Grundarfjordur. Islandia. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Esta tarde, como estaba aburrida, me dio por poner una película pornografía. Y ahora que ya es de noche y ha venido Carlos, le he dicho:
-Esta tarde vi una peli porno.
-¿Y cómo termina?-. Ha preguntado.
-Pues cómo va a terminar: casándose los protagonistas.
Este marido mío es un caso. Ay, cree el ladrón que todos son de su misma condición. Como los hombres nunca ven el final de este tipo de pelis ha creído que me iba a pillar. Menos mal que estamos las mujeres para contarles que sino… Vivirían en la ignorancia.
Aunque… Hum… Algo me dice que “se la pela” porque ¿Mira que no verlas enteras? ¿Será que a los hombres les desmotivas las películas pornográficas?
A mí me gustan mucho. Son muy entretenidas. Además, qué finales más bonitos tienen. Si es que, no pueden finalizar de otro modo… Con tanto que se quieren los personajes.
Definitivamente llegué a esta convicción: estas pelis no están hechas para los hombres, están hechas para nosotras, las mujeres. Están cargadas de amor y eso da una paz…
En fin, ellos se lo pierden.