Estatua del dragón de San Jorge. Platja d’Aro. Gerona. Cataluña. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Siglos atrás se presentó a las puertas de la villa de Montblanc un dragón pavoroso, de aliento fétido y venenoso, que mataba y engullía los rebaños y amenazaba la ciudad. El rey convocó a todo el pueblo y acordaron dar a la bestia un par de corderos cada día. Acabados los corderos, le dieron toros y caballos. Y cuando ya no disponían de ningún animal decidieron que, por sorteo, cada día le entregarían una persona.

LA LLEGENDA DE SANT JORDI en el Portal de Sant Jordi en Montblanc. Tarragona. Cataluña. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

La hija del rey se encargó del sorteo y extrajo un nombre: ¡el suyo! Y por ello, todo el mundo estalló en llanto; pero ella salió hacia el bosque para cumplir con su suerte…
De repente vio ante sí un joven caballero con armadura dorada, a lomos de un caballo blanco como la nieve.
-Caballero, no te expongas a una muerte segura-. Le dijo la princesa.
-Me llamo Jordi (Jorge)-. Dijo él .-Y he venido a salvarte.

Jorge se presentó ante el dragón y le hirió bajo su ala izquierda. Luego, pidiéndole a la princesa que le diera el ceñidor, ató al dragón por el cuello para que ella los llevara a la ciudad.

En mitad de la plaza los esperaba el pueblo.
Y con un nuevo golpe de lanza, San Jorge remató al dragón, que se hundió en la tierra.
Y de ahí nació, al momento, un rosal de rosas rojas como el color de la sangre. Entonces San Jorge tomó la más bonita y se la ofreció a la princesa. Y salió por el Portal de Sant Jordi, que se encuentra en una de las torres de la muralla de la bella villa medieval de Montblanc… Para que hoy, tú, recuerdes su hazaña.

Portal de Sant Jordi. Montblanc. Tarragona. Cataluña. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.