.

“Zoofilia animal” (perro violador).

Y bueno, esto es lo que opina la Carola. (Luego dirán que es políticamente incorrecta, cosa esta que no le preocupa ni lo más mínimo).
Y yo, Anchoíta, le tengo que dar la razón. Porque “paice’ mentira que a estas alturas de la película haya que estar dando explicaciones de esto.
Y qué rayos, que las gallinas nunca se han quejado de violaciones… ¿De qué habrían de quejarse, de que el gallo les quita las penas?
“Amos”, “amos” ¡Manda huevos! Cuánto veleta hay suelto.
Que dejen de mezclar las churras con las merinas y las brevas con los higos.

Conclusión: los gallos necesitan a las gallinas igual que las gallinas necesitan a los gallos. O qué pretenden ¿Que los gallos se vuelvan tarumbas? “Amos”, “amos”.
Que dejen que la naturaleza siga su curso; que bien ricos están las huevos que ponen las gallinas. Y en esta vida es muy importante tener huevos para subsistir.
En serio os digo, el mundo parece un circo.

Posdata: las imágenes que acompañan al texto son pornográficas.
Y es que me pierde la pornografía, qué le vamos a hacer.
Pero si ni bebo, ni me drogo, ni fumo… ¿Algún vicio tengo que tener, no?
Al trío de señoras… ¡Va por ustedes! Y hagan el favor de denunciar al perro por delinquir doblemente: primero por violador, segundo por practicar “zoofilia animal” (con el agravante de hacerlo en vía pública).
Asimismo, y jurídicamente, habría que estudiar a fondo el caso, puesto que lo mismo se le podría aplicar al perro -aparte de la alevosía y premeditación- los agravantes de:
-Abuso de confianza (por ser la gallina y el perro amigos y/o vecinos, y/o cohabitar en el mismo corral y/o misma finca).
-Reincidencia (pues no podemos precisar si el perro ha llevado al huerto a la gallina en ocasiones anteriores).
Y una cosita más. Porque estamos dando por hecho que el perro está violando a una gallina pero, la Carola y yo no lo tenemos claro ¿Y si el perro está violando a un gallo, eh, eh?
Hagan el favor… Desde luego… Tomarla con los gallos…
Ay san Antón, toma tú cartas en este asunto, que al final se nos va de las manos.