El perrito valenciano de Anchoíta.

Esta mañana, al salir de la finca para ir a la playa, Carlitines y yo nos hemos cruzado con un vecino. Y como iba paseando a Eco, el perro de su hija, he ido a saludar al vecino y a acariciar al animalito porque le tengo mucho cariño.
-Qué, vecino, ¿A dar una vueltuca con Eco?-. Le he preguntado.
-Ay, a este hay que sacarlo, ché.
-Claro. Los perros necesitan hacer sus necesidades y oler culos que pillen por ahí.
-Ay, es su manera de comunicarse.
-Claro. Los perros no se mandan wasaps-. Ha dicho Carlos.
-Claro-. He dicho yo .-Porque son más listos que nosotros, ¿Verdad, vecino?
-Ay, claro-. Ha contestado el hombre. Y como Eco tiraba de la correa se ha despedido diciéndonos .-Es que quiere llegar a casa para almorzar, que es un perro valenciano.
Y con la misma se ha ido a casa a almorzar, porque como buenos valencianos que son, el almuerzo en Valencia no se perdona.