Veréis: hará cuatro o cinco años, en verano, iba yo medio adormilada camino de la boca del metro para ir al trabajo. Eran las 05:50 horas, hacía calor y llevaba puesto un mono discreto estampado. En esto que un hombre de unos treinta años me dijo: qué piba. A vos le comía yo… (Algo, no sé el qué, tampoco me interesaba la verdad.) Mi respuesta no se hizo esperar, y girando el cuello como la protagonista del exorcista cuando le dice a su madre: ¿has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija? Respondí lo siguiente:

-Vete por ahí. Tan pronto y tocando las narices chico.

-¡La concha de tu madre!-. Gritó mientras soltaba otras lindeces.

-A ver si te aclaras: o estoy muy buena o la concha de mi madre porque las dos cosas son incompatibles-. Le dije yo. El muchacho, que debía ser argentino pues eso de la concha es muy de aquel país, se marchó refunfuñando malhumorado y yo me metí al metro tan pancha.

(Aclaración: en España eso de la concha no tiene sentido, pero en Argentina la concha se refiere a los genitales de la mujer).

Bueno, ahora viene el quiz de la cuestión: ¿para qué y por qué un hombre “piropea” a una mujer? Yo voy tan feliz por la calle y no le digo a ningún muchacho: guapo, tío bueno, o te voy a comer lo que sea ¿Eso me convertiría en una “machota”? No ¿Entonces?

Aquí el amigo argentino supongo tendrá una mujer. Si aplicamos la misma regla de tres lo mismo otro tan impetuoso como él piropea a su señora esposa ¡Qué guay! Seguro que le encantaría escuchar de boca de un hombre: buenorra, te comería hasta las uñas de los pies. Oh sí, apuesto que sí. Ya puestos, oye, mira tú por donde que cuela, y a la mujer le agrada mucho que le digan esas cosas y va y le sigue la corriente, y terminan hablando, intercambiando números de teléfono móvil…  Y ¿Te imaginas que va a más? Todo puede ser.

Qué lindo adornarían los cuernos en lo alto de la cabeza del muchacho (sí, sí, del que va por ahí diciendo a las mujeres: qué piba, etc…) Aquí el Karma bien iba a funcionar. Porque ya solo faltaba que el que con tal ardor dedica este tipo de palabras a desconocidas, no las tenga para su legítima. Y no quiero decir más pero… ¿Cómo será el trato que le dispensará?

A ti que piropeas: cada vez que lo hagas, piensa cual es la finalidad. Y no olvides, en caso de tener hermanas, hijas… Es de suponer que te gustaría que las piropeasen ¿A que sí?

Venga, a cagar al “prao”.