Escultura moderna en Ámsterdam. Holanda. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Solo cuando tu voz penetra en mi alma me despierto del letargo en el que la vida, por sí misma, me mantiene adormecida.
Solo cuando tus manos atraviesan el aura que recubre mi corazón mis emociones se transforman en ardiente fuego, en alocado huracán.
Solo cuando tu mirada penetra el iris de mis ojos mi cerebro es capaz de reaccionar a los estímulos que la fuerza de la pasión con la que  somete a los amantes a su voluntad.
Solo cuando percibo el aroma que desprenden los poros de tu cuerpo la piel que envuelve mi frágil esencia formada por huesos y carne se vuelve poderosa, a objeto de dominarte.
Solo cuando mis labios recorren la geografía de tu apariencia exterior mi boca se derrite como si fuera copos de nieve contactando con lava incandescente.
Porque solo cuando estás tú, mis cinco sentidos… Sienten.

Según me desprendo de cosas materiales me aproximo a la felicidad.
Cuando más te doy más siento puesto que según me vacío más colmado tengo el corazón de amor.
Porque para amarte no preciso de nada material. Con ofrecerte mi alma y mi cuerpo desnudo basta.