Antes de comenzar a escribir quisiera decir que me siento muy orgullosa de que a Iván, mi hijo, el único que tengo biológico, le guste Marilyn Manson.

Ayer, jueves 28 de junio, Iván estuvo viéndole en directo en Download Festival Madrid 2018.

Yo no iba a ir al concierto. No estoy en condiciones de ir, no tengo el cuerpo para meterme en aglomeraciones (aun estoy pasando la convalecencia de la histerectomía y anteayer me hicieron la biopsia con aguja gruesa en el pecho izquierdo) y tampoco me apetecía ir, la verdad.

Recalcar que Iván es un solete, me llamó por teléfono en pleno concierto para que pudiera escuchar a Marilyn Manson en vivo. Luego me mandaría unos vídeos y fotos.

Aunque sí he ido a dos conciertos suyos: el primero fue el 1 de diciembre de 1998 (plaza de toros, La Cubierta. Leganés – Madrid. España). La segunda en el año 2003 (Festimad. Móstoles – Madrid. España).

Mi cumpleaños es el 1 de diciembre. Y el día que cumplí 27 años de edad estuve viendo a Marilyn Manson en primera fila.

Tras vivir la experiencia escribí un libro y lo publiqué. Mi ópera prima se titula: 9 estrella negra, la noche que soñé contigo (subtitulado: ” 24 horas en una vida”, bajo uno de mis dos seudónimos (9enélope 6arlos).

El libro (biográfico) está dedicado a Marilyn Manson e inspirado en su cuarto disco de estudio (Mechanicals Animals – Animales Mecánicos).

No sé si alguna persona le ha escrito un libro, y lo ha publicado y se lo ha dedicado y se ha inspirado en él (como persona y artista). Yo sí lo hice… Y le conocí en persona a finales del año 2000.

El encuentro fue breve, me firmó un autógrafo, cruzamos unas palabras con la ayuda de un traductor, y él, luego de darle yo dos besos en la cara se despediría de mí con un fuerte apretón de manos (y digo bien, de manos, porque me sujetó la mía con las suyas) y un:

-Encantado de haberte conocido (dicho en inglés).

En el año 2003 (justo al día siguiente de su actuación en Festimad) pude volver a hablar con él.

Entre los dos encuentros hubo otro, pero no lo menciono porque no tuvo ninguna importancia para mí. Sin embargo, este tercer encuentro (y último, al menos hasta la fecha) me gustó mucho. Y creo que a él también. Porque yo estaba uniformada (policía) y le pude regalar mi segundo libro publicado, un poemario titulado: El diario del alma.

En este encuentro hablamos, le dije que había estado en Festimad, y recuerdo que me preguntó:

-Do you live? (¿Te gustó? Refiriéndose al concierto). Mi respuesta es obvia. Le dije que sí, por supuesto. Después hubo un apretón fuerte de manos con un “happy good day” (que tengas un buen día) de mi parte.

Yo, que he estado con Marilyn Manson en estos breves encuentros, y he hablado con él, puedo deciros que es una persona muy correcta y educada. Y tímida.

A mí me cae muy bien, y creo o quiero creer -sobre todo tras el último encuentro- que yo también le caigo bien a él.

Pero ¿Cuándo descubrí a Marilyn Manson?

Desde luego, no salió de la nada.

Le había descubierto tiempo atrás, justo cuando salió publicado el cuarto disco (Mechanicals Animals) gracias a la desaparecida revista española Interviú. En uno de los números había un reportaje llamado “Feísmo en sumo grado” y se adjuntan dos imágenes de Marilyn Manson. Una, captó mi atención. Sentí lo más parecido a un magnetismo; como cuando te hechizan y/o hipnotizan. Él, estaba sentado sobre la taza de un wáter, con un libro abierto entre las manos y la mirada perdida en algún punto. Tenía el pelo negro, muy oscuro; lacio, largo. El pecho estaba descubierto y llevaba unos pantalones ajustados negros. Calzaba botas altas, también negras, y los pies los tenía metido hacia delante.

Me resultó… Llamativo; y en absoluto me pasó desapercibido. En los brazos desnudos se apreciaban varios tatuajes. Uno me cautivó, lo tiene en el brazo izquierdo: es una estrella negra. Realmente es un pentagrama que da cobijo a “un chivo” en alusión directa al satanismo.

(No voy a explicar la diferencia que hay entre El Satanismo y las sectas satánicas. Pero sí quiero dejar claro lo siguiente: El Satanismo (Marilyn Manson es reverendo de esta Iglesia) niega la existencia del Diablo y de Dios, aúne los contrarios y establece que cada uno es su propio dios).

PALABRAS DEDICADAS A MARILYN MANSON (directamente para él).

Por circunstantes vitales mi corazón se endureció, y me volví algo fría. Tú, igual que yo, sabes de las vicisitudes de la existencia humana. Porque como personas pasamos por épocas, fases… La vida es un ciclo, y estamos metidos en una espiral. Y a veces estamos arriba, otras estamos abajo.

No he vuelto a ir a verte actuar… No tengo esa necesidad (por ahora).

Prefiero escribir de ti, o como estoy haciendo ahora, escribirte directamente. O escucharte, o verte en tus videoclips, leer tus entrevistas… Hay muchas variantes, muchas formas “de llegar a ti”.

Hace poco leí un artículo que hablaba de algo que me llamó muchísimo la atención. Parecía una especie de revelación por tu parte hacia el mundo; sacabas uno de tus secretos puesto que dabas el nombre de la canción favorita de todo tu repertorio, que es, francamente, bastante amplio.

Curiosamente (que no casualmente pues no creo en demasía en las casualidades, aunque en este caso concreto sí hay una sorpresiva coincidencia) cuando leí el nombre de la canción… No me cogió -valga la redundancia- del todo por sorpresa.

The speed of pain (La velocidad del dolor), ese es el título de tu canción predilecta.

Y repito, casual o curiosamente, esta canción toma un especial, importante y relevante protagonismo en el libro que escribí para ti.

9 estrella negra, la noche que soñé contigo, tiene dos finales: uno ficticio, y el real.

En el primero, tú y yo, nos quedamos dormidos sobre una cama. Uno de nosotros está a la izquierda, el otro a la derecha; uno está boca abajo, otro boca arriba, y tomándonos de nuestras manos izquierdas (pues ahí está situado el corazón en el cuerpo humano) nos dormimos… Mientras se puede escuchar de fondo… The speed of pain.

(Matizar que este final no concluye así).

Si traducimos al castellano La velocidad del dolor, su última frase desvela:

-“Al menos espero que muramos tomados de la mano… Por siempre”.

Sé que has padecido varias depresiones. Y momentos críticos, al igual que yo; que todos, porque todos somos personas. Sin ir más lejos has perdido a tus progenitores. Primero se fue tu madre, a la que querías muchísimo; después sería tu padre quien te diría Adiós, o mejor dicho un Hasta Pronto, o Hasta Siempre…

Realmente no sabemos si no encontraremos con nuestros seres queridos al fallecer.

Como hijos cometemos errores; también como padres… Aunque esa circunstancia es ignorada por ti. Tú, no has sido padre. Y como hijo, en conjunto, sí debiste ser bueno. Apuesto que por “buen hijo” te han tenido tus padres. Has cuidado de ellos, has procurado que tuvieran una excelente calidad de vida ¿Opinas que cualquier hijo dispone lo que tú dispusiste para ellos? Diría que no.

Es probable que, tras esa apariencia gótica, grotesca, surrealista; desviada, lunática, pervertida; extravagante, oscura, tétrica… ¿Extraña? Se oculte un ser sin más; pero atormentado y colmado de dolor. Es probable que tu dolor en ocasiones aflore de un modo controlable; y en otras, simplemente, aflore…

…Cual flores que lloran porque están siendo destrozadas por culpa de sufrir un cruento y sucio desamor.

Las flores… Qué bellas son. Tanto como las mujeres, vistas desde la perspectiva en la que estás tú.

Apuesto a que, en conversaciones privadas, entre amigos, con otros hombres, descubriste tiempo ha, que estamos fabricadas con la misma materia que vosotros. Aunque particularmente gustes disfrazarnos con telas cosidas con cristal y/o plástico. Y escribir letras metafóricas… Componer complicadas canciones por y para nosotras.

También gustas tatuártelas en la piel. Lástima que para poder contemplarlas tengas que mirar la espalda de un cuerpo ajeno, en este caso concreto, en la de un amigo íntimo.

Sin embargo, vosotros, los hombres, no sois flores ni estáis escritos, a modo de poemas, en ningún libro titulado Las flores del mal.

Aunque tú puedas jugar a dibujar acuarelas… Con suerte tus flores jamás se marchitarán; jamás te abandonarán; nunca te provocarán heridas; y siempre te guardarán fidelidad. Y no llorarán pues son tan vanidosas como su creador.

En cambio por el resto… ¿Quién puede poner la mano en el fuego? La mayoría son artificiales y todas están manchadas con sangre roja.

No hay nadie a tu lado, sentimentalmente hablando. Al menos ahora mismo. Quizá necesitas pasar por un proceso: se conoce con el nombre de “saber estar solo”.

Al respecto, mi deseo para ti es que pronto se cruce una persona en tu vida, la mujer que te quiera, como persona, como hombre; como artista.

Me siento unida a ti, espiritualmente.

Y hace tiempo me di cuenta que, cuando estoy cerca de ti físicamente, siento que estás muy lejos… Tal vez demasiado lejos.

He de reconocer que en mi último encuentro contigo, no tuve este sentimiento.

Se escribe mucho acerca de ti; pero saben tan poco…

Te diré algo. Mi madre una vez sufrió un aborto de gemel@s o melliz@s, nunca lo sabré.

¿Acaso saben que tú no fuiste hijo único?

La vida y la muerte te han perseguido incluso antes de nacer. Y la muerte hizo acto de presencia en tu siamés, en tu gemelo, en el mismo instante en que viste la luz por primera vez.

Y te diré algo más, un dato irrelevante: no me gusta el café; ni el alcohol ni las drogas.

Marilyn Manson: siempre estarás entre las musas que elegí para inspirarme. No en vano, en su día fuiste un hada.

Yo también lo fui; y lo sigo siendo.

Pero a diferencia de ti, que, o bien aúnas los colores de la luz, o bien te dejas ver con el tono que se convierte en su antagonista… Yo no tengo color.

Y de tenerlo, tú no lo ves porque soy invisible para tus ojos.

El reloj no se detiene ante nada ni ante nadie. No importa que seamos ángeles o demonios; o ambas cosas a la vez… Aunque dudo bastante que tú seas un “anticristo”. Entre tú y yo la persona zurda soy yo.

Vamos camino del ocaso desde el momento que los vientres de nuestras madres se desgarraron irremediablemente solo por darnos el primer aliento de vida. Aliento que siempre viene acompañado de un histriónico llanto.

La senda, aun pareciendo larga es demasiada corta. Aquí, sí pienso como tú: vive la vida como si no hubiera un mañana.

Repito, aquí sí pienso como tú. Porque no siempre estoy de acuerdo contigo.

Aunque debo decir que, para mí incomprensión, te comprendo más de lo que yo misma podré asimilar jamás.

Ahora que las flores se tornan con matices desagradables. Ahora, cuando sus pétalos se deshacen absurdamente entre los dedos quebrados de tus manos… No las compadezcas, ni sientas pena por ellas.

Ya no podrán destilar el aroma del amor por ti. Porque dejaron, hace tiempo, de estar enamoradas de ti. Pero aun con todo, siguen queriéndote. Te lo aseguro.

Estamos yendo hacia lo desconocido y putrefacto. Supongo estés cansado, igual que lo estoy yo.

No hay espacio para el sentimiento llamado miedo: la antesala del pánico es a la única que se ha de temer. Porque todo lo que pueda haber, más allá, al atravesar el umbral, será bueno… O al menos no será malo.

Hazme un favor, por muy mal que vayan las cosas… Sabes que siempre pueden ir a peor (es broma). Ahora en serio. Eres muy inteligente; e irónico y sarcástico. Tienes un gran sentido del humor. Piensa que por muy mal que vaya la vida… Solo son rachas, etapas malas.

Al final, todo termina; de todo se sale.

Y si no mueres, habrás salido más fortalecido. Aunque eso… Tú ya lo sabes.

En fin, eso es todo. Cuídate.

Carolina.

Carta privada hecha pública. Escrita en Madrid (España) el 29 de junio de 2018.