Estor Arco Iris.

La otra tarde, estando con nuestro amigo Juanito a la hora del paseo (porque igual que los ingleses toman el té a las cinco de la tarde, nosotros salimos a pasear a las siete), estuvimos hablando de lo bien que se está, ahora, en otoño, en la terraza del apartamento.
-Ah, sí, sí, sí. Cerrar la terraza y poner las cortinas de cristal ha sido un acierto-. Dijo él.
Y el hombre lleva razón. Porque además de tener un nuevo espacio del que poder disfrutar todo el año, al dar la solanera, uno está más calentito.
Solo que… El cerramiento así, solo con las cortinas de cristal… Está sosísimo.
Qué bueno sería darle un poco de color, como, sin ir más lejos, ha hecho el vecino de Juanito (ha puesto unos estores rosas que le dan un toque a la terraza muy moderno).
Y yo estuve pensando que Juanito debería hacer lo mismo y poner unas cortinas venecianas, así, con los colores del arco iris.
Porque, oye, ya que te vas a quedar con la peña, hazlo bien, ¡Cojona!
No sé yo si mi amigo está por la labor. Con lo antiguo que es… Lo mismo pone unos cortinajes sacados del vestido aquel de la película de la señorita Escarlata…
De verdad, no he visto un tío más antiguo que él. Aunque… Creo que algo se ha modernizado. Porque hablando de “les coses” de la vida moderna nos ha dicho a Carlitines y a mí lo siguiente:
-Cómo han cambiado los tiempos, xiquets. Ahora todo es poliamor y coses rares, ché.
En mis tiempos, para hacer el sexo, había que esperar a la noche de bodas y teníamos que llegar al matrimonio castos y puros; pero ahora…
Cagón la mar… ¡Ahora todos se juntan con todos el mismo día que se conocen! Y lo mismo les da que sean hombres o mujeres, o peces.
A ver si me animo yo y hago como la juventud, abrirme una cuenta de Tinder. Y mi mujer otra, ché.
-Claro que sí, Juanito-. Le dije yo .-Hay que modernizarse un poco, ¿A qué sí, Carlos?
-A mí no me metas en tus líos-. Contestó mi marido.
-Escucha, Juanito: tienes que modernizarte y dejar las viejadas.
-Sí, sí, sí, Carolineta. Pero, ¿Cómo hago? ¿Por dónde empiezo? ¿Abro un Tinder?
-Noooo. Deja quieta la cuenta “pa” otro momento y empieza por las cortinas de la terraza. Apuesto que ibas a poner… -E interrumpiéndome, dijo así:
-Unos estores de siete colores. Los compramos mi mujer y yo la semana pasada en el Leroy Merlin.
-¿En serio?
-Sí. Nos llevamos a los nietos, y al verlos empezaron: esos, esos. Comprar esos, comprar esos.
-¿En serio?
-Ay, cualquiera les decía que no. ¿No los tiene el de al lado de color rosa? Pues no voy a ser yo menos que él.
-Di que sí, Juanito-. Dijo Carlos.
-Ay, ¡Cojona! Tendré viejadas, no digo yo que no, y no entenderé de poliamores, pero a vacilón no me gana nadie, ché.