Panorámica de Isla Pitcairn desde el barco Costa Deliziosa. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Viernes, 14 de febrero de 2020.
Nota: cambio de hora. A las tres de la madrugada serán las dos.
SAN VALENTÍN (DÍA DE LOS ENAMORADOS) CIRCUNNAVEGACIÓN EN ISLAS PITCAIRN

Por la mañana llegamos a la isla Pitcairn.

Vista del embarcadero Bounty Bay (Babía Bounty) de Isla Pitcairn desde el barco Costa Deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La isla cuenta con un embarcadero diminuto llamado Bounty Bay (Babía Bounty). Desembarcar en Pitcairn es complicadísimo (para nosotros, imposible).
Por tanto, y siguiendo la consiga “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, fueron los habitantes de la isla Pitcairn -descendientes de los amotinados del Bounty- quienes vinieron en una pequeña embarcación.

Los habitantes de Isla Pitcairn viniendo al Costa Deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Al parecer la delegación la integraba el alcalde, su esposa, el médico… (Pero no lo puedo confirmar).
-Les vamos a recibir con honores militares-. Dijo Carlos, que siempre está de coña.
A bordo, instalaron un mercadillo en la Piscina Central Azzuro Blu y en la Balconada Azzuro Blu (puentes 9 y 10, respectivamente) y tuvimos la inmensa suerte de interactuar con ellos. Estuvieron noventa minutos. Pasado este tiempo regresaron a la isla.

Habitante de la isla Pitcairn en el barco Costa Deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Habitantes de la isla Pitcairn en el barco Costa Deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En esa hora y media el Costa Deliciosa hizo un recorrido panorámico por la isla Pitcairn. Durante la circunnavegación vimos su vegetación y varias rocas. Algunas fueron bautizadas con nombres de piratas: Adams Rock, Sant Paul Point…
En una de las charlas informativas que dio un profesor de historia italiano contó que el nombre de las rocas hacía referencia a hechos simples de la vida. Y para que lo entendiéramos nos dijo:
-Es como si en la roca de un pueblo, un señor llamado Juan perdiera un reloj, y a esa roca la dijeran “El lugar donde Juan perdió su reloj”.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Carlos y Carolina en el barco Costa Delicioza. Circunnavegación por la isla Pitcairn.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Circunnavegación por la isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

Como no podría ser de otro modo he vivido un momento malo y otro bueno.

Mercadillo sito en la Piscina Central Azzuro Blu del barco Costa deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El malo lo tildo de vergonzoso. Ha ocurrido en el instante que se ha abierto el mercadillo. La gente se ha descontrolado y se ha vuelto loca, no ha respetado los accesos de entrada y salida ni las indicaciones de los chicos del grupo de animación de Costa (responsables de la organización). Y aunque han intentado contenerles ha sido imposible. Lo nunca visto, de verdad.
No sé si las generaciones de los habitantes de Pitcairn practicaron el canibalismo, pero si no se les han comido hoy aquí, ha sido de milagro. Doy fe de ello.

Artesanía en el mercadillo sito en la Balconada Azzuro Blu del barco Costa Deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el mercadillo se vendían productos de artesanía: pendientes con piedrecitas, réplicas de barquitos tallados en madera, cestillos de mimbre…
Yo he comprado dos postales y un imán.
Había más productos: camisetas, gorras; y sellos. Uno tenía la estampa del Costa NeoRomantica (en este barco hicimos un crucero por el Índico con los niños).
El momento bueno ha sido cuando la delegación se ha marchado al son de Con Te Partiro Partiré de Andrea Bocelli.
Según se alejaban, la isla Pitcairn también lo hacía.
Y yo no he podido evitar emocionarme… Y susurrar al viento marinero un “hasta siempre”.

A la izquierda va de regreso la embarcación con los habitantes de Isla Pitcairn. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez desde el barco Costa Deliziosa.

VÍDEO DE ISLA PITCAIRN 

DATOS DE PITCAIRN – ISLAS PITCAIRN

-Pitcairn es una isla pequeña que forma parte del archipiélago Islas Pitcairn (Pitcairn Islands).
-El archipiélago está formado por cuatro islas de origen volcánico: Pitcairn, Ducie, Henderson, Oeno.
Pitcairn Islands se localiza en el mapa al sur del océano Pacífico, entre la isla de Pascua y la Polinesia Francesa.
-País: Reino Unido. Aunque es territorio de ultramar británico está administrado por Nueva Zelanda. Fue la primera colonia británica y es la única que queda en el Pacífico. Es uno de los destinos turísticos más desconocidos y remotos del planeta.
-La isla Pitcairn es la única que está habitada.
-Herdenson, o Elisabeth, es la isla más grande. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988.
-Ducie es un atolón (isla coralina).
-Oeno, o Holiday Island, es un atolón (isla coralina). La isla también se llama Oeno y Sandy.
-Islas Pitcairn están incluidas en la lista de las Naciones Unidas de territorios no autónomos. Es el “primer país” que permitió el voto a las mujeres (1838).
-Población: 50 habitantes. La mayoría son descendientes de los amotinados del HMS Bounty (mestizos europeos y polinésicos). Viven de la agricultura y de la pesca.

Vista de Adamstown en Isla Pitcairn desde el barco Costa Deliziosa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-La capital se llama Adamstown. En verdad es una especie de aldea y oficialmente es la “capital” más pequeña y menos poblada del mundo (su densidad aproximada es de un habitante por kilómetros cuadrados).
La única calle de la ciudad se llama The Hill of Difficulty (La Montaña de la Dificultad).
Los edificios de interés en Adamstown son: el ayuntamiento, una clínica, una escuela (y un museo), un templo de la Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día, una comisaría de policía y una oficina de Correos.
-Gentilicio: pitcairnés, pitcairnesa.
-Idiomas: inglés y pitcairnés-norfolkense (pitkern). El pitkern es un dialecto criollo mezcla del inglés y del tahitiano.
-Moneda: dólar neozelandés. Se practica el trueque.
-Religión: Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día.
-Día más importante: Sábado.

NAUFRAGIOS Y NAVEGACIÓN

Aunque bajo sus aguas descansan los restos de dos naufragios, la navegación no es peligrosa.

La isla Pitcairn tiene una famosa historia. Es esta: LOS AMOTINADOS DEL BOUNTY

El barco HMS Bounty o HMAV Bounty de la Marina Real Británica zarpó de Inglaterra. Al mando iba el capitán William Blingh.
La nave se dirigía a la isla de Tahití. Iba en misión científica, y pacífica, a por semillas del árbol del pan que servían de alimento complementario a los esclavos.
A la llegada a la isla los marineros británicos tenían la labor de acompañar a los científicos.
Por cuestiones climatológicas la estancia en Tahití se alargó más de lo esperado. Y al momento de regresar a Inglaterra muchos marineros no quisieron. La rígida disciplina impuesta por el capitán Blingh en lo concerniente a la higiene y a la dieta, y los castigos, no gustó a todos. Además, muchos marineros habían conocido a las bellas y exóticas mujeres tahitianas; con algunas se habían relacionado.

Lámina de la Vuelta al Mundo COSTA DELIZIOSA World Tour 2020 y cartel de cine de la película Mutiny On the Bounty (1962).

El 28 de abril de 1789, en alta mar, navegando hacia Inglaterra, unos dieciocho marineros armados, liderados por Fletcher Christian -primer oficial de a bordo -entraron en el camarote del capitán Blingh y le apresaron. Los restantes miembros de la tripulación no fueron informados del motín. Y al enterarse, no ofrecieron resistencia.
Blingh y los dieciocho marineros que le eran fieles se vieron obligados a abandonar el barco en una canoa de 7 metros de largo. Entre los hombres iba el médico.
Los amotinados dejaron a Blingh un reloj de bolsillo para que pudiera calcular la ruta de regreso y navegar sin dificultad. Asimismo les aprovisionaron con barriles de agua y comida para una semana (aproximadamente).
Al no haber destinos cercanos Blingh no tuvo más remedio que tomar la canoa y emprender un viaje en busca de un refugio seguro.
En el viaje sufrieron el azote del hambre y de la sed, soportaron las embestidas del mar embravecido y fueron presa de caníbales.
Tras 47 días y haber navegado más de 6000 kilómetros se dirigieron a Tofua, una isla pequeña en mitad del océano Pacífico. Finalmente llegaron a la isla Timor, en Indonesia, con una sola baja. De Timor se dirigieron a Inglaterra, donde llegaron en abril de 1790.
En Inglaterra el capitán Blingh denunció el motín. Y la historia del amotinamiento del Bounty se hizo pública.

Durante ese tiempo Fletcher -con el capitán Blingh fuera de circulación- volvió a Tahití a por suministros. Y los marineros retomaron la relación con las tahitianas que habían conocido meses atrás.

El grupo lo formaban nueve amotinados: Fletcher y los marineros John Adams -alias Alexander Smith-, William Brown, Isaac Martin, William McCoy, John Mills, Matthew Quintal, John Williams y Ned Young.
(Muchos de los habitantes de Pitcairn conservan los apellidos).

En 1789, para no ser descubiertos por la Realeza Británica, Fletcher y los ocho marineros junto a seis tahitianos, doce tahitianas y un bebé llamado Sally,
abandonaron Tahití en busca de un escondite seguro.
(El Almirantazgo o la Oficina del Almirantazgo y Asuntos de la Marina envió al barco de la Marina Real Británica HMS Pandora para capturar a los amotinados.
Los miembros de la tripulación que permanecieron en Tahití fueron capturados y juzgados en Inglaterra. Varios fueron ejecutados).

Fletcher y su gente trató de colonizar varias islas en el entorno de Cook, Fiyi y Tonga. Entonces recordó una pequeña isla inhóspita, perdida en el Pacífico.
La isla había sido descubierta años atrás por el comandante Philip Carteret, quien iba al mando del barco de la Marina Real Británica HMS Shallow.
Y cambiando de rumbo llegaron a la isla Pitcairn el 15 de enero de 1790.
(Realmente quien primero divisó la isla fue un niño: el hijo de Robert Pitcairn, marinero miembro de la tripulación. Por ello Carteret bautizó a la isla con el apellido Pitcairn).

El difícil acceso a la isla y el hecho de que el comandante Carteret -al descubrirla- registrara incorrectamente la ubicación en la carta náutica hacía que el enclave fuese ideal.

Lo primero que hicieron Fletcher y los marineros fue tomar medidas para evitar ser encontrados. Para ello vaciaron el barco, lo incendiaron y lo hundieron en lo que hoy se conocemos como Bounty Bay.
(Posteriormente se encontraron los restos.
Durante 18 años el paradero del barco y de la tripulación fue un enigma).

La nueva vida de los amotinados junto a sus compañeras y los tahitianos debería haber sido perfecta. Contaban con comida y agua; sin embargo los enemigos, en vez de venir de fuera, vinieron de dentro.
Los años venideros estuvieron marcados por conflictos, enfermedades; y todo tipo de violencia y asesinatos.
A menudo los amotinados bebían y se emborrachaban, y se volvieron violentos incluso hacia sus mujeres.
En 1794 las disputas entre los amotinados provocaron una situación crítica y solo cuatro quedaron con vida.
La principal causa de conflicto y violencia fue por la escasez de tahitianas (había más hombres que mujeres); también por el reparto desigual de la isla: Pitcairn se repartió entre las familias de los amotinados, dando de lado a los hombres tahitianos, quienes fueron aniquilados.
Con los años la población aumentó (nacieron diez niños).
Los amotinados siguieron peleando -por las mujeres y por el alcohol- y se mataron entre ellos.
Del total de hombres que desembarcaron en la isla (quince) solo dos murieron por causas naturales: Ned Young murió de un ataque de asma en 1800.
Un año antes de morir, Young enseñó a leer a Adams con la Biblia que había en el Bounty.

En 1800 en la isla vivían un varón adulto -John Adams-, ocho mujeres y una docena de niños.
De primeras la situación fue complicada. Pero poco a poco Adams devolvió el orden y les educó en un riguroso puritanismo.

En 1808 Pitcairn fue redescubierta por el capitán estadounidense Mayhew Floger del Topaz.
El capitán fue recibido por Thursday October Christian -hijo mayor de Fletcher- y se sorprendió al ver aquella próspera comunidad, liderada y tutelada por Adams.
Adams había fundado una escuela. La Biblia fue vital en la enseñanza y en las normas que aplicó.
En el escudo de las Islas Pitcairn -que figura en la bandera- se puede ver una biblia de plata.

La noticia de que los amotinados del Bounty se habían refugiado en la isla Pitcairn se expandió a los cuatro vientos.

Por la labor llevada a cabo con las mujeres y con los niños, Adams fue indultado por el el Almirantazgo. La encarcelación hubiera sido un acto inhumano.
John Adams murió en 1829.
La tumba de Adams está en Pitcairn. De todas las tumbas de los amotinados la suya es la única identificable.

Viernes, 14 de febrero de 2020. THE TREE GEES, Y EZIO

Esta tarde The Tree Gees vuelven a actuar en el teatro. Que decir que volveremos a verles.
No lo escribí pero en estos días he estado conversando con ellos, sobre todo con Ezio, el baterista. Jo, pobriño, tiene la columna… Uf. Ya le dije: estamos parecidos. Porque yo la tengo jodiduca.
-Es por la postura-. Explicó .-Nos pasa a los que tocamos la batería.

A veces he visto a Ezio solo por el barco. Incluso una mañana le vi sentado frente a la popa. Miraba al mar, al horizonte. Y pensé: quizá está meditando. Más tarde, al encontrarle, le pregunté. Entonces me dijo que era budista y que estaba alineando sus chakras.
Hablamos, y le dije: yo soy una persona muy espiritual, nada materialista-. Y él respondió:
-Yo también soy muy espiritual. Y sentí tu espiritualidad.

Hace un ratito estaba ensayando en el teatro. He entrado, y me ha saludado. He estado viéndole tocar la batería…
Ezio es un gran músico, y una gran persona.

Viernes, 14 de febrero de 2020. ANÉCDOTA ANECDÓTICA

¡Brutal! Ha sido brutal… Estar en primera fila viendo un concierto de rock -gentileza The Tree Gees, con temas de Alan Parsons Project e Eagles- y que la señora que estaba sentada a mi derecha, tras sacar los enseres de costura de una bolsa, se haya puesto a coser…

The Tree Gees. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Y que un señor y una mujer de mi quinta -con un vestido de lentejuelas- a la derecha, estuvieran durmiéndose…
¡Brutal!
(Cómo está el patio. Lo juro por Snoopy que ni bebo ni me drogo, que esto ha pasado de verdad).