Carolina en Preikestolen o El Púlpito. Noruega. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Cuenta la leyenda que El Púlpito se caerá al fiordo Lyse o Lysefjord cuando cinco hermanas se casen con cinco hermanos. Interesante ¿Verdad?
Tengamos los pies, y la cabeza, en la realidad.
Tras haber sorteado un camino que bien podría llamarse “Camino de los Trolls” mereces una medalla: has alcanzado la ansiada meta ¡Estás en la cima de Preikestolen!

Carolina y Carlos en Preikestolen o El Púlpito. Noruega. Foto tomada por uno de sus hijos.

Ante ti se despliega un abanico de acantilados, el mar y el fiordo. Y te dará la sensación de estar viviendo una experiencia casi mística. Sin embargo ¡Atención, ojo, cuidado! Todas las advertencias son pocas.

Iván, el más atrevido de los tres, se sentó en el borde del Púlpito. Noruega. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Grieta de Preikestolen o El Púlpito. Noruega. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Ya en la plataforma de piedra verás que tiene una grieta que la atraviesa -de cabo a rabo- desde hace años. Aquí hay una incógnita: ¿podría desprenderse Preikestolen? Y de hacerlo ¿Cuáles serían las consecuencias? Dejemos las posibles repuestas en el aire y sigamos disfrutando de la excursión.
Repito: ¡ojo! No seas imprudente, por favor. El Púlpito no tiene ningún tipo de protección o vallado, por tanto, en caso de asomarte o sentarte en el borde hazlo con precaución: tu vida está en juego, no la arriesgues. Solo tienes una y debes cuidarla para seguir disfrutando de las maravillas que ofrece nuestra hermosa Tierra.
Haz fotos y vídeos. Bajo ningún concepto le des la espalda para hacerte un selfie. Aunque no suele haber accidentes, en octubre del 2013 un joven turista español se precipitó al vacío mientras lo fotografiaba.
Nota: la víctima se llamaba Diego García Calleja, era de Valladolid y estudiaba ingeniería.

Carolina, Iván, Carlitos y Carlos en Preikestolen o El Púlpito. Noruega

Siéntate en el Púlpito y contempla lo que tienes ante ti. Nadie duda que vivirás otras experiencias; pero pocas serán tan especiales como esta. Relájate, bebe agua y come algo. Necesitas reponer fuerzas: todavía debes descender.

Vista del fiordo Lysefjord desde Preikestolen o El Púlpito. Noruega. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Antes de bajar puedes subir algo más; hay sendas que ascienden unos pocos metros. Siempre que seas precavido podrás llegar más arriba sin problemas.

DESCENSO DEL PÚLPITO

Descendiendo de Preikestolen o El Púlpito. Noruega. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Normalmente la bajada se realiza con más calma que la subida (esto dependerá del tiempo que dispongas para realizar la excursión).

LA MEJOR ÉPOCA PARA IR A PREIKESTOLEN

El Púlpito recibe la visita de unos 80.000 turistas durante todo el año, la mayoría en los meses de verano. En la estación estival el trayecto -tanto a la ida como a la vuelta- suele estar masificado.

PRECAUCIONES ADICIONALES EN EL RECORRIDO

No tengas prisa, corres el riesgo de caer, resbalar entre las rocas y torcerte un tobillo. O peor: podrías lesionarte las articulaciones de las rodillas o romperte algún hueso (de la pierna o del pie).
Se respetuoso con las personas que encuentres. Cede el paso y evita los apelotonamientos.
No te despidas del lugar sin hacerte la típica fotografía junto al letrero donde se lee PREIKESTOLEN. Puedes hacerla antes o después de la excursión.
El letrero está abajo, próximo al estacionamiento.

Carolina con el letrero PREIKESTOLEN. Noruega. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Eso es todo.
Suerte, aventureros.

Por Carolina Olivares Rodríguez.