Monigote Inocente.

Ay Dios mío, qué disgusto tengo.
Estaba yo esta mañana metida en la camita, más a gusto que “toas” las cosas, y ha venido a despertarme Carlos…
-¡Despierta, despierta! Con tanto viaje olvidamos mirar los décimos. Y mira: ¡el que compraste de la Lotería de Navidad está premiado!
Madre mía, madre mía. Me he levantado dando un salto mortal que ni Lázaro cuando resucitó. Y me he golpeado con la lámpara que pende del techo de la habitación y me ha salido un chichón en la cabeza del tamaño de una castaña y lo tengo todo morado.
Dice que el premio asciende a 90.000 euros. Ay, ay madre mía.
-Qué vamos a hacer con tanto dinero-. Le he dicho, pues los pobres no sabemos desenvolvernos cuando se presentan estas tesituras en la vida, y menos así, de improvisto.
-¡Inocente, inocente!-. Ha exclamado.
-Tú sí que eres inocente si te has creído que yo me he creído esto. A ver, alma de cántaro: ¿cómo me va a tocar la lotería si nunca juego?

Fotograma de la serie de dibujos animados El mago de Oz.

-Inocente, inocente-. Seguía diciendo mientras hacía el amago de frotarme un décimo de la Lotería del Niño por el chichón .-Que sí, que te lo has creído: sino ¿A qué ha venido el brinco?
-Coño, porque cuando me has despertado soñaba que estaba en un pajar y me caía justo donde la puta aguja y se me clavaba en el centro del culo y… ¡Quita coño!-. He gritado dándole un manotazo en la mano .-Estate quieto con el décimo que no sé que andas haciendo con él.
-Cachis, qué manotazo. Intentaba pasarlo por el chichón para que nos traiga suerte-. Dijo restregándose la mano golpeada con la palma de la otra.
-Así, así ¿No querías frotamientos? Pues hala, ahí los tienes-. Y rascándome el coco añadí .-Chico, tú has oído campanas y no sabes dónde: si quieres atraer a la suerte has de pasarlos por una chepa o por la barriguca de una embarazada, y no en los chichones.
Ay, inocente no sé, pero desgraciada soy un rato largo. Puestos a soñar con el mundo rural ya podría haber soñado que un mozo me llevaba al huerto. Además, cuando sueño, no soy nada exigente y me hubiera conformado con el espantapájaros o el hombre de hojalata del mago de Oz.

(Relato escrito el viernes, 28 de diciembre de 2018 (día de los Santos Inocentes) en Alcorcón. Madrid. España).