Sin dejar de estar atrapada en medio de la gran ciudad he venido a tu encuentro para internarme en ti. Estás muy cerca de mi casa, por ello me siento afortunada: cuántos viven deseando que llegue el día en el cual podrán conocerte; cuántos dejarán esta efímera vida lamentando que su deseo no se haya hecho realidad.
Acudo a ti porque añoro tu belleza; vengo para perderme entre los infinitos laberintos que escondes; vengo buscando soledad; vengo para sentir tu presencia dentro de mí.
Aquí respiro todos los aromas; tus olores se disparan en el aire invadiéndolo. Los colores y formas que diviso mientras ando por tus veredas me invitan a soñar con mundos que nunca existirán, salvo en mi imaginación.
Acudo a ti porque siento nostalgia; y vengo con el único propósito de sentir el espíritu que, perpetuamente, te envuelve.