Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Naturaleza salvaje y misterios por desvelar es lo que ofrece Madagascar, oficialmente República de Madagascar.
En contraposición a tanta belleza y fascinación, el país muestra otra cara a un mundo que permanece ajeno, no solo a su cultura e idiosincrasia, sino a la extrema pobreza que reina entre sus habitantes (el 90 por ciento de la población ingresa menos de dos dólares diarios).
Al alarmante dato hay que añadir la falta de seguridad y la precariedad del transporte.
Recuerda lo privilegiado que eres. Cada vez que vayas a quejarte por nimiedades, no olvides que en el planeta hay personas que no tienen cubiertas las necesidades básicas.
Con esta perspectiva, emprende rumbo a lo desconocido.
Advertencia: en la odisea se enfrentarán otras odiseas.

Panorámica marina y terrestre de Madagascar. Barco Costa neoRomantica. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sitúate: África, océano Índico. Frente a la costa sureste del continente y al este de Mozambique.
Madagascar es la isla más grande del continente africano y la cuarta más grande del mundo.
El país está compuesto por un importante número de islas pequeñas. Antaño estuvo unida al continente, del cual, se desprendió. El aislamiento dio lugar a que en sus territorios prevalezcan especies únicas (ochenta por ciento endémicas). Destaca el lémur, cinco familias de aves endémicas, fosa carnívoro y seis especies endémicas de baobabs.

IDIOMA Y MONEDA

El malgache es la lengua oficial del país. La segunda es el francés.
No tendrás problemas para comunicarte -al menos en este tipo de viaje (crucero)-, porque la mayoría de los guías que te asignarán dominan el inglés y se defienden bastante bien en otros idiomas (ejemplo, el italiano).
La moneda oficial es el ariary malgache.
En Madagascar se admite el euro.

VACUNAS Y VISADO

Aunque he omitido hablar de las vacunas y visado en los artículos dedicados a Mauricio y Seychelles, para Madagascar creo necesario informaros al respecto.
Nota: cuando mi familia y yo realizamos este viaje (crucero, diciembre 2016 – enero 2017) no tuvimos que vacunarnos de nada; tampoco nos exigieron visado.
Si en tus planes está viajar a Madagascar, infórmate bien de estos dos puntos.

EXCURSIONES EN MADAGASCAR

El circuito de nuestro barco –Costa neoRomantica– por Madagascar tenía programado atracar en puerto de Nosy Be, puerto de Diego – Suárez y puerto de Tamatave.
Nosotros hicimos dos excursiones en Madagascar, las contratamos con la naviera (Costa Cruceros).
Recuerda, no es un país seguro, por lo que yo no te recomiendo que viajes por él por cuenta y riesgo.

EXCURSIÓN A COCO BEACH

El primer día en Madagascar, al asomarte por la borda, comprobarás que el barco ha quedado retirado del puerto. Para que nos entendamos: el barco ha fondeado (está amarrado al fondo marino con el ancla).

Panorámica de la costa de Madagascar. Barco Costa neoRomantica. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Para llegar a tierra deberás tomar una lancha, propiedad de la naviera. Con ella realizarás el desplazamiento de ida (barco – puerto de Nosy Be) y de vuelta (puerto de Nosy Be – barco).

Lanchas y barquitas artesanales. Barco Costa neoRomantica. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Barcas junto al barco Costa neoRomantica. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Barquitas junto al barco Costa neoRomantica. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Algo que nos llamó muchísimo la atención (más que nada porque nunca habíamos visto algo así) fue ver unas barcas allí mismo, junto a las lanchas. En ellas iban nativos que ofrecían servicios. También había unas barquitas que estaban hechas de forma artesanal. Llevaban productos locales, haciendo con ello la función de mercadito ambulante marino.
En casos como estos, donde el hambre acecha cada día y a todas horas, es cuando el ingenuo humano se despliega en todo su esplendor.

Recordatorio: no olvides llevar crema solar de alta protección, toallas y ropa de baño.

En el puerto nos esperaba el personal responsable de organizar la excursión, consistente en pasar casi todo el día en una paradisíaca playa, sita en otra parte. De ahí nos trasladaron hasta otra embarcación, más pequeña. Una vez que nos pusimos los chalecos salvavidas emprendimos rumbo al esperado destino, que está a una hora de distancia…

Carlitos, Iván, Carlos y Carolina en la embarcación para ir a Coco Beach en Madagascar.

Cambiando de embarcación para poder ir a Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

…Y aquí sobrevino una odisea.
A los veinte minutos, aproximadamente, el motor del barquito se estropeó y nos quedamos “tirados” en medio del mar. Al principio uno de los guías (el que llevaba el mando de la excursión) pareció no dar demasiada importancia al hecho de que el motor hubiera dejado de funcionar; pero según iban pasando los minutos la preocupación fue apoderándose de él, cosa que pudimos ver reflejada en su rostro y modo de proceder.
Para no extenderme más termino diciendo, que, después de casi una hora fuimos recatados por otra embarcación y por fin llegamos a la playa.

Carlos, Ivan y Carlitos en Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Estábamos de vacaciones, y aunque algunos cruceristas no se tomaron nada bien el percance, nosotros preferimos no dar vueltas a un hecho que “se escapó de nuestro control”. Por tanto lo olvidamos y nos centramos en disfrutar del mar y del sol.
Aquel día era el último del año –31 de diciembre de 2016– y mi familia y yo no íbamos a permitir que nada ni nadie nos lo chafara.

En la playa la señalización de bienvenida a Coco Beach instaba a la relajación. Y el cielo, completamente despejado, nos invitó a zambullirnos en las aguas de un mar en calma.

Señalización COCO BEACH. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos y Carolina en Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por uno de sus hijos.

Iván y Carlitos en Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Coco Beach tiene una arena finísima y es interminable. Pasear por ella junto a los seres que amas, perderte entre la vegetación interior…
Fue una experiencia magnífica.

Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La zona donde nos dejaron estaba en construcción. Quizá aún estén acondicionándola y en un futuro sea un complejo hotelero. Porque descubrimos bonitas cabañitas. Algunas, al estar construidas en los árboles, inspiraban a tener una velada exótica de romanticismo.

Carlos en una cabañita. Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cabaña en un árbol. Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el restaurante almorzamos una espléndida comida a base de arroz, carne, pescado a la brasa; ensaladas y frutas; y bebidas con café.

Carlitos e Iván en Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos y Carolina en Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por uno de sus hijos.

Saciados, continuamos explorando las inmediaciones. Y ¡Ay! Me topé con una serpiente ¡Qué susto me llevé! También vimos caballos y nos hicimos fotografías con las palmeras. Más tarde abandonamos el recóndito lugar para ir a otro.

Carolina en Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

De nuevo en el barquito nos dirigimos a un islote que está enfrente.

Islote frente a Coco Beach. Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

¿Recordáis que comenté que dentro de la odisea se enfrentarían más?
Antes de ir a la playa, la excursión preveía ir a este islote. En cambio fue imposible porque la embarcación no logró alcanzar la orilla, y tuvo que virar y encaminarse a Coco Beach.

Bajar y subir de la embarcación se las traía. Cada vez que lo hacíamos nos mojábamos hasta las rodillas. Pero lo agradecimos pues las altas temperaturas no nos dieron tregua.
La islita nos tenía reservada una sorpresa: está habitada por lémures.

Carlos dando de comer a un lémur blanco en Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Iván acariciando a un lémur negro en Madagascar. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Los lémures son primates típicos de Madagascar. Son amigables, simpáticos… ¿Habéis visto la película animada Madagascar? ¿Sí? ¡Genial! ¿No? ¿Aún no la has visto? Oh, tienes que verla. Los cuatro personajes protagonistas viven aventuras junto a una tribu de lémures muy divertidos que cantan y bailan Yo quiero marcha marcha.
En aquella islita tuvimos la oportunidad de ver lémures blancos y negros. Y pudimos darles de comer trozos de plátanos, acariciar sus pelajes, que eran suavecitos, suavecitos, y sacarles fotografías. Los animalitos parecían estar acostumbrados a la presencia del ser humano.
¿Os digo algo? Son una monería.

Carolina en la islita de los lémures de Madagascar. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Antes de la puesta de sol regresamos a aquella particular civilización.

De noche, contemplando la infinidad del cosmos, el resplandor de las estrellas sería la brújula que nos guiaría por el mar hacia el próximo puerto.

Por Carolina Olivares Rodríguez.