Debatiendo con un gran amigo y poeta
que se inspira entre flores y manzanas
surgió la idea de mezclar palabras
con anchoas, plátanos y panderetas.

Ay, poeta enamorado de la huerta
qué amoríos podrán componerse
aquellos que al ratico de conocerse
se mandan a hacer puñetas.

Y lo dicho, porque ando dándole vueltas
comentando con este gran amigo mío:
quizá escribiendo junto al mar bravío
nos salgan versos con sabor a piruleta.

Y hablando de piruletas, cuches y otras hierbas
algo me dice que se me está yendo la cabeza.
En fin, amigo y gran poeta, prepara la cazuela
Que te llevaré unas anchoas de mi tierra…
Cuando pueda.