Love, Quinta Alegría. La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A las 14:30 horas del miércoles, 15 de diciembre, nos recogió la furgoneta, en el lugar asignado para ir a Playa del Carmen, la ciudad corazón de la Riviera Maya.
El traslado de ida y vuelta, obsequio de Travelplan por la compra de dos excursiones, es todo un detalle, sí; pero tiene una “pequeña trampita”.
Desde la salida del hotel hasta la llegada a Playa del Carmen (donde se estará dos horas y media), la ruta hace dos paradas: la primera en una joyería, la segunda en una tequilería.
En la joyería te dejan 45 minutos, en la tequilería media hora. Preciado regalo para quien guste comprar joyas y beber tequila, para el resto… O tragas, o vas en taxi.
Pues bueno, como estábamos de vacaciones, y no en la guerra, ¿¡Para que nos íbamos a enfadar!?

Dentro de la joyería, que también es una fábrica, tienen un pequeño obsequio con las damas: una medalla con el Cargador del Tiempo del calendario maya.
Muy bonito, pero, ¿Y a los caballeros? ¡A los caballeros que les zurzan!
No es por meter baza pero… Esto rezuma machismo porque, vamos a ver que me enteré yo: ¿acaso no estamos luchando por la igualdad de género?

Dentro de la tequilería todas las atenciones las recibió mi marido (y a la que zurcieron entonces fue a mí). Menos mal que nos tomamos las cosas a guasa que si no…
Y como de guasa era la cosa… ¡Ándale, no más lo que pasó!

Tequilería. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Estando Carlos y yo en la tequilería viendo las catrinas (calaveras) y la cerámica, entró una mujer extranjera -de habla inglesa-, borracha como una cuba. Y de tan borracha que iba apenas se sostenía en pie.
Y no sé como pasó, pero casi tira al “piso” a la linda muchachita que baila vestida de mexicana, en una tarima central, como grato recibimiento al visitante.
De modo que venimos de la joyería a la tequilería, y resulta que la joya mayor del reino la hemos visto aquí.
Una vez fuera, y como pudieron, entre varios trabajadores la metieron en una camioneta. Digo yo que debieron pensar: anda y que te zurzan, pendeja.
De haberla tenido que sacar yo, qué coño, ¡A palos lo hubiera hecho!

Ya en Playa del Carmen dedicamos una parte del tiempo a caminar por la orilla de la playa y la otra a recorrer la Quinta Avenida.

Carlos en la playa de Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Para nuestra sorpresa, el encanto que no encontramos en la playa lo vimos en la calle principal.

Carolina con una catrina (Calavera Garbancera). Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Catrina (o Calavera Garbancera). La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Frida Kahlo. La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hombre esqueleto (o catrín). La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La Fuente Maya. La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La Quinta Avenida está llena de tiendas, restaurantes… ¡Y de farmacias!
No sé si tendrán aspirinas, ahora, la pastillita azul (Viagra) no falta.
Y al pasar por las tiendas todo era: amigos, pásenle, no más.
Y hablando de amigos…

Días atrás conocimos a Juan y Susana (una pareja de españoles que estaban de luna de miel) con los que hicimos amistad rápidamente. El matrimonio no se alojaba en nuestro hotel, pero como nos habíamos intercambiado los números de móvil (y como nosotros, se encontraban en ese momento en Playa del Carmen) estuvimos juntos algo más de una hora.

Vestido con catrina. La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Según va cayendo la noche, la Quinta Avenida, en vez de morir, cobra vida.
La luminosidad le gana la partida a la oscuridad y los colores se tornan más brillantes…
Hermosa contrariedad.

Mural firmado por ZARCOARQUITECTO (2020). La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La colorida muerte -eternamente presente en México-, nunca estuvo tan viva.
Estábamos… ¿Cómo explicarlo? Felices y contentos.
Y con alegría, nos despedimos de nuestros nuevos amigos con un “hasta pronto”, y regresamos al hotel.

APARTADO FINAL: LA CATRINA, SÍMBOLO DE LA MUERTE – PROTAGONISTA DEL DÍA DE LOS MUERTOS

ORÍGENES: La Catrina, cuyo nombre original era La Calavera Garbancera, es una figura creada por el grabador, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada, bautizada por el pintor y muralista mexicano Diego Rivera, esposo de la pintora mexicana Frida Kahlo.

Catrinas. La Quinta Avenida en Playa del Carmen. Quintana Roo. México. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El origen de La Calavera Garbancera lo encontramos en los vendedores de garbanzos, que renegando de sus raíces indígenas, aspiraban a tener el estilo de vida europeo.
Y el origen de la palabra catrina lo encontramos en catrín.
Catrín define al hombre adinerado, elegante y presumido, que suele ir acompañado de damas de su misma clase social.

¿QUÉ ES LA CATRINA?: La Catrina es una mujer esqueleto que lleva sobre su calavera un sombrero de estilo francés; es el símbolo de la muerte y está vinculada con la tradición mexicana del Día de los Muertos.

CONCLUSIONES: El personaje de la Catrina, a mi entender, fusiona los conceptos “Lo que soy y lo que quiero ser”, “Lo que soy y lo que, quiera o no quiera, seré”.

La mujer esqueleto o “Dama de la Muerte” iguala a los hombres.

Porque en la vida, pobre o rico, rico o pobre, finalmente morirás…
Y al hacerlo,
sí o sí,
en una calavera te convertirás.

Por Carolina Olivares Rodríguez.