Lago Prestvannet. Tromso. Noruega. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hace años, en otra época
existió un ser fantástico llamado Loirnaac.
En bosques verdes, habitando con hadas y duendes,
Loirnaac creció en un mundo muy diferente al que conocemos hoy.

Isafjordur. Islandia. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hace tiempo, en otra era
Loirnaac y sus congéneres se mimetizaban con el entorno.
Así, todos ellos, a veces eran flores; otras árboles o arbustos.
Y otras montes y montañas.

En un país mágico, que no encontrarás en ningún mapa,
Loirnaac está componiendo una melodía:
cuando la música suene
los colores infinitos de la Tierra se mezclarán con el aroma del Agua
para que el Fuego baile al ritmo que le marque el Aire.

Trébol de cuatro hojas. Flam. Noruega. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hace siglos, en otra década
Loirnaac soñaba con los cuatro elementos.
Hoy, yo soy Loirnaac porque:
camino entre prados repletos de tréboles,
le canto a las cuatro estaciones, a los cuatro puntos cardinales y a los cuatro vientos.
Navego por los cinco océanos,
juego entre arco iris, imagino que bailo con la aurora boreal.
Y sueño con poder volar en un futuro no muy lejano… Hacia las estrellas.

NOTA: LOIRNAAC es un anagrama (juego de palabras) del nombre CAROLINA.