Carolina en la entrada del campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

En la primera quincena de mayo de 2022, Carlos y yo estuvimos de vacaciones en Austria.
No era la primera vez que íbamos al país. En noviembre de 2011 fuimos a Salzburgo, la bonita ciudad, cuna de Mozart, desde Múnich (ciudad y capital del estado federado de Baviera en Alemania). Y en noviembre de 2012 fuimos a Viena, desde Budapest (capital de Hungría).
Ambas escapadas las hicimos en tren, por ser uno de los mejores medios de transporte para moverse por Europa.

En nuestra tercera vez en el país organizamos el viaje (de una semana) con la finalidad de ver lo que nos quedaba pendiente en la capital (Viena), trasladarnos a Innsbruck -ciudad y capital del estado federal del Tirol en la República de Austria-, y hacer dos excursiones “estrella”.
A estas excursiones las he apodado como “la Bella y la Bestia” de Austria. La “Bella” es Hallstatt y la “Bestia” el Campo de Concentración de Mauthausen.

-Hallstatt es el pueblo más bonito de Austria y está considerado como el más bonito del mundo.
Mauthausen-Gusen fue clasificado en su momento como el único campo de la “Categoría III” (por tener las condiciones más severas del régimen nacionalsocialista).

Hallstatt y Mauthausen pertenecen al estado federal de Oberösterreich (Alta Austria).

KZ-GEDENKSTÄTTE: HISTORIA DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN

El 8 de agosto de 1938, cinco meses después del Anaschluss (anexión política) de Austria al Tercer Reich -11 de marzo- llegaron los primeros prisiones del campo de concentración de Dachau (construido en 1933 al sur de Alemania) a Mauthausen.
El KZ-Gedenkstätte se situaba sobre una colina de la ciudad de Mauthausen -centro de la industria del granito, a unos 20 kilómetros de Linz-, en las inmediaciones de una cantera, la de Wiener Graben, de igual modo que ocurría con el campo anexo de Gusen (a cuatro kilómetros) en 1940.
El KZ-Gedenkstätte de Mauthausen se creó para internar a oponentes políticos y a los que los nazis consideraron como “indeseables”.

Al principio los prisioneros trabajaron en la construcción del campo y para la empresa Deutsche Erd- und Steinwerke GmbH (o DEST), en la producción de materiales para las obras monumentales y de prestigio de la Alemania nazi.
Nota: la empresa DEST se fundó el 29 de abril de 1938. Y era propiedad de Heinrich Himmler, oficial nazi de alto rango de Las Schutzstaffel (SS o Escuadrón de Protección) y uno de los principales líderes del partido nazi NSDAP.

La función política, la persecución constante y la detención de los que se opusieron ideológica o políticamente -de forma real o supuesta- al régimen, predominó hasta 1943.
Además de por motivos políticos, también se internaba por motivos raciales y/o religiosos (Testigos de Jehová).
Ser el único campo de la “Categoría III” supuso que las condiciones de las detenciones fueran extremadamente duras. De hecho, la mortalidad en Mauthausen-Gusen fue una de las más altas.

Entre los años 1942 y 1943 los prisioneros realizaron trabajos forzados de modo continuado en la producción de armamento para la industria bélica. Para ello se construyeron numerosos subcampos -una red de más de cuarenta- y el número de presos aumentó considerablemente.
A finales de 1942 en Mauthausen-Gusen y en otros subcampos se recluyeron 14.000 prisioneros. Y en marzo de 1945 hubo más de ochenta y cuatro mil.

A mediados de 1944 llegaron a Mauthausen transportes de evacuación con miles de prisioneros, la mayoría de los campos de concentración del este.
En la primavera de 1945 se cerraron los subcampos ubicados al este de Mauthausen y los campos de trabajo forzoso que recluían a prisioneros judíos húngaros. Y los presos fueron conducidos a Mauthausen en las llamadas “Marchas de la Muerte“.
A consecuencia de esto en Mauthausen y en Gusen, así como en los subcampos de Ebensee, Steyr y Gunskirchen, hubo una superpoblación, que azotada por el hambre y las enfermedades, pronto derivó en una alta mortalidad.

En cuanto al origen de los reclusos, la mayoría procedía de Polonia.
A los ciudadanos polacos les seguían los soviéticos y los húngaros.
Pero Mauthausen, también, concentró grandes grupos de prisioneros de Alemania, Austria, Francia, Italia, Yugoslavia y España.
De hecho, Mauthausen era conocido como “el campo de los españoles”.

La dirección de las SS registró a hombres, mujeres y niños de más de 40 países.
A partir de mayo de 1944 comenzaron a llegar a Mauthausen prisioneros judíos, mayormente de Polonia y Hungría, los cuales apenas tuvieron posibilidades de sobrevivir.
Desde que se abriera el campo de concentración hasta su liberación por el ejército de los Estados Unidos -mayo de 1945-, alrededor de 190.000 personas fueron deportadas a Mauthausen.

En siete años, miles de prisioneros fueron asesinados, perdiendo la vida por ser golpeados, tiroteados; por hipotermia (eran obligados a estar bajo chorros de agua fría durante horas) o mediante inyecciones letales.
10.200 prisioneros fueron asesinados con gas letal en la cámara de gas del campo central del campo de Gusen, en las cámaras de gas del “instituto de eutanasia” (centro de ejecución o campo de exterminio) del castillo de Hartheim en Alkoven o en un vehículo adaptado para tal fin que hacía el trayecto entre Mauthausen y Gusen.
La mayoría murió a consecuencia del trabajo extenuado, el cual iba acompañado de un despiadado maltrato, de raciones de alimento que no aportaban los nutrientes necesarios, de ropa defectuosa y sucia -sin importar que fuera de la talla de la persona- y de una absoluta desatención médica.
Unas 90.000 personas perdieron la vida en el campo de concentración de Mauthausen, de Gusen y de sus subcampos. En torno a la mitad (cuarenta y cinco mil) murieron los últimos cuatro meses que precedieron a la liberación (5 de mayo de 1945).

LAS MARCHAS DE LA MUERTE

En “las marchas de la muerte” los presos eran obligados a recorrer distancias muy largas en condiciones climáticas extremas, bajo la custodia de soldados de las SS, quienes les maltrataban brutalmente.
Si durante las marchas los presos ya no podían caminar más, los soldados, cumpliendo la orden estricta de sus mandos, les ejecutaban (fusilándolos).
En “las marchas de la muerte” cientos de prisioneros quedaron en el camino. Y miles más perdieron la vida, no solo por estar expuestos a climas extremos, sino también por agotamiento e inanición.

CÓMO IR EN TREN (DESDE VIENA) AL KZ-GEDENKSTÄTTE – MEMORIAL DE MAUTHAUSEN 

Para enterarnos de cómo llegar en tren a Mauthausen mi marido y yo fuimos al Punto de Información de la Estación Central de Viena (Wien Hauptbaunhof).
En el Punto de Información nos atendió un señor súper amable, que nos explicó (en inglés) todo muy bien. Y para que no tuviéramos dudas nos dio el trayecto impreso en papel. Quedamos muy agradecidos. Tenerlo en papel nos facilitó muchísimo el viaje.

Antes de visitar el campo de concentración es importante elegir bien el día. No es lo mismo que haga sol a que llueva. No por la visita, en sí misma (que también), sino por la caminata que sí o sí hay que hacer para llegar, en el supuesto de que nos tomes como ejemplo a seguir.

Aunque llegar a Mauthausen (y al antiguo campo de concentración) parezca un imposible, una vez que tengas claro el trayecto en tren es pan comido.

TRAYECTO EN TREN: VIENA – MAUTHAUSEN

Wien Hauptbaunhof o Wien Hbf – Estación Central de Tren de Viena:
PRIMER TREN, dirección: Salzburgo Hbf.
Cambio de tren en la estación Linz/Donau Hbf.

Aquí tienes unos minutos para hacer el cambio de tren a Mauthausen.
En el billete y en las pantallas está la información del tren y del andén.

Linz/Donau Hbf:
SEGUNDO TREN, dirección: St. Nikola-Struden Bahnhof.
Tu parada es: Mauthausen OÖ Bahnhof.

Estación de tren de Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

NUESTRO TRAYECTO EN TREN DETALLADO (solo para los que sean tan torpes como yo)

Primer Tren: Wien Hbf dirección Salzburgo Hdf.
Hora de salida: 06:55 horas (primer tren que llega a Mauthausen).
Andén o plataforma 7 A-B
Tren (railjet) RJ 542
Hora de llegada a Linz/Donau Hbf: 08:29 horas en la plataforma 6 A-F

Cambio de tren: Linz/Donau Hbf dirección St. Nikola-Strudent Bahnhof.
Hora de salida: 08:37 horas.
Andén o plataforma 11 A-B
Tren (Regional/Express) REX 6373
Llegada a la estación de Mauthausen OÖ Bahnhof a las 08:59 horas.

Para seguir -a tiempo real- el trayecto y cualquier incidencia (anulaciones, retrasos o cambios de andén), descárgate la aplicación ÖBB Scotty. Con ella podrás ver los horarios de los trenes que regresan a Viena.
(Nosotros cogimos el tren que para en la estación de Mauthausen a las 16:00 horas).

Los billetes se compran en la oficina de venta de la Estación Central o a través de la app del móvil.
Precio de los billetes de ida y vuelta Wien – Mauthausen – Wien (para dos personas, el 5 de mayo de 2022): 181,60 euros.
Duración del trayecto: 2 horas y media.
Los billetes son abiertos por lo que podrás regresar a Viena cuando quieras.
Último tren: 22:00 horas.

A Mauthausen también se puede ir por carretera (coche de alquiler). Y aunque esta fue nuestra primera opción, la desechamos.
Y ahora que ya estuve me alegro. Con total seguridad hubiéramos dejado cosas por ver en el camino.
Además, nosotros hicimos el mismo recorrido que los prisioneros (eran transportados hasta Mauthausen en tren en grandes grupos, en vagones de mercancías o para el ganado); pero con la diferencia abismal de que ellos eran conducidos, entre golpes y vejaciones, y muchos llegaban al campo de concentración sin fuerzas y/o enfermos.

LLEGADA A LA ESTACIÓN DE TREN DE MAUTHAUSEN

A las nueve de la mañana estábamos en la estación de tren de Mauthausen. Y lo primero que hicimos fue buscar señalizaciones del campo de concentración.
En la explanada que da la bienvenida al municipio austriaco de Mauthausen no hay señalizaciones para llegar al memorial, y museo, pero sí referencias.
Ah, antes de seguir. Allí mismo hay una parada de autobús con dos o tres líneas. Los que pasaban de largo iban en dirección al centro del municipio. Lo digo porque si no estás por la labor de hacer toda la caminata -desde la estación hasta el campo de concentración hay 3,9 kilómetros de distancia (lo equivalente a 50 minutos andando)-, el autobús acorta el camino (quizá un kilómetro y medio). Otra alternativa es ir en taxi… Si acaso lo encuentras.

Y como iba diciendo, en el muro que separa la explanada de la carretera -junto a la parada del autobús- se encuentran las primeras referencias al Memorial de Mauthausen: un par de estaciones y un homenaje donde se lee “En memoria de diez mil mujeres y hombres que tuvieron que iniciar su camino en este lugar a un destino incierto en el Campo de Concentración de Mauthausen”.

A lo largo del camino, y dentro del municipio, encontramos diez estaciones más. Son espacios intermedios de la audioguía, desde la estación del tren hasta el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen, que citan, entre otros, a la activista pakistaní Malala Yousafzai, al activista, profesor, escultor y pintor argentino Adolfo Pérez Esquivel, al activista indio Kailash Satyarthi (los tres ganadores del Premio Nobel de la Paz); a La Comandanta Ramona (fue una mujer indígena tzotzil, comandante del Ejército Zapatista) o a Hans Maršálek (fue un tipógrafo, activista político, detective e historiador austriaco; socialista devoto y activo en la resistencia. Y prisionero en el campo de concentración de Mauthausen.

Abandonamos la explanada. Y al minuto vimos la señalización del museo KZ – Memorial Mauthausen, indicando a la derecha.

Señalización del museo KZ – Memorial Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

MONUMENTO A ANNA POINTNER

A los pocos minutos, yendo en línea recta, nos topamos con el monumento dedicado a Anna Pointner.

Monumento a Anna Pointner. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Anna Pointner fue una mujer austriaca, residente en Mauthausen, valiente y ejemplar, que se opuso al fascismo, ayudando a los españoles que estaban prisioneros en el campo de concentración.
Junto al monumento y en el suelo, hay cuatro instantáneas que nos remiten a Francesc Boix, EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN.

Francesc Boix Campo fue un fotógrafo y militante comunista español, que tras luchar en la guerra civil española en el bando republicano y exiliarse a Francia durante la Segunda Guerra Mundial, fue capturado por los alemanes nazis y enviado al campo de concentración de Mauthausen, al que llegó el 27 de enero de 1941.

Ya en Mauthausen, Francesc fue marcado como un rotspanier (español rojo) y se convirtió en el “Spaniaker” Boix Francisco, preso número 5.185.
Nota: “Spaniaker” era el nombre despectivo con el que los nazis llamaban a los españoles.

Debido a su experiencia como fotógrafo profesional, desde finales de agosto de 1941, Boix trabajó en el Erkennungsdienst (Servicio de Identificación) junto al fotógrafo Antonio García Alonso, quien llevaba diecisiete meses más en el campo y había ocultado secretamente los negativos de algunas de las fotografías que había revelado.
A finales de 1943 trabajó junto al fotógrafo José Cereceda en labores de identificación gráfica, donde adquirió responsabilidades.

En 1944, arriesgando aún más su vida, y desde los círculos republicanos, Francesc Boix robó y sacó clandestinamente un importante número de negativos que muestran la crueldad y el horror que se vivía en el campo, incluyendo métodos de exterminio.
Los negativos llegaron a manos de Anna Pointner, quien los ocultó tras los muros de piedra de la parte posterior de su casa. Aunque a día de hoy los muros siguen en pie, es imposible localizar el lugar exacto donde fueron ocultos.

Fotografía a los pies del monumento a Anna Pointner. (La mujer de la izquierda es Anna). Mauthausen. Oberösterreich. Austria.

Liberado el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen, Boix recopiló toda la documentación fotográfica de los delitos cometidos y la presentó como prueba contra los criminales nazis.
Cuando el martes, 29 de enero de 1946, en el Juicio a los principales crímenes de Guerra Alemanes, celebrados en Nüremberg (Alemania), el fiscal le preguntó:
¿Reconoce el testigo entre los acusados a alguien que visitara el campo de Mauthausen?-. Francesc Boix Campo contestó que sí y señaló a Albert Speer.
Albert Speer había estado en el campo de concentración de Mauthausen en 1943, en calidad de Ministro de Armamento y Municiones del Reich, y Boix le pudo reconocer en las fotografías que él mismo reveló.
Albert Speer fue declarado culpable de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad (el Holocausto) y condenado a veinte años de prisión.
Ese mismo año Francesc Boix testificó en un juicio celebrado en Dachau. Sus testimonios fueron determinantes para condenar a los altos mandos de las SS.
Frances Boix fue el único español que testificó en los Juicios de Nüremberg.

El paso por el campo de Francesc Boix se puede ver en la película El fotógrafo de Mauthausen (2018) de la directora española Mar Targarona (film muy recomendable para quien tenga intención de visitar el campo de concentración).

Continuamos. Y a los diez minutos llegamos al centro del municipio. Y como es pequeñito, y muy bonito, lo visitamos.
(El artículo termina con una galería de fotos).

Pasada la señal de fin del término municipal de Mauthausen, y un panel con varias señalizaciones (una de ellas del memorial), se continua unos seis o siete minutos. Luego hay que girar a la derecha, hacia un parque de granito, que tiene una senda de tierra, flanqueada por rocas.

Carolina yendo al museo KZ – Memorial Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Parque de granito en Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El parque fue creado en 1990 para conmemorar el 150 aniversario de la fábrica de granito del industrial austriaco Anton Poschacher, en cooperación con el mercado de la ciudad de Mauthausen.

Enseguida comienza la subida a la colina. No es pesada. Además, la zona está rodeada de casitas y verdor, lo que hace que esta parte del trayecto sea agradable.

Señalización del museo KZ – Memorial Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Seguimos subiendo unos diez minutos más, hasta llegar a un punto del camino que se bifurca en dos. A la derecha hay “un altar”. Y un poco más arriba otro.
En este tramo el suelo, de llover, podría estar embarrado.
Desde el segundo altar, y yendo hacia la derecha para seguir subiendo, ya se visualiza el campo de concentración.

Carlos en el punto del camino que se bifurca. A su izquierda está el altar. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Primer altar. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Segundo altar. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Panorámica del campo de concentración de Mauthausen. (Carlos espera a la derecha del camino). Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

HORARIOS (5 mayo de 2022):
-Del 1 de marzo al 10 de julio, de lunes a domingo en horario ininterrumpido de mañana y tarde, de 09:00 horas a 17:30 horas (última entrada a la cinco menos cuarto).
-Del 11 de julio al 31 de octubre, de martes a domingo en horario ininterrumpido de mañana y tarde, de 09:00 horas a 17:30 horas.
-Del 1 de noviembre al 28/29 de febrero, de martes a domingo en horario ininterrumpido de mañana y tarde, de 09:00 horas a 15:45 horas (última entrada a las tres).
Cerrado en Navidad (días 24, 25 y 26 de diciembre), la víspera de año nuevo (31 de diciembre) y el día de año nuevo (1 de enero).
El tiempo recomendado para recorrerlo son tres horas (Carlos y yo tardamos casi cuatro).
La entrada es gratuita.

LLEGADA AL KZ-GEDENKSTÄTTE – MEMORIAL DE MAUTHAUSEN

Al llegar entramos al centro de visitantes -punto de partida de la visita- para coger un plano del memorial y descargarnos la audioguía.
Para descargar la audioguía haz una foto al código QR (está sobre la mesa del mostrador).
En el centro de visitantes hay una librería con libros especializados en varios idiomas y el Bistró del Memorial de Mauthausen, un restaurante donde trabajan personas discapacitadas, junto con profesionales, que ofrece platos de la región.

Del centro de visitantes nos dirigimos a la entrada (portal). Y como no podía ser de otro modo sacamos la foto rigor.
El portal da al Patio de los Garajes, fuera de El Häftlingslager (campo de detención o campo de los presos).
El patio se usaba para múltiples funciones, que iban desde celebraciones de los miembros de las SS hasta agrupaciones de prisioneros para desinfectarles.
El portal estaba presidido por el águila, símbolo del terror del imperio nazi. El día de la liberación del campo de concentración de Mauthausen un grupo de prisioneros lo arrancó y derribó.

Patio de los Garajes. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

RECORRIDO POR EL MEMORIAL DE MAUTHAUSEN

Ya en el interior, más que por el plano, nos guiamos por la curiosidad. Y fuimos derechos al Portal de Entrada o Puerta Principal del campo de prisioneros.

Portal de Entrada o Puerta Principal. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

LIBERACIÓN DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN EL 5 DE MAYO DE 1945

El 5 de mayo de 1945 los primeros tanques de la 11ª División Blindada del Tercer Ejército de los Estados Unidos llegaron al campo principal de Mauthausen (el cual había sido abandonado dos o tres días antes por las SS) y lo liberaron.
Aquel día las personas famélicas, cautivas en condiciones dramáticas a las que se aniquilaba a través del trabajo forzado (y que pudieron sobrevivir), recuperaron finalmente la libertad.

De este lugar y de aquellos momentos, pasó a la historia la imagen del vehículo blindado M8 Greyhoud de las tropas aliadas -en el centro y entre los liberados- y la enorme pancarta blanca donde se lee:
LOS ESPAÑOLES ANTIFASCISTAS SALUDAN A LAS FUERZAS LIBERADORAS

LOS ESPAÑOLES ANTIFASCISTAS SALUDAN A LAS FUERZAS LIBERADORAS.

Según algunos testimonios, la emblemática fotografía fue una imagen recreada, tomada el 6 de mayo (un día después de la liberación).

Causalmente -la casualidad no existe- 77 años después de la fecha de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, allí estábamos mi marido y yo visitándolo.

El Portal de Entrada era el único acceso al campo de detención y daba a la Appellplatz (Plaza de Recuento).
La Plaza de Recuento o Plaza de las Formaciones era la gran plaza central donde las SS hacían el recuento (Appell) de los prisioneros, a fin de controlar la presencia de los mismos.
Al principio los recuentos se hicieron tres veces al día; pero a partir de 1943 se quedaron en dos: uno por la mañana y otro por la tarde.
En cada recuento se añadía a la lista a los presos recién llegados y se daba de baja a los muertos. Asimismo, las formaciones servían para que las SS mostraran todo el poder que tenían hacia los detenidos.
En los recuentos los prisioneros tenían que estar de pie, en perfecta formación y en posición de firmes, sin importar que lloviera, nevase o hiciera un sol infernal. A lo que había que añadir los malos tratos, por parte del personal de las SS y los llamados presos-funcionarios o Kapos.
Si el número total no cuadraba con el de la lista, el recuento podía prolongarse durante horas, incluso toda la noche.

Testimonio de Stefan Krukowski (superviviente polaco del campo):
Otro modo de matar el tiempo libre era por medio de las formaciones, que podían prolongarse durante horas. A veces había un motivo para ello, otras no.
Cuando había un motivo real (una fuga), teníamos que permanecer en pie el tiempo que fuera necesario hasta que el número de presos cuadrara. A veces solo era para hacer ejercicios. Nos reservaban este suplicio especialmente si llovía. Y solo dejábamos de estar en pie durante horas y horas cuando todos estábamos calados hasta los huesos, cuando apenas podíamos levantar los pies del suelo y cuando tras la barraca yacían candidatos para ser quemados en el crematorio.

LOS KAPOS

Los Kapos (Capo o Funktionshäfting) eran elegidos por las SS entre los propios prisioneros para imponer el orden y mantener la disciplina. La mayoría eran presos comunes de origen alemán o polaco. Algunos les castigaban, a base de garrotazos y de forma discriminada, ejerciendo tal violencia que en ocasiones superaba a la de los soldados.
Los Kapos tenían mejores condiciones alimentarias y de alojamiento, y otros privilegios.
El trato desigual, entre los Kapos y el resto de los prisioneros, dificultaba la solidaridad entre ellos.

A la izquierda de la plaza principal estaba la Barraca 1, y las barracas 6 y 11, y a la derecha la Lavandería, la Cocina, el Edificio de Arresto y la Enfermería.
Las barracas 6 y 11 y el Edificio de Arresto los visitaríamos un poco más tarde. Antes bajamos al sótano donde estaban las calderas, las duchas y la Sala de Desinfección, y caminamos junto al Muro de las Lamentaciones.

Sótano de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sótano de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Libro de condolencias en el sótano de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El Portal de Entrada estaba muy vigilado, por él los prisioneros recién llegados a Mauthausen entraban al campo de detención. Acto seguido comenzaba el procedimiento de ingreso y registro, siempre largo y acompañado de torturas y vejaciones.
En ese momento se producía en la vida de los presos la ruptura con la que hasta entonces había sido su existencia vital.

A lo largo del muro los prisioneros estaban en formación, obligados a permanecer de pie horas y horas, sin importar que fuera una día de verano e hiciese un calor abrasador o que fuera una helada noche de invierno. Muchos, allí mismo, morían por agotamiento o por los golpes y palizas de las SS y de los Kapos.
En la jerga del campo de concentración de Mauthausen a esta parte del muro se la llamó “Muro de las Lamentaciones”.
Concluido el proceso de ingreso y registro, y tras despojarles de sus ropas y pertenencias personales, eran conducidos al sótano de la Barraca de la Lavandería.

Testimonio de Alberto Todros (superviviente italiano del campo):
Nos llevaron por una escalera que iba al sótano de la barraca. La ropa, las maletas, los paquetes quedaron fuera, amontonados. Los primeros bajamos por la escalera para entrar en una (…) sala donde otros presos, sin espuma y con máquinas de afeitar completamente desgastadas, nos afeitaron todo el cuerpo.
Deprisa, uno tras otro. Luego nos empujaron a otra sala donde había duchas. Fuimos a otra puerta y llegamos a un montón de ropa y calzoncillos. (…) Al que estaba delgado, quizá le daban ropa ancha, y al que era bajo de estatura la más grande de todas. Ya vestidos nos miramos los unos a los otros. No nos reconocíamos… No había palabras para describir lo ocurrido.

Actualmente el Muro de las Lamentaciones está lleno de placas que recuerdan a los caídos en Mauthausen.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

España a sus hijos caídos en Mauthausen (2 de febrero de 1978). Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

CAMPO I

El Campo I es la parte más antigua del campo de detención y en él estaban las barracas, de la 1 a la 20.

BARRACA 1

La Barraca 1 se dividía en tres: la Secretaría del Campo (a la derecha), la Cantina (en el medio) y el Burdel (a la izquierda).
Los secretarios del campo, cuya labor recaía en los Kapos, se dedicaban a mantener una contabilidad meticulosa sobre el estatus y los datos personales de los prisioneros. Y les asignaban a los Kommandos de trabajo y a los subcampos. De este modo los Kapos tenían un absoluto control sobre ellos.

La Cantina era el lugar donde los Kapos obtenían privilegios tales como tabaco, artículos de higiene, y muy de vez en cuando suplementos alimenticios.

A partir de 1942 la Barraca 1 contó con un burdel para presos. En él se explotaron sexualmente a prisioneras llegadas del campo de concentración de mujeres de Ravensbrück.
Nota: el campo de Ravensbrück se construyó en 1939 al norte de Alemania y fue exclusivo para mujeres.
Por trabajar en el burdel se les prometió ser liberadas del campo de concentración. Pero la promesa jamás se cumplió.
Ir al burdel para estar con las mujeres se reservaba a los presos privilegiados.

En las barracas 6 y 11 se alojaba a los prisioneros.

Entrada a la Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cada barraca tenía la capacidad para albergar a 300 prisioneros; sin embargo, a mitad de la guerra en algunas se llegaron a hacinar hasta dos mil.
Las barracas tenían una habitación A y una habitación B. Y estaban divididas en dos áreas: una para dormir y otra para el descanso.
El área de descanso era para los presos-funcionarios.

El área de dormir estaba llena de literas de madera (algunas barracas disponían de taquillas). Como norma general las literas se compartían (en cada una dormían dos prisioneros) y se tapaban únicamente con una vieja manta de lana. Las sábanas se reservaban para las camas de los Kapos.
En otras barracas del campo de detención no había literas y los presos tenían que dormir en el suelo.
El tiempo asignado para dormir a menudo no superaba las seis horas. Y a veces, las horas de sueño se acortaban, a propósito, como forma de acoso por parte de las SS y de los Kapos.

Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Las SS evitaban entrar a la zona de la barracas reservada a los presos-funcionarios. De hecho, a los Kapos se les daba cierto poder y las condiciones de vida de los prisioneros en las barracas dependía en gran medida de sus acciones.
Al no acceder los soldados a la zona de descanso de los Kapos, estos tenían una sensación de intimidad.

Letrina. Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cuarto de baño. Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Esa sensación de intimidad era la que le faltaba al resto de los internos, pues hasta tener privacidad, a la hora de hacer su necesidades, se les negó. Porque aunque en las letrinas de las barracas había retretes -ocho a lo largo de la pared de la izquierda y un urinario en la de la derecha-, no había mamparas de separación.

En el cuarto de baño había una gran agitación por la mañana. Pese a todo, lavarse a diario y mantener una buena higiene física -en las condiciones en las que vivían los prisioneros-, era sinónimo de tener gran fuerza mental y un fuerte instinto de supervivencia.

El día a día en el KZ-Gedenkstätte estaba marcado por la agitación y la rutina.
Las condiciones de vida en las barracas variaba mucho según la zona y la fecha. Los niños y jóvenes alojados en la Barraca 11 tenían condiciones relativamente buenas. Los prisiones alojados en otras áreas (que ya no se conservan) tuvieron que hacer frente a circunstancias muy adversas.

Acerca de esto Hans Maršálek escribió:
En el campo central y en casi todos los campos exteriores nos despertaban a toque de campana. Desde la primavera hasta el otoño nos despertaban a las cinco menos cuarto de la mañana y en invierno a las seis menos cuarto. Tras el sexto toque de campana teníamos que levantarnos de inmediato para repetir, a diario, el siguiente ritual: con la ayuda de unas tablas alisábamos los sacos de paja. Los lados tenían que quedar en ángulo recto y las colchas cuidadosamente dobladas. Seguidamente nos colocábamos en formación delante de las letrinas y de los aseos para lavarnos y vestirnos con rapidez; y hacíamos otra vez fila para la sopa y el café. Luego teníamos que lavar la escudilla y colocarla en su sitio dentro del armario. Fuera se repetía la formación, delante de las barracas de las columnas que iban a la plaza para el recuento. Todo esto sucedía entre empujones y golpes, que iban acompañados de las órdenes de los Kapos, que nos apremiaban en varios idiomas: ¡raus, schnell, bistro!, ¡rápido, ausrichten, marsch!

Carlos en la barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Testimonio de Lodovico Barbiano de Belgiojoso (superviviente italiano del campo):

Fotografía. Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria.

Dibujo de Lodovico Barbiano de Belgiojoso (superviviente italiano del campo). Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria.

Todas las noches, tras el ruido que hacían cien personas al amontonarse en las literas, jurando y maldiciendo en veinte idiomas, se daba la orden de silencio y se apagaban las luces. (…) Luego, cuando la gente se dormía, comenzaba el concierto de sibilancias y silbidos, ataques de tos, eructos y pedos, ronquidos en varios tonos, gemidos suaves, sollozos y maldiciones. (…) Estos ruidos surgían de cien cuerpos y se fusionaban en uno solo en la oscuridad.

Testimonio de Jean Bernard Aldebert (superviviente francés del campo):
Tienes que luchar para abrirte paso, golpeando en todas las direcciones, defenderte y abrirte el camino a través del scrum, a través de esta multitud ruidosa, maldiciéndose los unos a los otros en todos los idiomas.
Aún no había puesto los pies en los aseos cuando los Kapos arremetían con sus porras. Repartían fuertes golpes en la columna vertebral, convirtiendo una hilera de vértebras sobresalientes en un rosario de rosas.

Testimonio de Rajmund Pajer (superviviente canadiense del campo):
Como la disentería mortal y la diarrea se propagaban constantemente en el campo, ¡todos tarde o temprano estaríamos en la misma situación y tendríamos que ir corriendo a la letrina! (…) Todos sabíamos que si contraíamos la disentería, una enfermedad infecciosa muy contagiosa, habría llegado nuestro momento. (…) Y esta enfermedad cobraba la mayor parte de sus víctimas en las letrinas, donde recogíamos los cuerpos mortales por las mañanas.

Vistas estas barracas por dentro nos acercamos hasta la alambrada de la parte posterior.

De izquierda a derecha, barracas 11 y 6, y la Barraca 1. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A partir de 1943 el campo de detención estuvo rodeado por tres lados por altos muros y en el lado norte por una alambrada de púas. La alambrada y las torres de vigilancia formaban “la pequeña cadena de torres de vigilancia”.
Desde que los prisioneros regresaban de los comandos de trabajo por la tarde hasta que volvían a él por la mañana, el alambre se cargaba con una corriente de 380 voltios. Aparte, en la zona se colocaron obstáculos adicionales (alambres en el suelo).
Los soldados tenían órdenes estrictas de disparar a cualquier prisionero que sufriera una muerte dolorosa en la alambrada. Un alto número perdió la vida en ella, unos por “suicidio”, otros asesinados.
Si bien todos los informes de las SS describieron los cuerpos muertos contra la valla como “fusilados en tentativa de fuga” o “suicidio por descarga eléctrica”, en verdad fueron ejecuciones camufladas.

Recortes de periódicos. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

A la izquierda de la gran explanada (no conservada) estaba la Barraca 5.
Desde 1941 hasta 1944 los prisioneros judíos fueron alojados en la habitación B de la Barraca 5 o “Bloque de los Judíos”.
Los judíos se situaban en el extremo más bajo de la jerarquía del KZ-Gedenkstätte.

Alambrada y antiguo emplazamiento de la Barraca 5 o Bloque de Judíos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Aislados del resto de los reclusos, recibieron menos alimentos, peores ropas, ninguna protección contra el frío en invierno y nula atención médica. Eran destinados a los comandos más duros (en la cantera y en la construcción del campo), por lo que estaban debilitados y enfermaban con facilidad. Bajo semejantes condiciones muchos perdieron la vida a los pocos días de llegar al campo o en las primeras semanas. Otros eran asesinados (disparados por “intento de fuga”) o se les empujaba desde lo alto del muro de la cantera o contra la alambrada electrificada. Los que dejaban de ser aptos para el trabajo forzado eran conducidos al campo de exterminio del castillo de Hartheim para ser asesinados con gas letal.
En la primavera de 1944 se cerró el Bloque de los Judíos.
De unos 2.700 prisioneros judíos en Mauthausen y Gusen (incluidos otros mil cuatrocientos originarios de los Países Bajos), apenas sobrevivieron. Y solo unos pocos fueron trasladados al campo de concentración de Auschwitz en Polonia.

Testimonio de Josef Herlez (superviviente austriaco del campo y uno de los pocos supervivientes de la barraca de los judíos):
La barraca estaba rodeada, en el interior del campo, con un alambre de espinos extra. Después de trabajar teníamos que entrar inmediatamente a la barraca (no podíamos estar en contacto con otros presos). Dentro de la barraca estábamos “como las sardinas” (ni había cama ni cubierta). Y pasábamos la noche cabeza contra pies y pies contra cabeza, tumbados en el suelo desnudo, con nuestras miserables ropas de prisioneros.

En el exterior del recinto se encontraba el Depósito o Vertedero de Cenizas.

Hasta mayo de 1940 los muertos del campo de concentración de Mauthausen se incineraron en el crematorio de las ciudades de Stery y de Linz, luego en el campo (de primeras en un horno del crematorio y al final en los tres que había).
Si bien hasta principios de 1941 había crematorios individuales, donde las cenizas se echaban en urnas, se almacenaban o se entregaban a los familiares, esto ocurrió a posteriori y en casos excepcionales. Las ejecuciones masivas estaban normalizadas del mismo modo que las cremaciones sistemáticas de los cadáveres. Generalmente las cenizas, junto con los residuos de carbón, se esparcieron en diferentes lugares (donde se construía el campo) por los prisioneros del comando del crematorio. A partir de 1944 se echaron en un vertedero colectivo, el cual hoy en día se identifica con una piedra y una cruz conmemorativa.
En las semanas previas a la liberación, debido al incontable número de cadáveres, los hornos del crematorio no daban abasto y muchos fueron enterrados apresuradamente en fosas colectivas.

Testimonio de Ernst Martin (superviviente austriaco del campo):
(…) La mayor parte de los presos, recién llegados, eran obligados a ir hacia la alambrada electrificada. La consecuencia directa de esto era que el recluso no moría de inmediato, sino que quedaba colgado de ella con quemaduras. Y se le martirizaba durante horas (…) o quedaba totalmente carbonizado y se le mataba de un tiro.
En realidad no hubo suicidios ya que todos eran obligados a ir hacia la alambrada, salvo en escasas ocasiones, en las que a sabiendas de que iban a morir, se lanzaban a ella para terminar con su vida, y con ello con su sufrimiento.

También en el exterior (a la derecha) estaba el Lugar de las Ejecuciones; y algo más alejado el Campo de las Tiendas.
Hasta finales de 1942 en el Lugar de las Ejecuciones -a unos 25 metros fuera de la valla y a la altura de la Barraca 20-, un pelotón de ejecución de las SS fusilaba a los prisioneros. También hubo ahorcamientos. Con posterioridad los fusilamientos se realizaron en “la esquina del tiro en la nuca” (Genickschussecke).
Nota: al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1 de septiembre de 1939 – 2 de septiembre de 1945) los campos de concentración fueron sitios de ejecución, en los que las SS ejecutaron ilegalmente a opositores políticos.

En verano de 1944 se adosó una zona local al noreste del campo de detención para albergar a un creciente número de reclusos. En un área de 5.125 metros cuadrados -rodeada por cinco torres de vigilancia y una alambrada de púas de 700 metros de largo-, se instalaron seis tiendas de campaña grandes y ocho pequeñas.
Las tiendas eran para alojar a 800 reclutas; sin embargo se llegaron a hacinar en ellas a más de dos mil.
La planificación de construir baños no se llevó a cabo (solo hubo lavabos y letrinas de forma provisional).
A finales de 1944 llegaron los primeros prisioneros. En abril de 1945 la mayoría eran judíos húngaros que habían trabajado como esclavos en el llamado “Südostwall” –posiciones defensivas que se construyeron en el sureste del Reich alemán– y que tras semanas de marchas forzadas habían llegado al campo debilitados por completo.
Las tiendas de campaña apenas ofrecían protección contra el clima; muchos durmieron al aire libre; el Campo de las Tiendas se llenó rápidamente.
El campo de concentración de Mauthausen se desbordaba…
De aquellas, la mortandad en el Campo de las Tiendas probablemente superó con creces la del resto de las áreas.
A finales de abril de 1945 muchos de los supervivientes fueron llevados a la localidad austriaca de Gunskirchen; otros permanecieron en el Campo de las Tiendas hasta su liberación.

Testimonio de Betty Schimmel (superviviente judía y coautora, junto con Joyce Gabriel, del libro Volver a verte, que narra la historia real de amor y guerra de dos supervivientes del Holocausto:
Justo antes de perder nuestras últimas fuerzas, nos asignaron a una de las tiendas de campaña bajo el cielo helado de la colina desprotegida. Las tiendas eran grandes, pero no tenían espacio suficiente para las 200 personas que tenían que vivir allí. En lugar de camas había palets de madera cubiertos de paja en el suelo, pero demasiado poco para todos. (…)
A pesar del calor corporal de 200 almas apretujadas, nos congelábamos. (…) Estábamos cubiertos de tierra, solo llevábamos trapos en el cuerpo y teníamos piojos.

Desde el lado norte, donde estaba “la pequeña cadena de torres de vigilancia”, atravesamos de nuevo la explanada.
En el centro -entre las barracas-, un monumento corona el campo de concentración de Mauthausen. Lo rodea la inscripción en latín Discant Viventes Mortuorum Sorte (Que los vivos aprendan del destino de los muertos). La parte superior está cubierta con piedras y en su base descansan flores blancas y rojas.

Monumento con la inscripción en latín Discant Viventes Mortuorum Sorte (Que los vivos aprendan del destino de los muertos). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

EDIFICIO DE ARRESTO (ARREST-GEBÄUDE)

En el primera planta del Edificio de Arresto estaba la Prisión y en el sótano el Crematorio (con dos hornos), la Carbonera/Sala de Prisioneros, la Sala de Autopsias, el Mortuorio y la Sala de Ejecuciones.
Fuera del edificio se encontraba el Área de Pase de Lista y el Patio de la Prisión del Campo.
El patio estaba aislado del campo de detención. En él se llevaron a cabo algunos fusilamientos. También sirvió para reunir a los presos que estaban a punto de pasar a la Cámara de Gas para ser asesinados.

Patio de la Prisión. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Desde el Patio de la Prisión accedimos al Crematorio.

CARBONERA/SALA DE PRISIONEROS (Y HORNOS)

La Carbonera fue el lugar donde se almacenó el carbón para el primer horno crematorio. De los tres que hubo en Mauthausen, el que se encuentra, pasadas la Carbonera y la Sala de Prisioneros, fue el primero.
El primer horno estuvo funcionando del 5 de mayo de 1940 al 3 de mayo de 1945 (dos días antes de la liberación del campo).
El segundo horno -construido en mayo de 1942- también estaba en el Crematorio, pero se desmanteló tras la liberación del campo. De él no queda nada, solo las huellas del pavimento rojizo.
Nota: el tercer horno estaba en el sótano de la Enfermería (e igual que el primero, aún se conserva).

Además de para deshacerse de los cadáveres, los crematorios borraban las evidencias de la realidad del campo de concentración de Mauthausen.
Las incineraciones las operaban los presos del comando del crematorio, que a partir de 1942 se alojaron en el sótano (Sala de Prisioneros), separados del resto.

Carbonera/Sala de Prisioneros del Crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Primer horno crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sala de Ejecuciones del Crematorio (y lugar donde estaba el segundo horno). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

SALA DE AUTOPSIAS

En esta sala los médicos nazis realizaron autopsias en los cuerpos muertos de los prisioneros. También los diseminaron para estudiarlos.

Sala de Autopsias del Crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

MORTUORIO  

Esta sala estaba equipada con una cámara frigorífica. En ella se depositaban los cadáveres hasta su incineración.

Mortuorio del Crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

SALA DE EJECUCIONES

A partir de 1941 se instaló la Sala de Ejecuciones.
En la Sala de Ejecuciones estaba “la esquina del tiro en la nuca”.
Y a partir de 1942, los presos condenados a muerte fueron ahorcados en un travesaño de hierro colocado debajo del techo de cristal.

GENICKSCHUSSECKE

En la esquina izquierda de la Sala de Ejecuciones había un dispositivo (un balastro de madera que se inclinaba). Con él las SS mataron a los prisioneros, con un tiro en la nuca.

CÁMARA DE GAS

Desde marzo de 1942 hasta mayo de 1945 entre el sótano del Edificio de Arresto y la Enfermería, estuvo funcionando la Cámara de Gas. En ella las SS asesinaron a un mínimo de 3.500 prisioneros con gas letal Zyklon B. (Antes de ser asesinados, eran obligados a desvestirse para ser sometidos a un examen dental para ver si tenían dientes de oro).

En los juicios donde se acusó a las SS de crímenes contra la humanidad nadie negó la existencia de la Cámara de Gas en el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen ni que en ella se ejecutaron asesinatos masivos de personas.

Finalizada la visita al sótano del Edificio de Arresto subimos a la Prisión.

La Prisión o “Búnker” -construida entre 1939 y 1940-, tenía treinta y tres celdas de unos siete metros cuadrados cada una, y se utilizó para alojar a los deportados que iban a ser ejecutados. También para interrogar a presos políticos y para los castigos oficiales (arrestos).

Celdas de la Prisión, sitas en los laterales del pasillo, (pasada la puerta enrejada). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Las ejecuciones (a tiros) se realizaron en la parte trasera de la prisión (patio), otros fueron asesinados en la Cámara de Gas o en la Sala de Ejecuciones.
Los interrogatorios los dirigían las SS y miembros de la Policía Secreta de La Gestapo. En ellos no faltó el maltrato y la tortura.
Los arrestos eran impuestos por el comandante del campo, casi siempre de forma arbitraria, por haber violado el Lagerordnung (reglamento del campo), el cual incluía normas y prohibiciones desconocidas, con frecuencia contradictorias entre sí. Cuando el arresto era muy severo el prisionero permanecía a oscuras y privado de alimento.

Testimonio de Josef Drexel (superviviente alemán del campo):
Como todas, la celda, a excepción del cubo para hacer las necesidades, estaba vacía. (…) En las paredes y las puertas los presos habían escrito confesiones desamparadas…
En las celdas, a veces, se recibía compañía, solo fugazmente unas horas o días. (…) Entonces la puerta se abría, sobre todo al caer la tarde, por la noche, y un hombre tambaleándose era empujado a la celda para ser tu compañero, hasta que podía mantenerse de nuevo en pie para caminar. Casi siempre, el prisionero se estiraba de inmediato, boca abajo, intranquilo y en un estado terrible. No hablaba, solo gemía en un rincón.

GRAFFITI DEL MEMORIAL DE MAUTHAUSEN

Durante años, los visitantes del Memorial de Mauthausen iban dejando mensajes en sus paredes, en forma de graffiti.
Como en el memorial está prohibido dejar graffitis se habilitó una sala en la Prisión para tal fin.
En “la sala de graffitis” personas de diferentes países y en muchos idiomas inmortalizan mensajes. Algunas dejan constancia de haber estado en el lugar con la frase “Yo estuve aquí”; otras escriben textos relacionados con la política o con la religión.

“Sala de graffitis” en la Prisión. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Antes de abandonar el Edificio de Arresto, Carlos dejó un mensaje en “la sala de graffitis de la Prisión”. Nuestro mensaje no tiene nada que ver con cuestiones religiosas ni políticas, más bien atestigua que estuvimos en el campo de concentración de Mauthausen, siete décadas después de su liberación; y que nuestro amor permanece intacto, como el primer día.

Abandonamos el Edificio de Arresto y nos dirigimos al Cementerio.

Cementerio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En la entrada hay dos placas, una a cada lado. La de la izquierda recuerda:

Placa en la entrada del Cementerio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Septiembre de 1944 – Abril 1945
En este campo fueron internadas más de 3.000 mujeres de diferentes nacionalidades que lucharon por la libertad de su país y la paz del mundo.

La placa de la derecha indica Cuarentena.
Y es que en el lugar donde hoy se encuentra el Cementerio estuvieron las barracas de la 16 a la 19.
Estas barracas tuvieron varias funciones. De primeras, en ellas se aisló a grupos de prisioneros en lo que se llamó Campo de Cuarentena.
Más tarde, las barracas se utilizaron como campo de prisioneros de guerra soviéticos (considerados por los nacionalsocialistas como enemigos ideológicos). Y por último, como campo de concentración de mujeres.

CAMPO DE CUARENTENA

El Campo de Cuarentena estuvo separado del campo de detención por un muro de piedra. Dentro, estaban las barracas 16, 17, 18, 19 y 20.
En estas barracas se aislaba a determinados grupos de prisioneros, los enfermos y no aptos para el trabajo, para ser ejecutados.
A los enfermos se les alojó en el Sonderrevier (Sanatorio Especial).

Los prisioneros recién llegados tenían que pasar un periodo de cuarentena, de entre dos y cuatro semanas, para evitar la propagación de enfermedades contagiosas.
Durante la cuarentena los reclusos se acostumbraban al terror del campo de concentración y aprendían normas de supervivencia.

En estas barracas no había literas ni mantas. Y los presos eran maltratados por los Kapos, física y psicológicamente.
La desnutrición, una inadecuada atención médica, el hacinamiento y la ejecuciones selectivas dieron como resultado un gran número de muertes.

CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MUJERES

Con la llegada a Mauthausen de cerca de 2.000 mujeres y niños del campo de Ravensbrück, las barracas 16, 17 y 18 pasaron a llamarse campo de concentración de mujeres.
Salvo alguna excepción, en las barracas del campo de detención solo se habían alojado a hombres.
En las últimas semanas de la guerra, grandes grupos de mujeres de los campos de concentración evacuados llegaron a Mauthausen. Algunas fueron deportadas, otras alojadas en un edificio de la fábrica en la cantera y en el Sanitätslager (Campo Sanitario).
El cómputo total de las mujeres que pudieron haber estado internas en Mauthausen fue de unas diez mil.

Testimonio de Simone Désirée (superviviente francesa del campo):
Nos llevaron a una vieja fábrica en desuso, junto a la cantera. Estábamos hacinados. No sé con exactitud cuántos éramos, unos dos mil. (…) Dormíamos sobre la paja en el suelo; no había ni la más mínima comodidad, ni baño; solo barreños que usábamos como retretes, o salíamos fuera. Y solo pudimos sacar agua de un pequeño riachuelo que pasaba por allí.

CEMENTERIO

En la posguerra, el lugar donde estaban las desmanteladas barracas 16, 17, 18 y 19 se convertiría en un cementerio.
En los meses previos a la liberación murieron unos 45.000 prisioneros, tanto en el campo de Mauthausen como en los subcampos.
Como la capacidad de los crematorios no bastó para incinerar tantos cadáveres, las SS mandaron enterrarlos en una fosa común, en un lugar conocido como Marbacher Linde (Tilo Marbach), al este del campo de concentración, y en Gunskirchen.
Cuando el ejercito estadounidense liberó el KZ-Gedenkstätte, encontraron cientos de muertos. Por ello, los soldados improvisaron cementerios para darlos sepultura.
Tras la liberación muchos prisioneros perdieron la vida, a consecuencia de las enfermedades y la inanición. Sus cuerpos se enterraron en estos cementerios..

En los años 50 se exhumaron los restos mortales de los prisioneros, a fin de identificarles. Algunos se repatriaron a los países de origen de la persona; otros se enterraron en los nuevos cementerios del Campo de Cuarentena y en el antiguo Campo II.

En los cementerios del campo de concentración de Mauthausen descansan más de 14.000 personas. Como la mayoría de los cuerpos se incineraron en los hornos, no hay tumbas para ellos.
El Parque de los Monumentos y los dos hornos crematorios suplen las tumbas, recordando de forma individual a los que murieron en el campo.

BARRACA 20

La Barraca 20 o “Barraca de la Muerte” se usó temporalmente como “enfermería especial”. En ella se alojaba a los prisioneros que ya no podían trabajar y a los que tenían enfermedades contagiosas.
En “la enfermería especial” los reclusos carecían de los cuidados médicos necesarios; no había calefacción, la alimentación era inadecuada. Y regularmente estaban sujetos a selecciones.
A menudo, hasta seis internos tenían que compartir una cama individual.

A los clasificados como incurables se les asesinó a palos o con inyecciones de veneno.

Testimonio de Edmong Goergen (superviviente luxemburgués del campo):
En esta choza de madera, dividida en tres habitaciones, nos quemábamos en verano y nos congelábamos en invierno. La primera sala estaba abarrotada de “casos de sarna”. (…) La segunda estaba a rebosar de gente aquejada de tifus y disentería. En la tercera, los que habían contraído tuberculosis quedaban al desamparo. Dormíamos en tres camas, una encima de la otra, que medían 80 centímetros de ancho. (…) A menudo nos obligaron a dormir en una cama individual: dos cabezas presionadas en los 80 centímetros de ancho arriba, dos cabezas juntas en la parte inferior. Así sufrieron los prisioneros y murieron a miles.

Entre 1942 y 1943 los internos de la Barraca 20 fueron asesinados en el vagón de gas (camión readaptado para ejecutar con gas tóxico).
Desde la primavera de 1944 en la antigua Barraca de la Muerte se alojó a unos 5.000 prisioneros de guerra -oficiales soviéticos- de la llamada “Acción-K” (presos recapturados que fueron deportados al campo de concentración de Mauthausen para ser asesinados). Aunque no se les ejecutó de inmediato, apenas sobrevivieron a los malos tratos y al hambre durante más de cuatro o seis semanas, en las que tuvieron que desempeñar los trabajos más duros.

Antiguo emplazamiento de la Barraca 20 o Barraca de la Muerte. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

“LA CACERÍA DE CONEJOS”

En la noche del 2 de febrero de 1945, unos 500 prisioneros de la Barraca 20 intentaron fugarse. Para ello, atacaron con extintores, lanzaron objetos a las torres de vigilancia y arrojaron mantas y ropas húmedas a la alambrada electrificada, provocando un cortocircuito. A una parte de ellos les alcanzó el fuego de las ametralladoras de los soldados que vigilaban las torres; pero más de cuatrocientos consiguieron escapar del campo.
Los que escaparon se convirtieron en víctimas de una acción de búsqueda a gran escala en la que participaron las SS, la Policía y gente de la localidad.
A casi todos los que fueron descubiertos se les asesinó in situ.
A esta búsqueda se le llamó despectivamente Mühlviertel Hansenjagd (“La cacería de conejos”).

Acerca de este dramático episodio (del que solo unos pocos presos lograron escapar y sobrevivir), el párroco Josef Radgeb escribió en su diario:
2 de febrero de 1945.
Parece que 400 presos se han fugado de Mauthausen. (…) Los presos son cazados como criminales peligrosos. Han escapado descalzos. Durante tres días no tuvieron nada para comer… En los bosques se escuchan disparos. (…) La gente tiene miedo y no dan nada, a pesar de que no se trata en absoluto de criminales peligrosos y de que no han hecho nada a nadie. Ante una cobardía tan clara no hay ninguna compasión, y nuestra gente imita en parte a los soldados de las SS, que sin compasión derriban a tiros a todos los que atrapan.

CAMPO II

El Campo II (barracas de la 21 a la 24) se construyó en 1941.
A partir de 1944 se utilizó como “campo de cuarentena”.
De aquellas, los prisioneros que llegaron a Mauthausen tuvieron que pasar en el Campo II las primeras semanas, en condiciones muy severas.

Los meses previos a la liberación, el Campo II se convirtió en un centro de resistencia organizada, donde los reclusos llegaron a formar una organización secreta. Sus objetivos eran establecer una red de apoyo para los prisioneros en situación de necesidad y ocultar ante los ojos de los nazis a los que se encontraban en especial peligro.
En las semanas previas a la liberación la organización logró conservar pruebas y se preparó para un posible enfrentamiento armado con las SS.
No olvidemos que, en un lugar donde la deshumanización de las personas era el comienzo del fin, cualquier intento de mantener la condición humana sería interpretado como un acto de resistencia.

Desde 1961 el Campo II es un cementerio. En él están enterrados los restos mortales de los presos de “los cementerios americanos”.

CAMPO III

El Campo III se construyó entre la primavera y el verano de 1944, como una extensión separada del campo de detención.
Este campo tenía cinco barracas y dos talleres y estaba rodeado por un muro de dos metros y medio de altura, una alambrada de púas electrificada y torres de vigilancia.
Los primeros presos fueron más de 2.000 hombres y mujeres polacos que habían sido deportados de Mauthausen tras la rebelión de Varsovia en otoño de 1944. Algunos, desde la oficina de trabajo local, fueron asignados a empresas austriacas para realizar trabajos forzados; los restantes permanecieron en Mauthausen.

Con la finalidad de ocultar las terribles condiciones del campo a las tropas aliadas -cada vez más próximas-, a finales de abril de 1945 las SS asesinaron a prisioneros enfermos, ancianos y físicamente debilitados.
(Recordemos que el campo estaba superpoblado y que los reclusos sufrían una aguda carencia alimentaria y sanitaria).

Unos 1.400 presos del campo de enfermos se concentraron primero en el Campo III. Ayudados por los del Campo I (consiguieron sacarles del Campo III y les escondieron en otras barracas) cientos pudieron salvarse de una muerte segura; el resto fueron asesinados con gas letal o murieron de desnutrición y/o exhaustos.

Desde donde estaba el antiguo Campo III nos encaminamos a la Enfermería.
El edificio comenzó su construcción el 1 de septiembre de 1940.
Al principio solo se trataba de unas sencillas barracas. Y no fue hasta finales de 1944 cuando se terminó de construir un edificio de ladrillo llamado “la nueva enfermería”.
En el nuevo edificio había un pequeño hospital. En él recibían atención médica los prisioneros que las SS consideraban importantes (Kapos o trabajadores especializados).
A los presos que enfermaban -la falta de higiene favorecía la propagación de las enfermedades-, se lesionaban (o les lesionaban) o dejaban de ser aptos para trabajar se les sometía, por parte de los doctores de las SS, a experimentos médicos, sin importarles que murieran. Otros, de no ser asesinados, eran abandonados a su suerte en lugares separados dentro del campo de detención.
Para ocultar estos crímenes, los doctores de las SS falsificaron documentos.

En la década de los años 60 en el antiguo edificio de la enfermería se realizaron varias reformas. Y desde 1970 es un museo.
Desde mayo de 2013 el museo cuenta con las exposiciones permanentes:
El campo de concentración de Mauthausen 1938-1945.
Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas.

Ya en el museo del memorial de Mauthausen estuvimos viendo la exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración – proyecto fotográfico de Stefan Hanke.

Cartel de la exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Zofia Posmysz. Exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Fotografía de Stefan Hanke.

Bogdan Bartnikowski. Exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Fotografía de Stefan Hanke.

En el museo se encuentra el cuadro ¡JAMÁS! del pintor valenciano Antonio Camaró.

¡Jamás! Cuadro de Antonio Camaró, expuesto de forma permanente en el museo del campo de concentración de Mauthausen. Austria.

La obra, que se expone de forma permanente desde el 1 de abril de 2021, fue retirada dos años atrás por considerarla “amoral”, como resultado de una mala interpretación de la creación del artista.
En palabras de Antonio Camaró, ¡Jamás! es un monstruo, un falo, no en el sentido sexual, sino de depravación, como lo que hubo allí.

Al cuadro le acompaña una placa explicativa:
La obra es un alegato contra todo totalitarismo y barbarie. Simboliza el horror y la monstruosidad que padecieron los seres humanos que estuvieron entre estos muros.

El cuadro homenajea a los más de 4.700 españoles muertos en el campo de concentración de Mauthausen de los más de siete mil que sufrieron, en sus propias carnes, aquel “Babel Infernal”, siendo a su vez, un grito para que Jamás se repita un acto contra la humanidad.

EXPOSICIÓN: EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN 1938-1945

La exposición El campo de concentración de Mauthausen 1938-1945 hace un repaso de la historia del campo de Mauthausen y sus subcampos, desde la llegada de los primeros prisioneros (8 de agosto de 1938) hasta su liberación.
La exposición está instalada en la planta baja del antiguo “pabellón de enfermos” y se divide en:
1. Histórica Sala de Enfermería.
2. Digresión sobre la exposición – Entorno regional.
3. Digresión sobre la exposición – “La cacería de conejos” de la comarca del Mühlviertel.

MAUTHAUSEN, LUGAR DEL CRIMEN – UNA BÚSQUEDA DE HUELLAS (exposición y lugar de conmemoración)

Esta segunda exposición trata acerca del asesinato en masa en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen mediante la búsqueda de huellas y la conservación de pruebas.
La exposición, que también es un lugar de conmemoración, está instalada en la planta subterránea y se divide en dos.

PRIMERA PARTE:
I. Violencia diaria.

Fusta o látigo con el que las SS realizaban los castigos corporales a los prisioneros. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

La imagen muestra una de las fustas con las que las SS realizaban los castigos corporales. Muchos prisioneros morían a consecuencia del mismo.
El castigo podía ocurrir en cualquier momento.
De la violencia del castigo corporal no se libraba ningún preso, ni siquiera los Kapos.

En la flagelación el prisionero era azotado con 25 latigazos, que el mismo debía contar en voz alta, y en alemán. En caso de equivocación el castigo comenzaba desde cero.
El gran interrogante era: ¿qué sucedía si los presos no sabían hablar alemán? (La respuesta horroriza).

II. Ejecuciones.
III. Los límites del campo como lugar de muerte.
IV. Muerte en la Cantera.
V. Medicina letal.

Jeringuilla con la que los doctores de las SS realizaban experimentos médicos en los cuerpos de los prisioneros. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

La imagen muestra una de las jeringuillas que los doctores de las SS usaban para inyectar en los cuerpos de los reclusos sustancias letales. Esta, en concreto, fue sacada clandestinamente del KZ-Gedenkstätte de Mauthausen en 1943 por Alois Stockinger, preso austriaco que trabajó en la farmacia de la enfermería.
Días previos a los juicios de Mauthausen -celebrados en 1946– el austriaco entregó la jeringuilla a los investigadores como prueba, declarando él mismo como testigo de las inyecciones mortales. Posteriormente Stockinger entregó la jeringuilla a la colección del museo.

Reacción cutánea en el cuerpo de un prisionero, tras un experimento médico. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

La imagen muestra la reacción cutánea, tras un experimento de vacunación en un prisionero de Mauthausen.
Además de experimentar con vacunas en los cuerpos de los presos de Mauthausen-Gusen, los doctores de las SS realizaron experimentos farmacéuticos y nutricionales.
Se tiene constancia que estos experimentos dieron como resultado más de quinientas muertes.

Otros experimentos médicos fue los sangrados. A los presos se les extraía toda la sangre y morían desangrados.
La sangre era enviada al este para hacer transfusiones de sangre a los soldados.

VI. Asesinato con gas letal.
VII. La eliminación de los cadáveres.

ANTIGUA ÁREA DE ASESINATO Y SALAS CONMEMORATIVAS (segunda parte)

Tercer Horno Crematorio de Mauthausen

Los cadáveres de los presos fueron incinerados en este horno desde mediados de abril de 1945 hasta la liberación del campo.

Tercer horno crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Placas en la Antigua Área de Asesinato y Salas Conmemorativas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Placas en la Antigua Área de Asesinato y Salas Conmemorativas Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-“Sala de los Nombres”.
En las semanas previas a la liberación, esta sala se utilizó para almacenar los cuerpos de los prisioneros. Ahora, en ella están inscritos los nombres de las 81.000 personas que murieron en el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen y en los subcampos, conocidas por su nombre.

Sala de los Nombres. Antigua Área de Asesinato y Salas Conmemorativas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La finalidad de la “Sala de los Nombres” es visibilizar la dimensión que tuvo el asesinato en masa y homenajear dignamente a las víctimas.

Cámara de Gas.

Cámara de Gas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sala de Ejecuciones.
Sala de Autopsias.
Cámara frigorífica para depósito de cadáveres.

Después de visitar el museo y las exposiciones vimos la Barraca de la Cocina (por fuera) y la Barraca de la Lavandería.

En la Barraca de la Cocina estaban las cocinas y en el sótano se almacenaban las provisiones.

Barraca de la Cocina. (Carlos espera sentado en un banco de la pared). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En la Cocina un comando de presos preparaba la comida, tanto para de las SS como para los internos del campo de concentración de Mauthausen. Mientras que los Kapos tenían una alimentación adecuada y podían recibir paquetes de comida de sus familiares, el resto se alimentaba con raciones aguadas, que no llegaban a las mil quinientas calorías. Por ello el peso medio de los prisioneros era de unos 40 kilos. De hecho, y para no morir de hambre, tenían sus propias estrategias.

Acerca de esto Hans Maršálek escribió:
El hambre nos perseguía de día y de noche. La comida era un tema recurrente en los hambrientos (…) Hacían trueques: cambiaban rodajas de embutido o de pan por sopa (…), prendas de vestir o ropa interior por comida. Inspeccionaban en los lugares de trabajo buscando cosas comestibles. Y comían raíces, hierba, hojas, bellotas, ratas, gatos, perros y desechos de carbón vegetal. Asaltaban a los que llevaban la comida o intentaban lamer de las ollas vacías alguna gota que quedara del potaje de verduras. (…) Por la noche intentaban robar pan.

BARRACA DE LA LAVANDERÍA

En la antigua lavandería encontramos una sala con banderas y grabados que recuerdan a los muertos en Mauthausen, y una capillita.
Junto a la bandera republicana se leen las conmovedoras palabras:

Te di a luz, ¡Oh, hijo mío!
Fuiste justo luchador de la Libertad.
Cuánto te lloro…
A los españoles republicanos muertos en Mauthausen.

Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sala con banderas en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Grabado dedicado a los españoles republicanos. Sala con banderas en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Capilla en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Capilla en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cruz de madera conmemorativa. Papa Juan Pablo II. (Barraca de la Lavandería). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Salimos del campo de detención.
Acabábamos de visitar una parte importantísima del KZ-Gedenkstätte; pero aún nos quedaban cosas por ver, como la impactante, y escalofriante, Escalera de la Muerte.

A la izquierda, dando la espalda al Portal de Entrada, estaba la Comandancia de las SS. Y a la derecha otras barracas que servían para la administración del campo o como talleres.
Algunas de estas barracas fueron las residencias de altos mandos y de sus familias; otras se usaron como lugares de ocio.

La Comandancia (a la izquierda, pasado el Portal de Entrada). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Al frente del campo estaba el comandante. De él dependían los oficiales, los suboficiales y los guardias.
En la Comandancia -hoy un edificio de piedra- se tomaron las decisiones sobre el destino de los prisioneros.
La totalidad de hombres de las SS que dirigieron y vigilaron el campo de concentración de Mauthausen-Gusen y sus subcampos fue de unos ocho mil.

Entre los habitantes de Mauthausen y los miembros de las SS hubo intereses (relaciones económicas) y celebraciones (matrimonios); y conflictos (reyertas en tabernas).

COMANDANTES DE MAUTHAUSEN-GUSEN

Durante los siete años que estuvo funcionando el campo de concentración hubo dos comandantes: Albert Sauer y Franz Ziereis.
El 9 de febrero de 1939 Sauer fue sustituido por Ziereis.
Nota: el comandante Franz Ziereis fue apodado por los españoles como “el Pavo”.

Cuando Franz Ziereis intentaba huir de las tropas aliadas, fue alcanzado por disparos y trasladado al campo de Gusen. Antes de morir -24 de mayo de 1945-, y en los interrogatorios, confesó los crímenes cometidos en Mauthausen; pero achacó los delitos a sus superiores y a los subordinados.

PARQUE DE LOS MONUMENTOS

En la década de los años 50, en los terrenos de las antiguas barracas, y en los que los rodean, se fueron erigiendo monumentos por parte de distintos estados y colectivos de víctimas. Por ello, el Parque de los Monumentos es un espejo de las relaciones políticas que hubo en la posguerra y de la Guerra Fría.
Algunos monumentos son de naciones que ya no existen (República Democrática Alemana, Unión Soviética o Yugoslavia). Otros son de nuevos países (Ucrania) que quisieron verse representados en lo sucesivo.

La mayoría de los monumentos tienen carácter nacional, heroico o viril. Los presos que fueron deportados, los perseguidos racialmente, los homosexuales y las mujeres quedaron relegados. Y no fue hasta los años setenta y noventa que en el parque se erigieron más monumentos: uno dedicado a los judíos y otro a las víctimas de los pueblos de etnia gitana Sinti y Romaní o Roma.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos en el Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Todos los monumentos tienen su belleza.
Pero el más tierno y simbólico de todos es el que emula a un niño sentado en el suelo, jugando e invitando a jugar a otros pequeños, ya que su cuerpo es un columpio.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

CANTERA WIENER GRABEN: LA ESCALERA DE LA MUERTE Y EL MURO DE LOS PARACAIDISTAS

Entre 1938 y 1943, en la cantera de granito Wiener Graben, además de explotar al máximo a los presos, se les exterminaba.
Los prisioneros del comando de trabajo Strafkompanie (Empresa Penal o Compañía Disciplinaria) llamados “Portadores de Piedras” eran obligados a subir de ocho a diez veces al día, cargando bloques de granito a sus espaldas de hasta 50 kilos de peso a la zona alta, por los 186 escalones que tenía la escalera de la cantera, para llevarlos al campo.
De todos los trabajos forzados que hubo en el KZ-Gedenstätte, este fue el más duro y peligroso.

En la escalera se llevaba a los prisioneros al límite de la resistencia humana y de la crueldad. El enorme esfuerzo que debían realizar, unido al debilitamiento por el hambre o por estar enfermos, y los malos tratos (mientras subían podían ser golpeados), hacía que muchos murieran en el ascenso.
Con frecuencia, los presos, exhaustos, caían desplomamos y soltaban la pesada carga. Esto creaba un efecto dominó en el resto, con resultado de muerte al final de la escalera.
Aparte, las SS asesinaba deliberadamente a los prisioneros, disparándoles o empujándoles, provocando el mismo efecto dominó.
Por lo expuesto, los prisioneros del campo de concentración de Mauthausen la llamaban “Escalera de la Muerte”.

Escalera de la Muerte. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

Pero en la cantera, no solo se podía morir en la escalera, sino también por caer por el precipicio. Una vez arriba, y a los pies del muro, los soldados de las SS empujaban a los prisioneros, los cuales se precipitaban por él, matándose.
A los presos que se precipitaron por el muro las SS les llamaron despectivamente “los Paracaidistas”.

En numerosas ocasiones los que sobrevivieron a la escalera fueron obligados a alinearse en el borde del muro. Y a punta de pistola, se les daba dos opciones: recibir un disparo de fuego o empujar al abismo al que tenían delante.
Los presos que no eran capaces de soportar aquella locura se suicidaban, lanzándose por el Muro de los Paracaidistas.

Testimonio de Stefan Niewiada (superviviente polaco del campo):
Uno de los crímenes que presencié fue contra un grupo de judíos holandeses. Al grupo, de unas cien personas, les obligaron a ponerse en fila para empujarse los unos a los otros desde lo alto de las rocas. Yo trabajaba a unos 150 metros del lugar donde se estrellaban. Luego, los de la Compañía Disciplinaria se llevaban los cadáveres al crematorio.

La mayor desilusión llegó para mí cuando nos topamos con una valla, que impedía acceder a la cantera, y por ende a la escalera. Por lo que nos tuvimos que conformar con verla desde el mirador.

Vista desde el mirador de la Escalera de la Muerte y del Muro de los Paracaidistas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Observándola, no es la misma de antaño (fue renovada en 1942).
La Escalera de la Muerte -escenario de una de las mayores crueldades de la humanidad-, era de arcilla y roca, con escalones inestables y de diferentes alturas. Con semejantes características, la dificultad no solo radicaba en la subida, también en la bajada, máxime cuando a la penalidad expuesta había que sumar el tener que andar con sandalias de suela de madera, a un ritmo trepidante y sin descanso.

Desde el mirador caminamos por fuera del recinto. Antes de regresar a la estación de Mauthausen anduvimos por una pradera con árboles hasta un monumento (monolito).
El lugar donde se alza fue ocupado por el Sanitätslager (Campo Sanitario).

Antiguo emplazamiento del Campo Sanitario/Campo Ruso. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Monolito en el antiguo emplazamiento del Campo Sanitario/Campo Ruso. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El Sanitätslager se comenzó a construir en 1941 para alojar a los prisioneros de guerra soviéticos, de ahí que de primeras se le llamara Campo Ruso.
El Campo Ruso tenía varias barracas y estaba rodeado de una alambrada electrificada. Para cuando se quiso terminar (verano de 1943) la mayoría de los presos habían muerto.
A partir de entonces el Campo Ruso se utilizó para aislar a los prisioneros no aptos para el trabajo y a los enfermos terminales. En ausencia de una buena alimentación y de atención médica miles quedaron abandonados a su suerte.

Testimonio de August Kammhuber (superviviente austriaco del campo):
(…) A diario he visto a docenas de personas que reventaban, sin que yo estuviera en situación de proporcionarles la menor ayuda. (…) No había un solo día en que no se extrajera a docenas de muertos en medio de los moribundos, pues el puesto del que moría de inmediato era ocupado por otro.

En el campo, sito a la izquierda del antiguo Campo Sanitario/Campo Ruso, las SS jugaron al fútbol. Y llegaron a jugar partidos contra equipos de la región.
A los partidos podían asistir los habitantes de Mauthausen, convirtiéndose con ello en testigos indirectos de la muerte masiva.

GALERÍA DE FOTOS DEL MUNICIPIO DE MAUTHAUSEN

Heinrichskirche (antigua iglesia de Mauthausen).

Heinrichskirche (en el centro). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Nightclub Prestige.
Cosas de la vida, el club nocturno de “mujeres alegres” está junto a la iglesia del pueblo.

Nightclub Prestige (a la izquierda). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Estatua blanca que recibe (e incita al pecado capital de la lujuria) a los clientes del Nightclub Presige. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Villa Poschacher.

Villa Poschacher. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Casa Lebzelterhaus y Casa Seyerhaus.

Casa Lebzelterhaus (a la izquierda) y Casa Seyerhaus (a la derecha). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Fortaleza Schindta-Burg.

Fortaleza Schindta-Burg. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Estación 6 correspondiente a Adolfo Pérez Esquivel (espacios intermedios de la audioguía).

Estación 6 correspondiente a Adolfo Pérez Esquivel. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Iglesia parroquial de San Nicolás.
La iglesia está construida sobre la plaza del mercado y la rodea el antiguo cementerio.

Iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Rodeando la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cementerio de la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Rodeando la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Torre de la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista desde la parte alta del pueblo. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Puerta con un sol en el centro del pueblo de Mauthausen.

Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Escultura Ciervo del polaco Stanislaw Krzekotowski.
Stanislaw Krekotowski fue un prisionero del campo de concentración Mauthausen-Gusen.

Escultura Ciervo de Stanislaw Krzekotowski. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Detalle en el Área de descanso en la Antigua Plaza Romana.

Detalle en el Área de descanso en la Antigua Plaza Romana. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Fuente de San Juan Nepomuceno.

Fuente de San Juan Nepomuceno. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Parada del transbordador de bicicletas Ennsegg (de mayo a septiembre).

Parada del transbordador de bicicletas Ennsegg. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Castillo de Pragstein.

Castillo de Pragstein (a la izquierda). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Oso berlinés en Mauthausen.

Carolina con el oso berlinés de Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.