Algunos, cuando se alzan con el poder, creen estar por encima del Bien y del Mal.
Nada más lejos de la realidad.
Porque llegará el tiempo en el que podrán ver la línea invisible que separa los dos conceptos.
Hasta que llegue ese momento -del que nadie podrá escapar- deberíamos escuchar a nuestra voz interior.

Quien cree que maneja, a su antojo, los hilos del mundo para mover a las personas como si fueran piezas de ajedrez, quizá, solo quizá, en otra dimensión, tenga que dar cuentas…
Y tal vez, solo tal vez, se convierta (de forma perpetua) en una de las piezas que manipuló.