La Mariposa. Escultura de Manolo Valdés. Ubicación: Explanada de España con Rambla de Méndez Núnez. Ciudad de Alicante. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

No me abandones cuando caiga la tarde,
tampoco lo hagas cuando me despierte el alba.
No olvides: estaré bailando con mariposas.

Al anochecer, en las mañanas,
estoy batallando con los dioses que han acribillado mi cuerpo;
ni de día ni en las madrugadas logro mantener un estado de calma.

El dolor físico me atormenta,
no me da un solo momento de tregua.
Aun con todo le pedí un deseo a un alma que vaga en pena.

No siempre obtengo respuesta de los seres que habitan este mundo,
por eso, de cuando en cuando, me comunico con los ancestros;
y con otras personas que deambulan por los caminos y parajes de mi propio tiempo.

El dolor físico es una condena,
no me deja ni a sol ni a sombra.
A veces la vida me da una de cal,
otras por el contrario, me obsequia con una de arena.

En mi aposento, en su espacio hueco, oscuro, silencioso…
Imagino que en el alféizar de mi ventana
castillos de aire, papel o arena
fueron construidos con la esencia de la fantasía.
Su visión me anima;
fantasear con ellos me consuela.
Sin embargo, las escaleras que conducen arriba, a lo alto de la azotea,
están llenas de sacos de cal
y me impiden cazar a las nubes de colores que flotan por los tejados.

Al anochecer, en las mañanas,
estoy batallando con los dioses que han acribillado mi cuerpo;
ni de día ni en las madrugadas logro mantener un estado de calma.

Las cadenas y los cristales han maniatado mis muñecas y han cortado mis tobillos.
Nada queda ya… Para el que lo ha perdido todo.
Las sombras del ayer caen sobre las baldosas
que revisten el suelo donde descansan las alfombras, los bajos de las cortinas
y los restos que desprenden mi alma y mi corazón.

No me abandones cuando caiga la tarde,
tampoco lo hagas cuando me despierte el alba…
Recuérdame… Mientras bailo entre mariposas.

(Dedicada a July Ramos Dosil).