Fragmento de la canción Gloria (traducido del italiano al castellano) compuesta por Umberto Tozzi y Giancarlo Bigazzi.

Me llamo Carolina, pero ese no es mi nombre verdadero. Carolina es el nombre que eligieron mis padres para mí; sin embargo, de haber podido elegir, hubiera elegido el de Gloria.

Cuando nacemos nadie nos pregunta: ¿qué nombre quieres tener? Incluso en el vientre materno los padres se debaten entre un nombre u otro; pero ninguno de los dos espera a que el bebé nazca, crezca, hable y tenga una edad en la que pueda, por sí mismo, elegir su nombre.
Eso sería ideal. Pero hasta que pudieras hablar… ¿Cómo se dirigirían a ti tus padres, tus abuelos, los amigos…? Muy fácil: podrían llamarte hijo, nieto, amigo…
De este modo tendríamos nuestros nombres verdaderos.

En mi caso, mi “nombre” no me desagrada (aunque tampoco me gusta).
Y en el punto de la vida en el que me encuentro no veo necesario cambiármelo. No tendría sentido.

Y ahora que conoces mi secreto, si volviera a nacer, por favor, ponme el nombre de Gloria. Para mí es el nombre más bonito del mundo; es el único que hubiera querido tener.
Al menos, dame la oportunidad de elegir.