Panorámica de Maceió (desde el mirador de San Gonzalo). Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Jueves, 28 de noviembre de 2019.
EXCURSIÓN A MACEIÓ (CAPITAL DEL ESTADO DE ALAGOAS EN BRASIL) Y A LA PLAYA DEL FRANCÉS 

A las siete de la mañana estábamos en el muelle del puerto de Maceió (Brasil). Y en tierra firme hemos sentido un calor… Si a estas horas hace esta temperatura no quiero pensar los grados que hará al mediodía.
Sentado… Bueno, más bien tumbados en los asientos del autobús pues están exageradamente inclinados…
-Querrán que nos durmamos -. Ha dicho Carolina.
Y yo he pensado, a ver qué nos depara el día.
Y nada, ya estamos como siempre. Porque de entrada, para salir del barco, la gente se ha agolpado, nos han empujado; no faltan tampoco los que huelen a humanidad… ¿Y para qué? Para estar esperando en el autobús en vano por que faltan cuatro personas.
Lo dicho, a ver qué nos depara el día.

De la excursión prefiero no hablar: ha sido desastrosa. Aun así, la resumo en cuatro líneas.
Hemos salido con retraso (treinta minutos) el micrófono no funcionaba, y el guía estaba afónico y el conductor no sabía la ruta del programa. El autobús estaba sucio y destartalado, tanto o más como la ciudad.
Bajamos varias veces, una en un mirador. Ahí cambiamos de autobús, que ya no sé si es un bus, un colectivo, un onmibús, un trolebús, un tranvía, una góndola o un patinete (lo positivo es que está más presentable y el micro funciona).
Al partir, el acompañante de Costa ha exclamado:
-¡Falta una persona!
-Al guía le ha tocado una gente bien brava-. Ha dicho una mujer argentina (poniendo acento portugués) que iba sentada delante de nosotros. Y es que desde el principio no hemos parado de protestar, culpa de tanta penuria.
En fin, una odisea.
Ah, os cuento una cosa curiosa: el guía ha dicho que en una laguna que hemos visto -se llama Mundaú- hay un pez llamado Corrupto. Le llaman así porque le quita la comida a los demás peces.

Ha decir verdad nos han llevado a varios kilómetros de la Playa del Francés (donde estuvimos un par de horas). Realmente es una calle de Maceió con montones de tiendas de artesanía. Y como la Carola aguanta muy mal el calor, y hacía mucho, mientras caminábamos viendo las cositas iba como cantando con acento portugués:
-Ay qué bonitos, los vestidiños. Yo he comprado dos, pero me compraría cuarenta. Y qué pañitos, son muy bonitos. Y mira esto, Carliños, qué bordadiños, llevan un gallo, y unas gallinas, que están soliñas o “souliñas”, ya no distingo. Me gustan mucho Carlitines, los gallucos digo. Pero… Qué calorciño, estoy cocida; yo aquí me muero. Y el guía ha dicho que cuando hace 22 grados los brasileiros se cubren el cuerpo y se ponen abrigos. No lo concibo. Ay Carolina, yo aquí me muero. Mi Carlitines, que se me va la cabeza y pierdo la poca cordura que me queda: en vez de Carliños te digo Carolina.
Ay Carlitines,
cuándo nos vamos,
a la playiña
o a la mierdiña.

Bueno, la Carola, que es una garota “moltogostosa” ha preparado una galería de fotos y unas explicaciones. Y os quiere contar.
-El guía, camino a la Playa del Francés, nos ha contado una historia muy conocida por los brasileños. Por lo visto, hace muchos años, hubo un naufragio y se salvó un cura, un obispo. Y el hombre llegó a la playa. Pero toda la suerte que tuvo al salvarse se tornó en desgracia pues al pisar la arena le encontraron los indígenas y le comieron vivo. Pobriño mío. Qué salvajes.
Después de esta picia es de suponer que pensaran mejor las cosas. Y de ese pensar debió surgir la fiesta del carnaval y el “facer el amor con amor y cariño”. Y así olvidaron el canibalismo y comenzaron a comerse, los unos a los otros, de un modo más provecho y gostoso.
(Esto lo explico yo a mi manera en este vídeo).

VÍDEO TITULADO: LA HISTORIA DE LA PLAYA DEL FRANCÉS

Y eso, que ha sido llegar a la Playa del Francés y echársenos encima los vendedores, que parece que estén esperándonos como agua de mayo.
-Pasarla bien, que los brasileños, aun viviendo muchos en la miseria, son muy alegres y os van a recibir muy bien-. Ha dicho el guía .-Y en el restaurante podéis comer tres camarones cada uno. Son de regalo.
-Se vayan a la mierda los camarones y los carabineros que yo me voy a tomar el sol-. He dicho. Aunque el guía ha dicho una verdad, grande como un templo:
-Aun viviendo tantos en la pobreza, no les falta nunca la Alegría. En cambio otros, sobrándoles la riqueza, están amargados y son unos desdichados.
(Esto es así, y no solo en Brasil).
Sin embargo la alegría es algo que, aun en desánimo, tenemos todos los seres vivos (incluido el reino animal). Y los seres humanos la tenemos cerca de la cintura, tú ya me entiendes. Y contradictoriamente, a mayores desgracias, mayor alegría.

Y lo último que os cuento yo hoy, Carlitos (que “pa” escribir cuatro líneas como iba a escribir, esto se ha alargando más que el rosario de la aurora).
Paseando por la orilla de la playa oímos la canción Despacito de Luis Fonsi. Y cantándola mi mujer, corregí:
-Así no Carola, mi Carolina: aquí hay que decir despaciño.

GALERÍA DE FOTOS

ESTATUA DE LA LIBERTAD

La Estatua de la Libertad fue adquirida en 1906 por el administrador municipal Manoel Sampaio Marques, para embellecer el viejo Jardín de Jaraguá, que hoy forma parte de la Praça dois Leões (Plaza dos Leones). Firmado por la Fundición francesa Val d´Osne, responsable de la reproducción en escala de piezas artísticas de hierro y bronce -por ejemplo el franqueo de Jaraguá- el monumento es una de las réplicas de la famosa postal de Nova Lorque (Nueva York). Más allá de la Plaza dos Leones, la estatua de más de dos metros forma parte del paisaje de las plazas do Centenário (del Centenario) en el bairro Farol (barrio del Faro); Manuel Duarte, en Pajuçara, que pasaría a llamarse Praça da Liberdade (Plaza de la Libertad) regresando al emplazamiento original en 1994.

La Estatua de la Libertad de Maceió inspira muchas leyendas e historias de la ciudad, componiendo el imaginario maceioense y alimentando la curiosidad de quien la admira en el acto donde está (Puerto de Maceió).

A la espalda de la estatua está el Museo de Imagen y Sonido de Alagoas (MISA).

Estatua de la Libertad. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

PLAÇA DOS MARTÍRIOS (O PLAZA DEL MARTIRIO) – EDIFICIOS HISTÓRICOS EN EL CENTRO DE MACEIÓ
-Fuente, a la izquierda, Museu Palácio Floriano Peixoto (Museo Palacio Floriano Peixoto).

Museu Palácio Floriano Peixoto (Museo Palacio Floriano Peixoto). Plaza del Martirio. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Estatua del mariscal y político brasileño Floriano Peixoto.

Estatua de Floriano Peixoto. Plaza del Martirio. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

PLAÇA DOM PEDRO II (PLAZA DON PEDRO II)

-Catedral metropolitana de Maceió (o iglesia del Buen Jesús del Martirio o Mártires) conocida como parroquia de Nossa Senhora dos Prazeres (parroquia de Nuestras Señora de los Placeres).

Catedral metropolitana (desde la Plaza del Martirio). Maceió. Alagoas. Brasil, Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

MIRANTE DE SÃO GONÇALO – MIRADOR DE SAN GONZALO)

Letrero informativo del mirador de San Gonzalo. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Iglesia de San Gonzalo. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Relacionado con la ocupación de la parte alta de la ciudad, el mirador recibe el nombre de San Gonzalo por la cercanía a la capela o igreja de São Gonçalo (capilla o iglesia de San Gonzalo), ambos próximos al área donde estuvo el primer faro construido en Alagoas. El lugar posee una gran importancia cultural, histórica, y paisajística, ofreciendo una de las vistas más bellas de Maceió.

El lugar ha sido reformado a lo largo de los años, convirtiéndose en un espacio desde el que poder admirar la mayor parte del paisaje que conforma la urbanización de la ciudad.

Sitio de placer y contemplación, es ideal para guardar en la memoria los buenos recuerdos de quien visita y quiere conocer un poco más Maceió.

 

 

Carlos posando para el retrato de Instagram. Mirador de San Gonzalo. Maceió. Alahoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en el mirador de San Gonzalo. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Tiendas con productos típicos de artesanía. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Tiendas con productos típicos de artesanía. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Laguna Mundaú. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en Maceió. Alagoas. Brasil. Autorretrato.

Plaza Caio Porto. Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Maceió. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

PRAIA DO FRANCÊS – PLAYA DEL FRANCÉS

La Playa del Francés está al sur de Maceió, en el municipio de Marechal Deodoro, que es un importante centro turístico del estado de Alagoas.
Es una playa muy linda, atestada de gente. En primera línea de playa no faltan bares, hostales, restaurantes, tiendas…
Por doquier se ven palmeras. En verdad son cocoteros. Los cocoteros no son árboles sino palmeras. El cocotero es típico en Brasil.

Primera línea de playa (Playa del Francés). Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en la Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Carlos en la Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina y Carlos en la Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil.

Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Letrero EU FRANCÊS. Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa del Francés. Marechal Deodoro. Alagoas. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

EL MUNDO DE LOS CRUCEROS ES UN MUNDO APARTE

Jueves, 28 de noviembre de 2019.
A bordo del barco, tras el almuerzo, hemos ido a popa para subir al puente 10. Y por la escalera nos hemos topado con un amigo: se llama Andrés, y a ya sus 89 años de edad, está lleno de jovialidad, optimismo y simpatía.
Es amable, correcto, elegante; encantador. A sus espaldas tiene una apasionada vida. Es coruñés, y un gran viajero, y siempre que viaja lo hace en crucero. Dice que el mundo de los cruceros es un mundo aparte. Y nos ha contado varias anécdotas. Esta es una de ellas:
-Una noche, cenando (seríamos diez personas de diferentes nacionalidades y entre nosotros hablábamos en inglés) la única señora que estaba sentada en la mesa, a mi derecha -una parisina que trabaja de psicóloga- con anterioridad me había comentado que como viajaba sola, para que el camarote le saliera más económico, había puesto un anuncio en un grupo de cruceristas en Facebook con el texto: la persona que desee viajar en camarote compartido, ruego contacte conmigo.
El anuncio lo leyó un hombre, y sin conocerlo de nada, se metió con él en el barco, y en el camarote. Pero al día siguiente tuvieron una fuerte discusión y dejaron de hablarse.
Cuando me lo contó, os juro que no daba crédito. Compartir camarote con un desconocido, lo veo de locos. Y era psicóloga. Eres un retrógrado. Me dijo ella al ver mi asombro. Y yo le dije: esto mismo que me has contado a mí, cuéntaselo al resto de las personas de la mesa, y a ver qué piensan. Pues cuando lo contó, bueno, se armó un revuelo…
Ante las opiniones vertidas la parisina se enfadó. Yo ya le dije lo que pensaba, me dijo un italiano a los días ¡Y aún poco le dijo y mira cómo se puso!

En este mundo hay muchos mundos, y en el mundo de los cruceros hay submundos.

Dejo aquí otra de las anécdotas de la vida personal de Andrés. La he titulado: UNA DE GALLEGOS

-Yo siempre he tenido buen carácter y he sabido llevar la vida con humor, restándole importancia a todo.
Y mira que os cuente: una vez, de adolescente -yendo en avión de Madrid a Buenos Aires- íbamos un compañero de estudios y yo volando en un cuatrimotor. Yo no sabía cómo funcionaba aquel aparato; pero el otro, el que viajaba conmigo, sí.
Y estando yo más dormido que despierto, el compañero, sentado a mi lado, dándome un codazo me dijo:
-Andrés ¿Rezamos un padrenuestro?
-Bueno-. Le dije yo.
Total, que nos pusimos los dos a rezar, yo sin tener demasiada fe ni saber tampoco el por qué, la verdad. Y ya llegamos al aeropuerto.
Y a los días, dando un paseo por la ciudad con mi compañero, me pregunta con extrañeza:
-¿Pero tú no te diste cuenta que casi nos matamos en el cuatrimotor?-. Y con la misma extrañeza dije a modo de pregunta:
-¿Quién, yo?
-Sí.
-No.
-¿Y entonces a cuento de qué vino que te dijera yo de rezar un padrenuestro?
-¡Yo qué sé!
Y ahora os pregunto yo a vosotros ¿Cómo iba yo a saber aquello? Lo de matarnos. Si estaba medio dormido e iba feliz y tranquilo, como siempre. Lo único… A ver, cuando me dijo de rezar pensé: será que este rapaciño es muy religioso. Pero lo que nunca se me pasó por la cabeza es que pudiéramos estrellarnos.

LOS “TIRAPEDOS” Y El PEDO

Jueves, 28 de noviembre de 2019.
Están los tirachinas, la tirolina y los “tirapedos”. Y luego estoy yo, Carolina, que me voy a cagar en los Perla Diamante que en el teatro -con premeditación y nocturnidad- tienen el muelle flojo y se tiran pedos al descuido durante las actuaciones ¡Y van dos noches! Y como dicen que no hay dos sin tres, antes de que termine el crucero veo que me como otra sarta de “peos”.
Como vuelva a pasar va a faltarme tiempo “pa” ir a recepción a poner una queja, coño. Igual que hay una zona de fumadores que pongan otra para tirarse pedos.

Como habíamos quedado con Marina y Jorge, tras el espectáculo de coreografía con los cantantes en el teatro, les esperábamos tomando unas consumiciones y unos cacahuetes y/o panchitos en el Grand Bar Rhapsody (salón central ubicado en el quinto puente).
(Que ya le tengo dicho a Carlitines: o dejamos de comer cacahuetes o acabamos como los panchitos, que de lo que se come se cría. A lo que él ha respondido:
-Carola, te dije el primer día de crucero que yo soy un panchito, y tú otro. Así que a callar y a seguir comiendo cacahuetes, panchitos o conguitos).
Cuando han llegado nuestros amigos, me ha faltado tiempo para contarles la faena que acababa de hacerme el “tirapedos”.
-Con lo poco que me gusta a mí que se hable de eso-. Ha dicho Jorge.
-Entonces tú como este-. He dicho yo señalando a Carliños.
-¿En serio?
-Sí hijo, sí. Es hablarle de pedos y ponerse malo. Pregúntale. Aquí le tienes, que te diga él.
-Seré raro pero no me gusta-. Ha dicho mi marido.
-A mí tampoocooo-. Ha dicho Jorge .-Y para no gustarme, me cagaron encima. Marina no quiere morirse sin ver cumplido un sueño, escribir un libro y… Contale Marina. Dale y contale.
-Pues que estoy escribiendo un libro y no sé cuándo lo terminaré-. Ha dicho ella.
-¿Y qué problema hay en que ande con ese libro?-. He preguntado yo .-Escribir es una bendición. Escribiendo uno se desahoga.
-De eso se trata, precisamente, de desahogarse. Está escribiendo acerca de… Decile Marina, decile. A mí ya me contó. Decile.
-¡De pedos!-. Ha exclamado.
(Risas).
-Viste qué desdicha la mía-. Le ha dicho a Carlos, cabeceando, sin perder la sonrisa.
-No sabes cómo te entiendo-. Ha contestado él.
-¿Le has puesto título al libro Marina?-. He preguntado yo con curiosidad de literata.
-Sí: El Pedo.
(Risas).
-Oye, si algún día lo terminas me gustaría olerlo… Digo, leerlo.
-Lo último que escribí fue que estando unas vecinas paseando a los perros a una se le escapó un pedo. Y el pedo, bandido y traicionero, aun siendo silencioso, comenzó a oler a muerto. Pero la que se lo había tirado estaba tranquila creyendo que la hazaña suya no se descubriría. Entonces, uno de los txakurrak, cercándose a ella, alzó el hocico en dirección al culo, y olisqueando al aire, acercó el hocico al culo de la vecina. Y como la vecina llevaba una falda vaporosa, el txakur, con el hocico plegó la tela, y poniendo el pliegue en el centro del culo, metió el hocico y le volvió a meter el pedo. Así, la mujer fue descubierta y doblemente traicionada. Pero no. Porque como esto lo escribí soñando con la Argentina, el perro debió pensar: a ti se te habrá escapado un pedo, quizá, no digo yo que no. Pero que se me escape a mí, con lo fino que tengo el olfato. Ay vecina, a mí tú no me “engañás”.
Y esto es todo pues. Pero mi amigo Jorge no valora mi escritura, al revés, la desprestigia.
(Risas).
-Nooooo Marina. Eso no es cierto-. Dijo Jorge .- Si yo te adoro ¡Sos divina! Pero acá tocás un tema… Los pedos, el orto. Tú lo sabes. El tema es bien delicado, al menos para los hombres ¿Tú me entendés Carlos?
-¡Ya lo creo!-. Exclamó mi marido.
-Cambiemos de tema.
-Bueno pues a ver ¿Fuisteis de excursión?-. Pregunté yo.
-Sí. Pero vinimos desencantados ¿Ustedes qué hicieron?
-Fuimos a la ciudad y a la playa. La excursión comenzó con mal pie pero terminó bien.
-Ustedes sí que saben hacer bien las cosas. Contratan excursiones equilibradas y no van a lo loco porque no están desequilibrados.
-No creas. Ahí te equivocas un poco-. Ha dicho Carliños .-Equilibrados, lo que se dice equilibrados, del todo no estamos.
-¿En serio me decís? Nooooo.
-Lo que oyes Jorge-. He dicho yo .-Aunque no lo parezca estamos más “pallá” que “pacá” lo que pasa es que disimulamos.
(Risas).
-Nooooo.
-Y te voy a decir más: a esta vida, o le pones un pellizco de locura, o te vuelve loco.
-Ohhh, tenés razón.
-Ayer cenando. Fue tremendo-. Dijo Marina.
-Ohhh, qué conversaciones. En mi vida me vi en esas coyunturas. Se habla de todo; de transexualidad, del poliamor; de viciosos. Eduardo contó que a uno de la universidad donde estudió filosofía le “shaman” el tiburón blanco porque, aun siendo heterosexual y estando casado, con hijos y con nietos, se come un hombre al año. También hablamos de lo eterno y de lo infinito; de la Antártida, de nazis, de extraterrestres…
-Ayer vi uno-. Dijo Carliños.
-¿Síiiii?
-Sí. Vi un ovni.
-Nooooo ¡Están locos!
(Risas).
-Ya os lo dijimos.
-No. En serio. Cada día que pasa ustedes me sorprenden más. Son tal para cual.
-Bueno, bueno. Yo soy de capital.
-Sí, Carlos es como yo; pero en versión light. No es tan bruto-. Puntualicé yo.
-¿Y de qué más habéis hablado?
-Ahhh, de toros, del veganismo; de autos, de mujeres ¡De succionadores de clítoris! Ya te dije, del mil pendejadas. Agotamos todos los temas-. Ha dicho Jorge.
-¡Yo tengo uno!-. Exclamé yo .-Me lo regaló Carliños por nuestro décimo aniversario.
-¿A sí? ¿Y funciona?-. Ha preguntado Marina, denotando cierta curiosidad.
-Pichí pichá. No es oro todo lo que reluce. Ya te contaré con detenimiento.
-Seguro le pusiste nombre-. Ha dicho Jorge riendo.
-No. Aún no. Pero le pondré uno. Ya sé: mi succionador de clítoris se va a llamar Pelotudo. Y oye, dices tú que agotasteis los temas.
-Sí.
-Todos no. Faltó uno.
-¿Y qué tema pensás que faltó?
-Los pedos.
(Risas).
(Continuará).