Foto/Imán de goma ¡¡No me toques los huevos, ni la nevera!! Marca registrada ASTURIAS Les Camise-tes.

He visto en un vídeo como unas chicas estampan unos huevos, delante de las gallinas, porque dicen que son suyos y se los devuelven. Estas muchachas (que son veganas) también dicen que el gallo viola a las gallinas.
Bueno, como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. Porque estoy que trino.

Ante todo, mi máximo respeto hacia los veganos, que a mí nada me han hecho, y este rollo no va con ellos.
Y ahora sí. Vamos a ver: haber estampado los huevos -que bien podrían haber servido de alimento al necesitado- de ser conscientes las gallinas del acto (que esa es otra, como no se enteran de nada porque su coeficiente intelectual es nulo y viven por puro instinto animal…) Pero pongámonos en la hipótesis de que las gallinas tuvieran conciencia de esto (estampado de sus huevos) apuesto que nos les hubiese hecho mucha gracia.

Ponte en su lugar, imagínate que una gallina estampara contra el suelo tus óvulos (eso sí, no son fértiles, eh).
Porque al parecer, esos huevos no fueron fecundados por el gallo. Y es que hay que velar por la salud de las gallinas. Y esto está muy bien (solo que la vía elegida quizá no sea la correcta; sin embargo en ese asunto no voy a entrar).
Yo voy a ceñirme a este otro asunto.
Y es que parece que estas mujeres comparan a la mujer con las gallinas. Y claro, no somos de la misma especie.
Pero ellas dicen que las gallinas, de ser explotadas, ponen muchos huevos y que eso, para su salud -para sus huesos- no es bueno. Y ahí hacen la comparativa con la mujer.
Y claro, yo pienso: entonces ¿Qué pasa en las camadas de otras especies animales (gatos, perros, conejos….)? Donde la hembra tiene de un plumazo varias crías. Por esa regla de tres todas las hembras de esas especies tendrían que ir al traumatólogo ¿No?
A ver, que no nos centramos y nos hemos ido por los Cerros de Úbeda, malamente además.
La mujer en un embarazo suele tener un solo bebé, salvo que ahora se llame cría, porque si nos van a equiparar, que nos equiparen en todo. Y ya de paso en vez de dar a luz en un centro médico, oye ¡Podríamos ir a parir a una cuadra! Total…
Y al hilo de esto: la mujer no tiene camadas como los animales. La mujer puede tener doble o triple embarazo; incluso múltiple.
Y rescato mis propias palabras del texto del post anterior: que a estas alturas de la película haya que explicar esto y matizar que las cosas naturales de la naturaleza son naturales… ¡Manda huevos!

De verdad, es el colmo. Y lo de decir que el gallo viola a las mujeres… Ay no, coño, que no sé lo que digo, a las gallinas, viola a las gallinas… Me parece de locos.
Y esa es otra ¿Qué es eso de “persones” o “les persones” acabado en e”? O yo me levanté está mañana de la cama (o duermo sobre la paja de un pesebre, que ya ni lo sé con tanto jaleo) o la gramática y el mundo cambió de buenas a primeras (que lo mismo y ahora estamos en los mundos de Candy Candy o en los de Manuela la de las Mantillas).
Pero si buscan la equiparación entre mujeres y gallinas, y todas somos iguales, y “todes somes persones”… Que parecéis de “Asturies”, o…
Ah, y ya que las “gallines” son “persones” -que cualquier día serán también mujeres, o- la próxima vez que les devolváis algo (los huevos) dárselos mejor en mano, y no estampándolos delante de sus narices (o picos).

Y que sepáis que la forma neutral la define la vocal o. Así que si alguien quisiera ser neutral, y no catalogar a una mujer o a un hombre, diría “persono”. Aunque la palabra persona define en sí misma a todos los hombres y a todas las mujeres.

Por amor de Dios, de todas las vírgenes (que mira tú por dónde, vírgenes acaba en e, como mujeres) y por san Antón -patrón de los animales- dejad en paz al gallo, a las gallinas y a los “hueves” de los cojones.
Y haced el favor, no me toquéis más los gallos; que la habéis tramado bien con ellos.
Todo esto es absurdo.
Además, el temita se os está yendo de “les manes” o de “les pates”.
Y lo último: mi prima la del pueblo me dijo que sus gallinas, a falta de gallo, estaban mustias y tristes. Y tuvieron que llevarlas al psicólogo. En cambio ahora, que el gallo está día y noche en el corral, se pasan las horas cantando y cantando.
Lo dicho: dejad tranquilos a los gallináceos; y a los peces; y a las tuercas y tornillos (pues a mis oídos ha llegado que la estáis volviendo a liar).