Acantilados de Yesnaby. Kirkwall. Escocia. Reino Unido. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Anoche, durante el viaje nocturno que hago al mundo de los sueños, un ser querido del pasado de mi vida me ha visitado.
No es la primera vez que sueño con él, supongo no será la última; sin embargo esta visita me ha desconcertado. Siendo consciente que soñaba, dijiste:
-No estás soñando, es real.

No me molesta que vengas a visitarme mientras duermo, al revés, me agrada. Me alegra volver a verte, y poder conversar. Pero lo que más me agrada es compartir contigo un instante más… Aunque se mezcle con confusión y no te muestres del todo nítido.
No hace mucho otra noche viniste a mí para abrazarme. Fue una escena del amor platónico. La representación de un gesto de pureza entre dos jóvenes, mitad inocentes, mitad picarescos.

Jamás tendremos que pedirnos perdón por nada, pues nada malo hubo entre nosotros.
Lo poco que compartimos no morirá; existe para siempre en algún lugar.
Y solo desaparecerá cuando el paso del tiempo lo borre de mi recuerdo.

(Referido al sueño de la madrugada del 10 al 11 de mayo de 2019.
Dedicado al hermano de Nieves).