Panorámica del barco Costa Deliziosa. Mirador 21 de mayo. Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Miércoles, 5 de febrero de 2020. EMBARQUE DESASTROSO

(Antes de continuar quiero dejar claro que nos gusta viajar con Costa, hemos viajado y seguiremos viajando con esta compañía; pero si algo no ha sido conforme a como debiera, lo digo. Porque no me caso con nadie).

Hemos llegado al puerto de Valparaíso en taxi desde la capital chilena. Y de aquí en adelante todo ha sido un desastre.
Y ahora que estamos comiendo en el restaurante buffet Muscadins -sito en el puente 9- del Costa Deliziosa, os cuento con detenimiento la odisea vivida, que la de Ulises, comparada con esta, se queda corta.

Llegamos a la Estación Puerto Barón, y Alejandro, el chófer -tras sacar la maleta del maletero y dejarla en el suelo- se ha despedido cordialmente de nosotros. Y nosotros de él, claro.
Estamos en la Terminal Pacífico Sur TPS Valparaíso.
Alejandro nos ha dejado en la entrada y no hemos tenido que coger (perdón, en Chile no se dice ese verbo, quise decir agarrar, montar, subir o tomar). Por tanto, agarramos el shuttle (autobús o bus lanzadera).
En el recinto comprobamos que no hay organización para realizar el embarque.
Preguntamos y nos mandan a un mostrador, donde un chico nos dice que en unos 20 minutos comenzará el embarque. (Luego, otra persona, dice que no, que demorará una hora). Comento si podemos dejar allí la maleta para no perder tanto tiempo (la intención es ir al Casco Histórico, que está a 15 minutos andando). Nos dicen que sí.
Dejamos las cosas, y tras hacernos con un plano de la ciudad, salimos del recinto y subimos al shuttle. Este bus es pequeño y realiza el traslado desde la terminal hasta la Estación Puerto Barón, y viceversa). Apenas tarda un par de minutos en dejarnos en la parada.
-¿A dónde vamos con todo el dinero encima?-. Me pregunta Carlos, de camino en el bus.
-Pues también es verdad. No había reparado en ello. A ninguna parte. O sí: a que nos roben y nos quiten la pasta, las tarjetas de crédito, los pasaportes, los
documentos…

Muele Barón. Puerto de Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Al frente es donde están tumbados al sol los lobos marinos. Muelle Barón. Puerto de Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Bajamos del bus, hago unas fotos desde el Muelle Barón (tiene una panorámica fabulosa). Aprovecho y fotografío a unos lobos marinos que están tumbados al sol, la mar de felices. Regresamos a la parada, esperamos a la lanzadera y volvemos a empezar.
De nuevo en el recinto vamos al mostrador, hablamos con personal de Costa y/o del puerto, y nos dicen que el embarque será en una hora.
-Hace un rato nos dijeron que faltaba una hora-. Digo yo .-Y la hora pasó… Justamente hace un rato.
Viene un chica del Servicio de Inmigración del barco. Y una compañera suya nos dice que ya mismo va a empezar el embarque; que preparemos los pasaportes y busquemos los visados de Nueva Zelanda, Australia y La India.
-A La India no llegamos-. Dice Carlos.
Buscamos en los mails los visados. Y el mío de Australia no aparece. Vamos, no es que no aparezca, es que al no tener Internet no puedo descargarlo. Me aconsejan que vaya a la cafetería (está enfrente, a pocos metros) y pida la contraseña del “waifai”.
No hay que consumir, la dan gratis. Después me entero que es del puerto (ya se me hacía raro que la dieran así como así).
En la cafetería me dan la clave y la contraseña; pero me advierten que al haber mucha gente conectada irá lenta.
Vale. Pues no va lenta: directamente no va.
Vuelvo al mostrador. Explico lo que pasa. Y un muchacho me ofrece compartir sus datos conmigo. Me conecto a su wifi, digo a su “waifai”, y descargo el visado. Verificando que todo está en orden la chica del Servicio de Inmigración se ofrece a acompañarnos hasta una segunda lanzadera (se llama shuttle bus y va al barco).
Pasamos el equipaje, y nosotros físicamente, por el control de seguridad… Por cierto, cómo pesa la maleta. Y ya si la tengo que levantar a pulso me cago viva.
Dejo la maleta en el portaequipajes del autobús. Subimos. De aquí a donde está atracado el barco hay unos ocho minutos. Llegamos, he perdido la cuenta de las veces que hemos llegado a no sé cuántas partes. Bajamos. La maleta la saca el conductor (mejor, está más fuerte que yo). Y si a estas alturas alguien se pregunta: ¿por qué parece que siempre cargue ella con la maleta? Porque mi marido no debe coger peso, bueno, yo tampoco, e intento adelantarme pues en cuanto me descuido la coge él.
Y si me descuido, me coge a mí también. Porque este hombre es muy fogoso y para lo del “coger” cualquier momento le viene bien. Y estoy diciendo coger porque me gusta más y suena mejor que decir tomar, subir, montar o agarrar. Y qué coño, que soy española y en España se dice coger. Porque los españoles no podemos vivir sin este verbo (y por mucho que se empeñen en algunos países, nosotros estamos muy a gusto diciendo coger).
A las puertas del Costa Deliziosa, una trabajadora, de a saber qué Servicio, nos dice que tenemos que esperar al enfermero (nos tiene que tomar la temperatura para ver si tenemos fiebre, por eso del virus chino, el “Corneliovirus”).
-Pero qué bruta eres, Carola: es un coronavirus y se llama COVID-19.
Esperamos. Y mientras vemos cómo recogen las maletas, la nuestra se queda allí. Viene el enfermero, en la placa identificativa que tiene (la llevan todos los miembros de la tripulación) pone que es de Rumanía. Si se llega a llamar Cornelius, me meo.
El enfermero rumano nos pone un termómetro en la sien, y como no tenemos fiebre, hala, “parriba”… ¿”Parriba”? Los huevos “parriba”.
-¿Y con nuestra maleta qué pasa?-. Pregunto a la trabajadora. Se disculpa; y farfulla en italiano: que claro, que ese no era el puerto, que era el de San Antonio; lo cambiaron… ¡Qué nos vas a contar!
Bueno, todo llega, ya subimos… Y no ¿¡Y ahora qué pasa!? ¡Que nos falta un papel! ¿Cuál? El formulario de Sanidad ¿Pero si lo hemos rellenado y se lo han quedado en el recinto de la terminal? Madre mía, madre mía. Nos dan otro; lo rellenamos y se lo damos. Por fin nos dejan subir.
-No nos han hecho ni la foto de bienvenida-. Dice Carlitines .-Vaya desastre. Ni el camarote de los hermanos Marx.
-¡Dos huevos duros!-. Exclamo.
-Pero qué quieres ¿Que nos echen del barco? No jodas ¡Con lo que nos ha costado subir!
-Nooo. Pero como has mencionado a los hermanos Marx me he acordado de una de las películas que protagonizan: Una noche en la ópera.
-Lo de los dos huevos duros lo dicen en Sopa de Ganso.
-¿Seguro?
-Mira Carola, después de tanto lío lo único que tengo seguro ahora mismo es que del barco no me bajan.

Son las dos y media de la tarde (cuatro menos que en España). El barco zarpa a las 20:00 horas. Tenemos hasta las 19:30 horas para ver la ciudad.
Nos piramos.

BREVE TEXTO DE VALPARAÍSO

La accidental escala no ha tenido el éxito esperado. La localidad costera no ha sido del agrado de Carlitines. Y yo, en este recorrido de tres horas, me he topado con un Valparaíso muy diferente.
En mi primera visita -una nublada tarde a finales de mayo de 2010- Valparaíso se presentó más linda y “limpia” que ahora.
Adjunto un par de fotografías de 2010 y una pequeña galería de Valparaíso, ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez en mayo de 2010.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez en mayo de 2010.

Patrimonio de la Humanidad VALPARAÍSO. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Monumento al Cuerpo de Bomberos. Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parte posterior del monumento al Cuerpo de Bomberos. Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos en el mirador 21 de Mayo. Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el mirador 21 de mayo. Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

TEXTO TURÍSTICO CULTURAL QUE CIERRA LA JORNADA

El océano Pacífico ocupa un tercio de la superficie del planeta. Con una extensión de 179 millones de kilómetros cuadrados, contiene unas 25000 islas más que la totalidad de los océanos restantes.
El océano debe su nombre al explorador portugués Fernando de Magallanes, por lo calmado que lo encontró durante la travesía que realizó desde el Estrecho de Magallanes a Filipinas.
Sin embargo el Pacífico no siempre está en calma. En ocasiones sus islas volcánicas son azotadas por huracanes y terremotos.

Navegando al amanecer por el océano Pacífico en el barco Costa Deliziosa en dirección a Rapa Nui (Isla de Pascua). Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

ITINERARIO DEL SEGUNDO TRAMO DE LA VUELTA AL MUNDO: WORLD CRUISE 2020 COSTA DELIZIOSA (24 MERIDIANOS) – EL CRUCERO DE LOS GRANDES OCÉANOS

Camisetas de Bora Bora y de Rapa Nui. World Cruise 2020 Costa Deliziosa.

5 de febrero: escala/puerto accidental en Valparaíso. Chile.
6, 7, 8 y 9 de febrero: navegación.
10 y 11 de febrero: Rapa Nui o Isla de Pascua (#EasterIsland). Chile.
12 y 13 de febrero: navegación.
14 de febrero: crucero escénico por Islas Pitcairn (territorio de ultramar británico).
15 y 16 de febrero: navegación.
17 de febrero: Papeete – Tahití (territorio de ultramar francés).
18 de febrero: Bora Bora (territorio de ultramar francés).
19 de febrero: Rarotonga. Islas Cook. ESCALA CANCELADA el 17 de febrero.
Las condiciones meteorológicas marinas y posibles ráfagas de viento impedirán el atranque del Costa Deliziosa. Como alternativa nos quedaremos un día más en Bora Bora. (Por mí perfecto).
20, 21 y 22 de febrero: navegación.
EL DÍA 23 DESAPARECE.
24 y 25 de febrero: navegación.
26 de febrero: Tauranga. Nueva Zelanda.
Jueves, 27 de febrero: Auckland. Australia.
28 y 29 de febrero, 1 y 2 de marzo: navegación.
3 de marzo: Melbourne. Australia.
4 de marzo: navegación.
5 de marzo: Sídney. Australia.