Ecografía del único que sabe cómo late mi corazón: mi hijo Iván.

No era nada, y de repente, he iniciado el camino con el objetivo de convertirme en un todo. Me estoy multiplicando sin cesar. El lugar que me acoge es acuoso y cálido. Me gusta, es agradable para mí estar aquí.
Estoy dentro de un micro mundo, estoy creciendo, poco a poco al principio.
Aquí parece no haber tiempo porque no soy capaz de distinguir entre el día y la noche. Tampoco sé si fuera hace frío o calor… No me importa. Voy formándome, ajeno al dolor y al placer. No puedo ver los colores; sin embargo, a veces percibo luces. Y oigo voces. En concreto, hay una voz… Es mi favorita. Pertenece a la persona que me acompaña. Ella siempre me guarda. Hace un ruido… Es un sonido rítmico; constante. Me proporciona seguridad.
Continuo en el interior. Y mientras voy desarrollándome más y más rápido cada vez tengo menos espacio.

Soy una criatura grande y fuerte. Ya estoy preparada para afrontar la vida… Un instante de angustia… Para caer rendido a tus brazos. Llantos y suspiros… Ahora que estoy aquí, deja que duerma.
Quizá, en cualquier momento -cuando no lo esperes- te confiese un secreto. Y es que, solo yo… Sé cómo suenan los latidos de tu corazón.

(Esta poesía la recité en el I Certamen Alcorcón. Festival Internacional de Arte y Poesía “Grito de Mujer”).

Poster promocional del I Certamen Alcorcón. Festival Internacional de Arte y Poesía “Grito de Mujer”.