Pozo del Milagro. Museo de San Isidro. Los orígenes de Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En una de mis escapadas a Madrid (cada mes o mes y medio), fui a visitar el Museo de San Isidro. Los orígenes de Madrid.

El museo municipal se inauguró el 15 de mayo de 2000 -Día de la festividad de San Isidro Labrador-, y está en el solar del antiguo Palacio de los Condes de Paredes, conocido como “Casa de San Isidro”.
Según la tradición en este palacio del siglo XVI, (propiedad de la noble familia Vargas), trabajó junto a su esposa como sirviente, vivió y murió el santo, patrono de la Villa y Corte de Madrid.

Aunque San Isidro Labrador murió el 30 de noviembre de 1172, su festividad es el 15 de mayo porque al parecer, ese día su cuerpo incorrupto se trasladó a la iglesia de San Andrés (Plaza de San Andrés, número 1).

Real Iglesia de San Andrés Apóstol. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En 1960 el papa Juan XXIII le declaró mediante bula santo patrón de los agricultores; y también lo es de muchos pueblos agrícolas españoles.

Además de labrador, el santo fue pocero, zahorí, taumatúrgico y hacedor de aguas. Se le atribuyen 438 milagros, de los cuales cuatro están relacionados con pozos.
Hombre de intensa fe, fue el primer laico casado llevado a los altares.

Dirección del museo: Plaza de San Andrés, número 2.
C.P. 28005 (Barrio de La Latina – Distrito Centro).
Transporte público:
Líneas de autobús: 3, 17, 18, 23, 35, 60 y 148.
-Bocas de metro: Tirso de Molina (línea 1, color azul). La Latina (línea 5, color verde).

La entrada gratuita al museo es un viaje por la exposición permanente de la historia de los territorios madrileños, desde la Prehistoria hasta el establecimiento de la Corte en 1561.

Otros puntos de interés del Museo de San Isidro son:
-Exposición temporal arqueológica canaria en Egipto.
-Jardín Arqueobotánico.
-Almacén Visitable.

EL MILAGRO DEL POZO

Según la tradición, mientras el hoy patrón de Madrid se encontraba labrando el campo, en casa quedaron su esposa, Santa María de la Cabeza y su hijo Illán. En un descuido de la mujer el niño se precipitó al pozo, de 27 metros de profundidad, abocándolo a una muerte segura. Cuando San Isidro llegó se encontró a su esposa desesperada y lamentándose por la desgracia ocurrida. En ese instante San Isidro comenzó a rezar a la Virgen de la Almudena con altas dosis de fe para que intercediese por su hijo, y así fue. En aquel instante comenzó a subir el nivel del agua hasta que el niño salió, sano y salvo, a la superficie. De esta forma San Isidro pudo salvar a su hijo.

En el libro Vida de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, escrito por Nicolas Joseph de la Cruz en 1790, leemos:

La casa que habitaban estaba próxima a San Andrés en la Morería vieja: había en ella un pozo de agua, cuyo brocal era bastante bajo, y arrimándose un día María a él a alguna cosa que se la ofreció, hizo la criatura un movimiento repentino, y desprendiéndose de los brazos de su madre cayó en el pozo, cuya profundidad era mucha (…)

Vino Isidro del campo bien descuidado de semejante tragedia: entró en su casa, y halló a su mujer sumamente afligida (…)

Pusiéronse uno y otro de rodillas junto al pozo pidiendo a nuestro Señor que por su Santísima Madre les consolase en aquella aflicción, y se dignase usar con ellos de su acostumbrada misericordia.

¡Cosa por cierto a todas luces rara! Conforme hacían oración iban las aguas del pozo creciendo y subiendo, hasta que llegaron a igualar con el brocal! Encima, en la superficie de ellas, subió el niño sentadito, vivo y risueño, dando golpes con las manecitas en el agua, y como jugando con aquel elemento que poco antes le había servido de claro sepulcro.

Por Carolina Olivares Rodríguez.