Cagar, comer y follar. Así, tal cual. O eso es lo que nos acaba de decir un dominicano que anda con el negocio del Parasailing (que es donde vamos a subir ahora en un rato, cuando se vaya el viento).
Este hombre nos ha instruido a base de bien, nos ha hablado de los problemas del mundo (por lo visto esta noche han atacado Siria) de cómo él ve las cosas y nos ha contado su vida en menos de diez minutos.
De una parte nos ha dicho que tenía 56 años y 11 hijos con once mujeres distintas repartidos por el mundo “porque hay que poblar la Tierra”. Que en la República Dominicana hacía mucho calor y estaban muy calientes. Que lo mejor de la vida no son las cosas materiales o tener un buen coche, que lo mejor es cubrir las necesidades fisiológicas: el comer, el cagar por ahí, por donde uno encuentre y el joder. Que aquí hay mujeres calientes que tienen que joder con diez hombres al día. Y que él estaba soltero y tenía dos o tres apaños por ahí. Que ya estuvo casado pero que él quiere ser libre; que es infiel y promiscuo y lo dice abiertamente y lo reconoce. Y que si tiene que hacer tríos, los hace. Que ha estado con mujeres alemanas, rusas… Menos con chinas, porque dice que las chinas tienen la vagina diferente (risas). Que “paqué” va a aguantar a una mujer tripuda (porque así es como dice que se quedan las mujeres después de parir) pudiendo echar un polvo y hacerle un hijo a una y luego ya que se vaya por ahí. Porque nos ha explicado lo siguiente: si tú quieres comer dos libras de carne… ¿Para qué vas a cargar con la vaca entera?

Nos ha dicho también que dependiendo de la condición y educación, las mujeres y hombres dominicanos así hacen (o se acuestan o no con turistas). Y que aquí (en este país) los hombres pueden estar con todas las mujeres que quieran mientras la mujer se queda en la casa. Y que si se enteran que sus mujeres les son infieles las botan. Pero luego nos ha dicho: cuando uno está por ahí no sabe lo que anda haciendo la mujer en la casa y tampoco hay que pensarlo mucho.
Que uno tuvo en un mes cinco hijos.
Que la vida es un gran mentira y la muerte la única verdad de la vida.
También nos ha dicho dos cosas más, que a él le gustan mucho las mujeres, que le gustan todas. Que mientras tengan dos tetas y una vagina bien calentita… Que él estaría las 24 horas del día con el falo dentro de la vagina. Que si tiene que follarse a una mona le pone una almohada en la cabeza (risas). Y que si está al negocio y tiene que dejar la venta por echar un polvo, que deja el negocio y se va por ahí a joder con esa mujer. Que había un grupo de españoles de Andalucía y Vitoria y que ellos andaban haciendo pendejadas y las habían dejado solas “en vez de estar junto a ellas con lo lindas que son”.
Lo último que nos ha dicho ha sido: yo odio a los maricones porque se alían contra uno. Porque si les gusta el esposo de una mujer se hacen amiga de esta mujer y le buscan un hombre para ella y se van con el esposo.

No sé. Esto ha sido todo lo que nos ha contado.
Así que yo me pregunto: si alguno de los que andan por aquí con negocios, vendiendo cocos, magnetos, gafas de sol, pulseras, muñequitos de flamencos, botellitas para meter arena de la playa, etc. Les sale la ocasión de joder con una mujer…. Vaya, que dejan el negocio sin pensárselo dos veces… Que la mayoría es una venta ambulante y la llevan puesta entre dos palos a los hombros, o van con un par de pájaros exóticos o un mono… Pero vaya, que si sale el otro negocio digo yo que aten a estos animales a la pata misma de uno de los palos, con una cadena, a una de sus patas…
Y que le den “pol” culo a la venta, que la jodienda no tiene enmienda.

Y bueno… Entre tanto, nosotros también hicimos negocio y ya subimos y todo en Parasailing.
Por cierto, si venís a Punta Cana, dice este hombre que contratéis las excursiones con la gente de fuera del complejo hotelero porque también tienen que comer. Porque dentro (del complejo hotelero) andan con mentiras (eso fue en referencia a preguntarle si la excursión contaba con seguro).

La foto es nuestra, en el parasailing.

(Relato basado en una conversación real. Playa Cabeza de Toro. Punta Cana – República Dominicana. Abril. Año 2018).