Las moscas y la mierda.

Vamos dando un paseo, y como me estaba meando, me he metido “paí”, tras unos zarzales. Y como íbamos pegadiños a la playa, mientras yo descargaba las aguas menores, Carlos me ha esperado viendo el mar.
-Carlitines, soy una desgraciada.
-¿Y eso?
-Mientras meaba me he meado los pies. Bueno, los pies no, las pisamierdas.
-¿Las qué?
-Las chirucas, Carlos. Las chirucas. Y tampoco, porque solo me he meado una, la izquierda.
-Pues igual no eres tan desgraciada.
-¿Y eso?
-Dicen que pisar mierda trae suerte. A lo mejor mearse los pies también.
-¿Tú crees?
-No sé. Pero si te parece bien, y por si las moscas, vamos al pueblo y echamos los Euromillones.
-Pero es que no me he meado los pies directamente y solo se ha mojado de pis una chiruca.
-¡Y qué más da! Nosotros echamos los Euromillones, por si las moscas, y andando.

Y de camino al pueblo, por no ir nada convencida, he dicho:
-Carlitines, si nos tocaran los Euromillones, será cosa del destino, no del “meado”. Y menos aun de las moscas…
-¿Qué moscas, Carolineta?
-Esas que has dicho tú antes. Porque las moscas, que yo sepa, van a la mierda, no a los “meados”.