Qué alguien apague el sol,
por amor de Dios
¡Que estos sofocantes calores que están haciendo
van a quemarme viva!

No se duerme ni de noche ni de día…
…De noche y de día… Vagando por ahí… (Uy la leche ¡Pues no voy y me pongo a cantar gitanadas! Si es que os lo estoy diciendo, el calor no es nada bueno, desorienta y hace que desvariemos).

…Y a lo que iba
me ahogo y siento desfallecer.
¿Esto es el verano?
pues que se lo metan por el ano
o por donde les venga en gana.

Estoy harta de escuchar la frasecita:
qué ganas tengo de que llegue el buen tiempo
¡Toma y yo!
Que se está haciendo bien de rogar, que no viene ni a tiros.

Todavía estoy esperando con ansía viva a que llegue
y se vaya a los infiernos este maldito calor.

¡Qué apaguen el sol, por favor!
Que se lo han dejado encendido y hay que ahorrar energía
pues no están los tiempos para derrochar.

No hay necesidad de pasar calor a lo tonto
porque los otros, los que miran para otro lado,
rehúsen tomar medidas contra en cambio climático.

Así, repito, por amor de Dios o del Diablo
que ya no sé a quién dirigir mis plegarias:
Váyase al carajo “la caló”
y venga el veranito (pero el de verdad, no este que mata a los muertos, ea).