Perro con equipo snorkel.

Para nadar este invierno en la piscina climatizada Carletes se ha comprado un tubo (con las gafas) para respirar. Dice que así no tiene que estar sacando la cabeza fuera del agua.
-Has tenido muy buen idea, Carlitines-. Le he dicho yo .-Pero qué pena que hayas tenido que comprar las gafas, máxime teniendo dos equipos de snorkel ¿No te acuerdas? Los compramos para hacer snorkel por el Caribe y el mar Índico.
-Ya. Pero en casa solo hay uno. El otro está donde los niños.
-Ya, ¿Y qué más da?
-Que el que está en casa es tuyo.
-Ya, ¿Y qué más da?
-¡Coño, que es tuyo!
-Ya, ¿Y qué más da? También lo puedes usar tú, vamos, digo yo. No te voy a pegar nada.
-Bueno, pero ahora ya tengo yo el mío, y podré nadar con el tubo tranquilamente…
-Oye, Carlitines-. Le he interrumpido yo .-¿Y en qué estilo piensas nadar?
-A braza.
-¿Y por qué no nadas de espaldas?
-¿Estás loca?-. Ha preguntado extrañadísimo.
-No. Es que molaría un montón que nadaras de espaldas con el tubo y las gafas puestas.
-Lo dicho: estás loca, Carola.
-Que nooo.
-Joder que no.
-Escucha hombre, ¿Tú sabes lo que me iba a reír yo al ver la cara de los “vecins” si te vieran nadar de espaldas con el tubo metido en la boca?
-Ya, ya. Pues mira, Carolineta, mejor te lo metes tú en el culo y nadas a estilo perro Pachón y así me río yo.
-¡Ya sé! Un día nadas tú como te he dicho yo y otro nado yo como dices tú, ¿Vale?
-¡Hecho!

Y esa misma tarde bajamos a la piscineta para nadar a nuestros estilos… Y a los cinco minutos volvimos a subir a casa, ¿Por qué? Porque somos más cabezones que un martillo pilón y no nos pusimos de acuerdo acerca de quién de los dos comenzaba a nadar primero…
Y de esto que os cuento ha llovido largo rato y Carlitines y yo seguimos sin bajar a nadar por no llegar al acuerdo. Y seguimos con los típicos: empieza tú. No, empieza tú.
Verás tú que al final se jode el tubo por no usarlo y lo tenemos que tirar sin estrenar.