Carátula del disco La Ruta del Bakalao.

Bajo a los cuartos de baño que hay bajo la piscina climatizada a lavarme los dientes, retocarme las cejas y… Y bueno, a hacer mis cosas.
Y al rato escribo al wasap de mi marido (me está esperando arriba, sentado en un banco tomando el sol):
-Carlos, estoy en el baño y ha bajado uno las escaleras corriendo… Se conoce que se venía meando porque se ha puesto a mear…
-¿Y?
-Y nada, que después se ha puesto a dar gritos, así como a suspirar. Vamos, que o se estaba cagando o no sé yo. Pero estoy aquí metida, medio asustada. Porque no sé qué está haciendo: si cagando, muriendo, haciéndose una gayola o todo a la vez.
-Es el muchacho que estaba ayer tarde en la piscina-. Me ha dicho cuando he subido del baño.
-¿El que hacía el tonto dentro del agua? Porque menos nadar, hacía de todo.
-El mismo.
-Jolines, Carlitines, qué gente joven más rara hay aquí metida: que si el hijo de unos vecinos de enfrente baja a medianoche a los garajes y se pasea desnudo; que si el que tenemos al lado lleva desde el sábado metido en el apartamento, solo y sin salir; que si este otro…
-Ay, Carolineta, cuánto daño ha hecho la Ruta del Bakalao. Eso, o el viento de levante, que afecta a las cabezas.
-Para que luego digan del aire del sur de mi tierra, que dicen que cuando da los cántabros nos tiramos por la ventana para suicidarnos. Pues el Levante se queda corto, ¿Eh?
-Pues sí. Por lo visto este muchacho no está bien y un día se le llevó detenido la Guardia Civil porque le sacó un par de cuchillos a una vecina…
-Ay, la ostia.
-Pues eso digo yo también, Carolineta. Porque aquí la juventud o está echada a perder de tanta droga o vienen a pasar el confinamiento… Si no, ¿Qué demonios hace el de al lado metido entre cuatro paredes? Vamos, no me jodas, que estamos a miércoles. Cinco días ahí metido. De verdad… Esto es para mear y no echar ni gota.
-O para cagar. Ah, no, que cagar ya caga el otro. Lo dicho, que ay, la ostia.