Alfred Einstein.

¿Os he contado lo que me pasó con el guitarrista de Queen? ¿No? Pues de hoy no pasa. Ahí va.
Un día, trabajando como policía en la terminal 4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid – Barajas, por la cabina del control fronterizo donde yo estaba me pasó Brian May, el guitarrista de Queen.
Venía procedente de un vuelo de Londres.
Como al verle no le reconocí me quedé observándole detenidamente con el pasaporte en la mano. Le miraba a él y miraba la fotografía del documento de viaje. Y vuelta a mirarle y vuelta a mirar la foto. Estaba callada y muy seria. Y él tres cuartos de lo mismo.
Y cuando más le miraba, más pensaba: madre mía, cómo se parece este hombre a Einstein con esos pelos que trae. A su vez el músico me miraba a mí como diciendo:
-Seguro que me ha reconocido y por eso me mira tanto pero debe de ser una chica prudente y tímida y por eso no dice nada.

Brian May y un osito de peluche.

Al rato le di su pasaporte y me despedí del buen señor, y se marchó con la maraña de pelos que llevaba en lo alto de la cabeza que parecía que tenía un nido de cigüeñas, que solo le faltaban los huevos (aunque esos digo yo que también los lleve pero en otra parte, resguardados al calorcillo).
Terminado el trámite mi compañero de cabina me informa:
-¿No le has reconocido? Es Brian May.
-¡No jodas!-. Exclamé. Y mirándole la cabellera por detrás pensé: pues ya puede llevar “cuidado” que lo mismo con el calorcillo de cualquiera de los huevos le salen pollitos.
Y bueno, esto es lo que me pasó con el guitarrista de Queen.
Qué cosas pasan en la vida ¿Verdad?

Os dejo una foto de Brian May con un osito de peluche al que le han puesto un gorro de Papá Noel. Viene que ni al pelo. Como tenemos la Navidad a tiro de piedra…