Miconos (Mykonos). Perteneciente al archipiélago de las islas Cícladas. Primera parte.

Miconos (Micona/o, Mykonos), conocida asimismo como La Isla de la Luz o la Isla del Viento o de los Vientos, es una isla pequeñita griega, perteneciente al archipiélago de las islas Cícladas, en el mar Egeo.

Miconos no solo es el nombre de la isla sino también de su capital.

En esta ocasión, este primer artículo lo voy a dividir en dos partes: Miconos como isla y Miconos (Chora, Hora o Jora) referida a la ciudad principal.

 

     LA ISLA DE MICONOS.

 

Considerada una de las islas más turísticas del Egeo y de toda Grecia, Miconos tiene una superficie de 85,5 kilómetros cuadrados y una altitud de 364 metros sobre el nivel del mar.

Sus playas y la bulliciosa vida nocturna la ponen en el punto de mira a nivel turístico. Te esperan las fiestas en clubes, discotecas y pubs; y en sus playas. Si buscas vivir libremente, has acertado de lleno en tu destino, puesto que una de las características que la definen es “La Libertad” que se respira, comparable con islas como Ibiza (Baleares – España) o St. Tropez (costa azul francesa).

 

     Historia breve de Miconos.

 

Cuenta la mitología griega que la isla debe su nombre a Mykono, héroe e hijo del dios Apolo. En esta isla Heracles (o Hércules) venció y mató a los gigantes; de una parte los mitos cuentan que los gigantes están enterrados en Miconos, de otra que sus cuerpos se petrificaron y dieron paso a las rocas de la isla. Y hay más mitos acerca de sus orígenes, como el que dice que Poseidón -dios de los mares- levantó las rocas que forman Miconos y las empleó contra los gigantes.

Aparte de Miconos, la otra ciudad importante es Ano Merá (único pueblo de la isla).

 

     Cómo llegar desde España.

 

Tomando como punto de referencia España (más concretamente la capital, Madrid) puedes coger un avión (vuelo directo o con escala/as) desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid – Barajas, vía Mikonos, Aeropuerto Nacional de Miconos, código JMK, ubicado a 4 kilómetros de la capital.

Hay diversas alternativas para ir hasta esta isla. Yo te propongo dos (por mar).

La primera es saliendo desde Atenas (capital del país insular). Los ferries que hacen el recorrido salen desde El Pireo, que es el puerto de Atenas, y tienen una duración de 3 horas y media y 4 horas y media.

La segunda es contratando un crucero.

Como español puedes viajar a Grecia con el Documento Nacional de Identidad (D.N.I.) salvo si vas hasta Miconos en crucero, pues en los viajes de este tipo (cruceros) se requiere obligatoriamente viajar con el pasaporte en vigor.

Y llevas ventaja respecto a otras nacionalidades: la moneda en circulación es el euro.

 

    Qué ver en la isla.

 

Moverte por la isla de Miconos no es nada complicado. Una buena opción es alquilar un coche (moto o quad), pero no para ir por la ciudad, porque es peatonal, sino para recorrer la isla. En caso de no querer alquilar siempre podrás tomar un taxi (se aconseja dejar cerrado el precio final con el taxista con anterioridad). La otra opción es contratar excursiones. La oferta de las agencias turísticas es amplia.

Para que os sea más cómoda la contratación, esta vez os dejaré una dirección web. Dentro de la gran oferta que hay este link ofrece variadas excursiones, la mayoría de un día. Pinchando en el enlace podréis acceder a las diferentes propuestas. Están detalladas y muy bien explicadas. Y sus precios son relativamente aceptables.

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En el supuesto de que tengáis tiempo, es imprescindible visitar la isla de Delos.

Delos, que asimismo pertenece al archipiélago de las islas Cícladas, es muy pequeñita (3, 5 kilómetros cuadrados). Cercana a Miconos, es árida y deshabitada. En ella se halla uno de los cuatro yacimientos arqueológicos más importantes de Grecia.

 

     Historia breve de Delos.

 

Según la mitología griega, Delos era el lugar más sagrado de todo el territorio griego. Los mitos cuentan que surgió agarrada del tricornio del dios de los mares (Poseidón) y que su tierra flotó en las aguas hasta que Zeus -padre de los dioses y los hombres- la sujetó con cadenas al fondo del mar Egeo. Con esto, Zeus la convertiría en un lugar seguro para Leto (hija de los titanes Ceo y Febe) y la mantendría lejos de los celos de Hera (hermana y esposa legítima de Zeus) pues estaba embarazada de Zeus y esperaba alumbrar a los mellizos Apolo y Artemisa.

Al ser Delos el sitio donde nació Apolo, la isla se convirtió en culto a este dios.

Antes de proseguir veo necesario advertiros de lo siguiente: Miconos es una isla bastante cara. Los precios de los hoteles, restaurantes… No son económicos; incluso los de los souvenirs son altos.

 

     Playas de la isla de Miconos.

 

Alrededor de Miconos encontraremos calas y playas de todo tipo: playas para la fiesta y diversión, playas para relajarse; playas masificadas, playas poco frecuentadas; playas para ir con la familia; playas para enamorados y románticos; playas naturales y salvajes; playas para hacer nudismo, y otras para la práctica de actividades y deportes acuáticos.

El modo más cómodo para desplazarse por el mar y llegar hasta espectaculares calas y playas -sobre todo las que están localizadas al sur de la isla- es a bordo de las barcas Kaikes (caiques). Por supuesto, puedes acceder por carretera.

Entre las playas más famosas y visitadas por el turista están:

-Las paradisíacas playas de Paradise (Paradise Beach) y Super Paradise (Super Paradise Beach).

Ahora, si lo que buscas es sosiego, en estas dos playas no lo encontrarás. Porque están atestadas de jóvenes con ganas de jolgorio, y es muy ruidosa.

Otras playas para disfrutar de bonitas jornadas de sol y playa serían:

-Playa Agios Ioannis, Agios Stefanos; playa de Agrari, Elia, Kalo Livadi, Kalafatis,  Lia, Megali Ammos, Ornos, Paranga y Platis Gialos.

La playa Psarou se caracteriza por sus caros restaurantes y yates. Personas famosas y anónimas se reúnen allí. Por tanto, no es extraño que en ella te tropieces con artistas o futbolistas de renombre.

 

     La ciudad de Ano Merá.

 

Ano Merá -próxima al aeropuerto, y sita al este de la isla de Miconos- está en el interior, a 7 kilómetros de distancia de la capital.

Al contrario que la ciudad de Miconos, Ano Merá ofrece al turista paz.

Nada más llegar te toparás con una plaza cuadrada rodeada de árboles. En torno a ella gira la vida del pueblo, y el pueblo en sí, ya que por él se distribuyen sus calles de casitas blancas.

En la plaza encontrarás las típicas tabernas griegas donde podrás degustar alguna especialidad de su gastronomía.

Poco más se puede ver en Ano Merá, salvo la Iglesia Vieja y el Monasterio de Panagia Tourliani. Ambas construcciones son ortodoxas.

-La Iglesia Vieja se construyó en el siglo VI. Si te apetece puedes entrar a visitarla de forma gratuita para verla por dentro. También hay un museo con reliquias eclesiásticas.

-Monasterio de Panagia Tourliani. Por lo visto fue fundado por dos monjes en el año 1542. Es un edificio típico de las islas griegas (blanco, encalado y oculto por las calles). En él destaca su hermosa torre de mármol. Para acceder al interior hay que pagar.

 

     MICONOS (CHORA, HORA O JORA).

 

Miconos es un peculiar laberinto de calles estrechas con pequeñas edificaciones cúbicas de techo plano y dos alturas con fachadas blancas, y puertas, ventanas y escaleras pintadas de diversos colores (preferentemente de color azul). Entre sus paredes y suelos encolados cientos de restaurantes y tiendas de moda te invitarán, bien a comer y beber, bien a que gastes unos cuantos euros en alguna de sus prendas de marca, diseñadas por prestigiosos modistos.

Curioso resulta ver la cal en el suelo. Por lo visto la costumbre viene de lejos: los miconios encolaban el suelo para prevenir enfermedades. Otra costumbre es que cada vecino pinte la parte del suelo que le corresponda. Y hablando de pintar, todas las casas de Miconos se han de pintar dos veces al año.

 

     Entra en Miconos y que Miconos entre en ti.

 

En Miconos no hay tiempo, así que no tengas prisa. Lo mejor es que te dejes llevar por su encanto. Accede por la primera calle que veas y piérdete por sus callejuelas. Aquí, a la derecha, de repente, te sorprenderá un balcón cargado de bellas y coloridas flores; y allá, en el rinconcito de la izquierda, en el pequeño hueco de una escalera, una tiendecita te incitará a que pares para ver los detalles y cositas que tiene reservadas para ti. Quizá sea el momento idóneo para comprar, como obsequio, un imán, una muñequita…

Ah, qué buenos recuerdos. Yo compré un imán. Era un árbol. Pero terminado el viaje, al deshacer la maleta, no lo encontré. Debí perderlo…

Tal vez deba regresar a Miconos, algún día, solo para volver a comprar un imán idéntico al que extravié no sé dónde.

 

     Cosas imprescindibles para ver en la capital.

 

Recorrer Miconos no te llevará demasiado tiempo. Aunque, eso sí, te sugiero le dediques tiempo a los siguientes puntos:

  • -Puerto de Miconos.
  • -Church of Paraportiani. La Iglesia de Paraportiani es la iglesia más antigua de Miconos.
  • -La pequeña Venecia. Como si se tratara de un pedacito de Venecia, los cimientos de las casas de la pequeña Venecia -igual que sucede en la ciudad italiana- están bajo las aguas del mar.
  • -Los molinos de viento. Para tenerlos cerca y sentir, desde arriba, la fuerza del viento y tener una espléndida panorámica, sube hasta ellos por la colina. De los veinte que hubo antaño, aún se conservan siete. Tomarse una fotografía junto a los molinos es casi una obligación.

 

     El pelícano Petros, símbolo de Miconos.

 

En el año 1954, el pelícano, de modo misterioso y como por arte de magia, renunció a migrar y se estableció en la isla. Caminaba a sus anchas por las calles y plazas de la ciudad y era relativamente fácil darse de bruces con él. Todo aquel que deseaba fotografiarle, podía hacerlo sin problema.

Hasta su muerte, y durante 29 años, fue un símbolo. Su pérdida fue dolorosa para los miconios e intentaron reemplazarlo por otro.

Para los que estén interesados en ver a Petros, eso sí, disecado, pueden hacerlo en el Museo Etnográfico de la isla de Miconos.

 

    Las playas de la ciudad de Miconos.

 

A decir verdad las playas de la ciudad no destacan ni son nada del otro mundo.

Junto al paseo marítimo hay una playa en la que podrás descansar o darte un baño.

En mi caso es la única que vi en Miconos (ciudad).

 

     Iglesias y piratería.

 

Se estima que en toda la isla de Miconos hay unas 400 iglesias.

Parece ser que el hecho de construir una capilla o iglesia estaba directamente relacionado con “La Piratería”.

En la antigüedad los miconios ejercían la piratería, y al mismo tiempo, eran muy religiosos. Cuando iban a realizar asaltos o pillajes, realizaban esta promesa: en el supuesto de lograr sus conquistas y objetivos, construirían una pequeña capilla.

 

     Fotografía del ocaso.

 

No te vayas de la isla de Miconos sin tomar una foto a la puesta de sol. Sus puestas de sol se sitúan entre las más hermosas del mundo.

 

     Comidas y bebidas típicas.

 

El plato por excelencia de Grecia es la moussaka: cazuela compuesta por berenjenas y/o calabacín, y otros ingredientes que van superpuestos del mismo modo que la lasaña. Este plato lo podréis pedir en cualquier restaurante de Miconos.

Entre los pescados están: pescados a la brasa, a la parrilla y salmonetes fritos.

Respecto a los platos de carne se puede degustar: cordero asado al limón, carne asada de espetón con salsa tatziki o brochetas asadas a la parrilla.

La comida suele estar acompañada con ensaladas de queso feta, aceitunas kalamata orégano y tomate, y pan de pita.

 

En cuanto a las bebidas podremos probar el ouzo de Miconos y licores como el raki o el tsipouro.

 

Santorini. Perteneciente al archipiélago de las islas Cícladas. Segunda parte.

En la primera parte de estos dos artículos dedicados a islas griegas os hablé de Miconos (o Mykonos), y ahora le toca el turno a otra perla del mar Egeo: la isla de Santorini.

 

     ¿Cómo se formó la isla de Santorini?

 

Santorini es una isla creada a partir de una explosión volcánica. Frente a Fira -nombre de la capital- o el pueblecito de Oria, se aprecia se famosa “Caldera”, que no es más que la boca o cráter de un volcán oculto en el fondo del mar.

 

     Historia del por qué del nombre de Santorini.

 

La isla de Santorini -que es a su vez, un conjunto circular de islas volcánicas- es conocida por diferentes nombres. Tera, Théra, Trira; Kallisté, que fue uno de sus primeros nombres, cuya traducción del griego sería “muy bonita” o “la más hermosa” y Strongylē (que significa redonda).

Su actual nombre, Santorini, tiene origen italiano. Se la bautizó así porque los mercaderes medievales venecianos la llamaban Santa Irene (por la patrona Santa Irene de Tesalónica). El nombre de Santa Irene se transformó en el de Santo Rini, y de este al actual (Santorini).

Siendo ya territorio griego (1840) la isla volvería a denominarse, oficialmente, con el nombre de Théra, sin embargo todo el mundo la sigue llamando Santorini.

 

     Cómo llegamos nosotros a Santorini desde España.

 

Por mar, simple y llanamente.

Mi familia y yo somos aficionados a los cruceros y, al menos una vez al año, nos embarcamos en una nueva aventura marítima.

Hay varios cruceros que, en su ruta, incluyen la parada a esta bellísima isla.

(Este dato lo pongo como recordatorio: como español puedes viajar a Grecia con el Documento Nacional de Identidad (D.N.I). Ahora bien, todos los cruceros requieren obligatoriamente viajar con el pasaporte en vigor.

Y llevas ventaja respecto a otras nacionalidades: la moneda en circulación es el euro).

Además de llegar a esta isla contratando un crucero, puedes llegar hasta ella por aire (tiene aeropuerto propio cuyo nombre es Aeropuerto Nacional de Santorini (Thira), código JTR o en ferry, con salidas desde El Pireo (Puerto de Atenas), Miconos u otras islas.

Ya en el puerto viejo de Gialos, que es donde tomamos tierra, subiríamos hasta Fira (o Thira).

Hay tres alternativas para llegar a Fira: en teleférico (Cable Car) a los lomos de un burro (previo alquiler del animalico por unos pocos euros) o por las escaleras de piedra que hay en la ladera de la montaña.

(Estas alternativas son tanto para el ascenso como para el descenso).

Aquella mañana veraniega en la que nosotros llegamos a Santorini, el abrasador calor del sol fue nuestro fiel compañero durante la mayoría de las horas que estuvimos en la isla (de cinco a siete horas).

Pero aun con todo, y por vivir en carnes la experiencia de ascender por la sinuosa escalera, yo propuse subir andando los 588 escalones que tiene. Ahí es nada.

Y así, entre moñigas de burros, y burros, propiamente dichos -que por cierto, es una de las típicas postales de la isla- llegamos medio asfixiados a Fira.

 

     “Un paseíto por la encantadora Fira”.

 

Mi propuesta para la isla de Santorini va a consistir en dar un “agradable paseo virtual” por Fira.

Dicho esto, vamos allá.

Arriba del acantilado  -y antes siquiera de caminar por sus calles entre sus gentes y montones y montones de turistas, y observar sus típicas casitas cúbicas encaladas blancas de cúpulas color azul- las vistas al mar Egeo, compensaron con creces, el esfuerzo realizado. Pero si algo captó toda nuestra atención fue la impresionante imagen de La Caldera de Santorini. Tan impresionante resulta su panorámica que solo por verla merece la pena ir hasta la isla.

Después de deleitarnos con su majestuosidad y sacarle fotos nos metimos a ver una galería de arte llamada Santorini Art Center. Ah, capricho o casualidad, encontramos un bar con el nombre de Franco´s Bar.

Con los calores del demonio, y antes de adentrarnos por las callejuelas de Fira, seguimos caminando por el peculiar paseo marítimo hasta llegar a una construcción, a la derecha, que cobija un coqueto hotel llamado Atlantis. También en el mismo paseo marítimo está una de las dos catedrales que tiene Fira: La Catedral Ortodoxa Metropolitana, que como bien indica su nombre es ortodoxa.

Llegados a este punto, hago un inciso. En Santorini no sabría decir si hay más personas que edificaciones religiosas. La verdad, no me digáis que no sorprende que una ciudad tan chiquitita tenga no una, sino dos catedrales. Catedral de San Juan Bautista es el nombre de la otra catedral, que es católica.

Las dos catedrales quedaron dañadas tras uno de los terremotos que azotaron Santorini, y en el año 1956 se reconstruyeron.

Continuando con el paseo, y muertos de sed, nos metimos en un bar muy cuqui a tomar un refresco. Y al salir, ya sí que sí nos perdimos por Fira.

El calor contrastaba con la frescura de las calles. Y mientras subíamos escaleritas entre callecillas estrechas, en ambos lados podíamos ver barecitos y tiendas de regalos similares a las de Miconos. También nos dimos de bruces con un restaurante chino, situado en la segunda planta de un edificio. Y así, caminando, llegamos a la otra catedral cristiana (la dedicada a San Juan Bautista).

Luego de verla por dentro pudimos ver unas preciosas vistas de la capital de Santorini.

Con calma, fuimos bajando hasta llegar al teleférico al tiempo que volvíamos a deleitarnos con toda la panorámica que incluía la citada Caldera, varios barcos y cruceros, la ciudad de Fira y la escalera con sus burritos.

Por ese caminito de bajada, descubriríamos a la izquierda, otra galería (Galery Art Of The Loom) sin embargo a esta no entramos y pasamos de largo.

Finalmente llegamos al teleférico.

 

     El descenso hasta el puerto de Gialos.

 

Subir los casi seiscientos escalones fue una experiencia… ¿Idílica e Inolvidable? Bueno, bueno, imagino que ya os habréis hecho una ligera idea: de idílico no hubo nada. Eso sí, inolvidable sí que fue. Porque todavía es el día de hoy que recuerdo perfectamente la ardua tarea que supuso. Ahora bien, aunque jamás me he arrepentido de la decisión que tomé, no tengo nada claro si volvería a repetirla (me refiero al hecho de subir los tropecientos escalones de Santorini).

Como la idea de bajar montados en un burrito no nos resultaba atractiva, y para nada nos apetecía hacer el recorrido inverso por la sinuosa escalera, tomamos el teleférico.

(Este viaje lo realicé hace varios años y no recuerdo con exactitud el precio de los billetes del teleférico, pero no fueron caros, en torno a los cuatro o cinco euros. Tanto para el alquiler de un burro como para saber el coste del teleférico, en el supuesto de que estéis muy interesados, aconsejo busquéis esta información en internet, en fechas aproximadas a la realización del viaje a Santorini).

El descenso en el interior de la cabina del teleférico fue rápido y divertido. Abajo, y a la espera de coger una lancha para ir hasta nuestro barco, puesto que en la isla de Santorini -ante la imposibilidad de alcanzar el puerto- todos los cruceros han de fondear, nos dedicamos un ratito a ver souveniers.

 

     Excursión a Oria.

 

Aunque nosotros solo estuvimos en la capital, otra de las posibilidades en la isla es visitar Oria.

Oria es un bello pueblo ubicado en el extremo noroeste de Santorini, e igual que le sucede a Fira, se encuentra en un acantilado.

Para los que dispongáis de tiempo podríais animaros y acercaros hasta Oria. La distancia entre Fira y Oria es de 9 kilómetros y medio, y el trayecto puede hacerse en autobús, moto o quad, taxi; por mar… En el caso de gustaros caminar podréis hacer el recorrido entre los pueblitos a pie por un sendero que hay para tal fin (duración aproximada, unas tres horas).

Por lo visto, desde el castillo en ruinas que se haya en sus inmediaciones, se contemplan unas envidiables puestas de sol.

Y hablando de puestas de sol, aunque nosotros no pisamos Oria, sí pudimos ver su belleza, tras el atardecer, mientras navegábamos por el mar Egeo, rumbo a nuestro próximo destino.

 

     Qué comer y beber.

 

En este caso, y por evitar repetirme -puesto que ambas islas (Miconos y Santorini) tienen la misma gastronomía- permíteme que te remita a la primera parte del artículo viajero (MICONOS (Mykonos) Y SANTORINI: DOS PERLAS DEL MAR EGEO. (GRECIA – EUROPA).

Miconos (Mykonos). Perteneciente al archipiélago de las islas Cícladas. Primera parte).

 

     Fotografía del ocaso.

 

La puesta de sol de Santorini está considerada la más bonita del mundo. Pues bien, no sé si realmente sus ocasos son los más bonitos de la Tierra. Pero lo que sí puedo aseguraros es que el que vimos (desde el barco) fue uno de los más hermosos que yo he podido contemplar hasta la fecha.

Y os garantizo que he visto unos cuantos.