El Teide. Parque Nacional del Teide. Tenerife. Canarias. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

LOS PANCHITOS ESPAÑOLES

Lunes, 18 de noviembre de 2019.
Estamos a bordo del barco Costa Pacifica, que está atracado en el puerto de la ciudad condal.
Después de la escapadita catalana -tres días, dos noches- mi marido y yo haremos el crucero de posicionamiento Gran Río del Sol, que va de Barcelona a Buenos Aires (capital de Argentina). Y como pararemos en Santa Cruz de Tenerife (Canarias – España) aunque los destinos mayoritarios están en Brasil, Carlitines me ha dicho:
-Esto está lleno de portugueses.
-Nos les llames portugueses-. He dicho yo riendo.
-Es igual.
-No no. No es igual: son brasileños.
-Por eso mismo.
-Que no. Además, de oírte ellos, como te entiendan, se pueden molestar. Es como si ellos nos llamaran a nosotros panchitos.
-Pues mira, a partir de ahora yo soy un panchito, y tú otro. Y no se hable más.

FODER O JODER, “DISISDECUESTION”

Lunes, 18 de noviembre de 2019.
Mientras estábamos en el restaurante buffet La Paloma -sito en el puente 9- Carlitos, esperando que yo terminara el postre (unas naranjas, pues cuando viajo tengo que hincharme a cítricos porque si no, no cago ni mal ni bien) imitando el acento portugués, me ha dicho al oído:
-Hoy habrá que foder.
-Y echar la siesta-. He añadido yo.
-Sí; pero primero habrá que foder. Porque tendremos que foder todos los días, que estás muy gostosa.
-¿Gostosa? ¿De dónde has sacado esa palabra?
-Y yo qué sé-. Y pasándome la mano por el muslo, ha seguido con lo suyo .-Yo te estaría “moltobrigadiño” si me dejaras foderte.
-Que sí, que te dejo. Salvo los días que me duela la cabeza o me venga la regla.
-Pues vaya negocio… Casi siempre te duele la cabeza.
-Ya hombre, pero consuélate ¿No te acuerdas que me quitaron el útero y no tengo menstruación?
-Ya ¿Y qué consuelo es ese para mí si luego me vas a decir que te duele la cabeza?
-Ay marido: a mí me duele la cabeza para foder, no para joder.

¡HASTA LUEGO, LUCAS!

Lunes, 18 de noviembre de 2019.
El mismo día que inicia el crucero, poco antes de la salida del barco, los nuevos huéspedes y/o pasajeros tienen que acudir al teatro -sito en los puentes 3, 4 y 5- con el chaleco salvavidas (están dentro de los armarios del camarote) para presenciar una charla explicativa virtual. Es un simulacro de emergencia obligatorio donde informan acerca del protocolo a seguir en caso de emergencia. Dadas las instrucciones, solo resta acudir al punto de reunión.
Acabada la charla salimos del teatro hasta el punto de reunión. Y de allí, hartos de charla (nos la hemos tragado en todos los cruceros) anduvimos por un pasillo, y abriendo la primera puerta blanca que vimos, nos metimos diciendo: ¡hasta luego, Lucas!
Queremos pensar que -cual adolescente rebelde- nos hemos escaqueado. Pero no las tenemos todas consigo.

EL TONTO DEL DÍA (O DE LA NOCHE)

Lunes, 18 de noviembre de 2019.
Como Carlos y yo hemos hecho más de un docena de cruceros, la naviera italiana nos ha otorgado la máxima categoría para viajar (Perla Diamante).
La categoría más superior da el privilegio de desayunar, comer y cenar en uno de los restaurantes VIP, osea, donde van los pitiminís y los perojos (así les decimos a los pijos en Cantabria). A nosotros esto no nos hace ni pizca de gracia porque somos muy campechanos y no nos identificamos con su modo de vivir. Así que pedimos que nos pusieran en un restaurante “normal” para estar con la tropa.
Sin embargo, no nos hicieron caso.
Y de aquí en adelante que os cuente él.

La primera noche, finalizado el espectáculo en el teatro -una maravillosa actuación, mezcla de acrobacias y humor- tomamos un cóctel y fuimos al restaurante asignado: el restaurante New York… (Por cierto, a mí me viene como anillo al dedo, casualmente Nueva York es mi ciudad favorita).
El restaurante New York abre a las 21:00 horas. Por ello, cinco minutos antes, esperábamos para entrar. Fue entonces cuando descubrimos que Costa había hecho caso omiso a nuestra petición. Nos había reservado mesa en la zona de lujo del restaurante, cuyo acceso está a la izquierda, quedando a la derecha el acceso para la tropilla.
(Aclararos que no hay obligación de ir a él y en principio solo cenaremos).
Y esperando, en ropa casual, tal como sugería para la velada el diario di bordo, un cincuentón, paisano nuestro (sí o sí habría de ser español pues hablaba castellano) tras darme unos toquecitos en el hombro -con sus mejores galas y el mayor descaro del mundo- espetó:
-Tú por esta puerta no puedes pasar, tienes que entrar por la otra.
-¿Por qué?-. Pregunté educadamente.
-Porque esta entrada es para los Perla Diamante.
Ante el desafortunado comentario, yo, que tenía la Costa Card en la mano (Tarjeta de Costa que específica la categoría) sin mediar palabra, la giré para enseñársela. Con el gesto, y como se diría coloquialmente, le di con ella en los morros.
-Ah, perdona, es que no te he visto en el teatro-. Dijo él, refiriéndose a que no me había visto sentado en los asientos reservados a los pasajeros Perla Diamante (tres primeras filas, puente 3).
-No me has visto porque no había sitio y me he sentado detrás -.Expliqué, pues cuando llegamos al teatro la zona reservada a los Perla Diamante estaba llena. Aunque tampoco, ya que nos sentamos en los únicos asientos que quedaban libres (fila tres).
Con la misma, entramos al restaurante.
Madre mía, a ver qué nos encontramos dentro, pensé yo. Y como si siguiera hablando con el hombre, que iba acompañado de una viejecita, dije:
-Ya puedes cenar bien. Aunque por más que comas y comas y llenes la barriga como un cosaco, vas a pasar más hambre que el perro de un lazarillo, que lo sepas.
-¿Qué barruntas?-. Preguntó la Carola.
-Nada. Cosas mías.

A VUELTAS CON EL PAÑITO Y LAS TOALLAS

Elefantito hecho con toallas.

Martes, 19 de noviembre de 2019. Día de navegación.
Cuando estoy de viaje… Bueno, cuando estoy de viaje y cuando no, porque lo que busco en la vida es estar lo más tranquila posible. Pues eso, que no hay cosa que me ponga más nerviosa que abrir el camarote y ver que la persona encargada de limpiarlo -que suele ser sudamericana o de nacionalidad filipina- ha puesto encima de la colcha blanca una telita multicolor que siempre quito yo el día de llegada. Y esa es otra, la manía que tienen de hacer cisnes o elefantitos con las toallas.
-Muchacho, si no te importa, deja tranquila la tela y los animalucos. Conmigo no hace falta que andes con esta pamplinería de hacer corazones con el trapo de colores ni estar enrollando las toallas para hacer conejos. De verdad, no te compliques tanto, me hago cargo; bastante trabajo tenéis los trabajadores del barco-. Le he dicho al filipino, encargado de nuestro camarote. Aunque… No sé yo. Creo que no ha entendido ni papa, porque al tiempo que me miraba con una amplia sonrisa, afirmando con la cabeza, en su cara se descifraba un: qué rayos estará diciendo la mujer esta.
Lo estoy viendo. Sí, lo veo. Por experiencia veo que me voy a tirar los diecisiete días que dura el crucero quitando el trapito y a todos los animales que subieron al arca de Noé.

EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE CARLITINES (Y UNA COSILLA MÁS)

Miércoles, 20 de noviembre de 2019. Día de navegación.
Qué bien nos ha venido dormir una hora más, como navegamos hacia Canarias esta madrugada se ha atrasado la hora (a las tres eran las dos).
Repito, qué bien nos ha venido (estábamos “baldaos”).
¡Y hemos amanecido con un notición!
Si es que a ver, vosotros no sabéis pero… ¡Mi Carlitines es modelo fotográfico!
Lo sé, os ha cogido de nuevas ¿Eh? Claro, porque se lo tenía muy callado el tío. Pero bueno, para eso estoy yo aquí, para contaros todo lo que él se calla.
Resulta que al encender el móvil le han saltado los mensajes de uno de los grupos de wasap, ya que por haber cogido el paquete con Costa, tiene acceso a Internet (wasap y redes sociales).
-Has salido en televisión. Y he alucinado cuando te he visto-. Ha escrito una amiga y compañera de trabajo.
Al parecer, ayer, a las 22:30 horas, La Sexta, ha emitido un reportaje acerca del Bicentenario del Museo del Prado. En él participaba Pierre Gonnord, un famoso fotógrafo francés, que expuso su trabajo en el Prado.

https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/prado-abierto/

Como Carlos es vigilante de sala, meses atrás, en su jornada laboral, coincidiendo que Pierre buscaba personas a objeto de retratarlas para dicha exposición, al verle, le preguntó:

Fotografías realizadas por Pierre Gonnord (Carlos es el segundo por la izquierda).

-¿Te podría hacer unas fotos? Tienes unos ojos muy expresivos, y bonitos.
Así fue como Pierre Gonnord le hizo varias fotografías. Y pidiéndole la dirección de su casa, al cabo de un tiempo, le mandó por correo certificado uno de los retratos.
Como podréis comprobar, mi amor es una caja de sorpresas.

Al poco hemos subido una planta (de la ocho a la nueve) para desayunar en el buffet.
Y si antes ha alucinado la compañera de trabajo de mi marido, al tomar asiento, los que hemos alucinado hemos sido nosotros. En una de las mesas cercanas estaban desayunando los que han de ser madre e hijo. Y qué manera de comer ¡Y de hablar en ruso con la boca llena!
En la mesa habría cinco platos, rebosantes de comida de toda clase, y cuando digo de toda clase, es de toda clase. Y si tenemos en cuenta que no eran ni las nueve de la mañana…
Nada, nada, ahí les teníais, comiendo a dos carrillos.
-Mírales Carlitines, ni Carpanta come así-. He dicho yo .-Están “deshambriaos” ¿Será que en Rusia no hay comida? Mira a la madre, le está diciendo al niño: come cariño, come.
-¿Y cómo sabes tú que esa mujer le está diciendo eso? ¿Desde cuándo entiendes tú el ruso?-. Me ha preguntado él.
-Pues desde siempre. Porque no hay que saber idiomas “pa” entender ciertas cosas. Y mira, ahí va otra vez la mujer a por más comida. Luego se lamentará diciendo: ay, qué gorda me he puesto. Ay mi niño, tiene sobrepeso. Cómo no va a tener sobrepeso si mírale, mira la cantidad de comida que se mete en la boca. Y ella igual, de tal palo tal astilla. Mira qué bocados dan. Se les hincha la boca como a los coínes que dicen en mi tierra, los ratoncillos esos, los hámsters, se meten algodón en la boca.
-Pues déjales que coman lo que quieran.
-Anda, “dejaos” están. Por mí como si revientan.

¡CASI ME MATO! Y CASI SE MATA

Miércoles, 20 de noviembre de 2019. Día de navegación.
Qué guay, la pista de jogging entera para mí, he pensado para mis adentros al subir al puente 11. Y sí sí, estaba vacía. Y con una capa de agua… Como para no estar mojada ¡Si no ha dejado de llover desde ni se sabe!
Me caguen… Con lo feliz que me he puesto al verla sin gente. Me caguen otra vez. Si es que no puede uno hacerse ilusiones. No he hecho más que poner los pies en la pista y del airazo que hacía casi salgo volando como María Sarmiento ¿No dicen que se la llevó el viento? Pues a mí casi. Porque de no agarrarme a la barandilla hubiera salido en volandas. Y milagro que no he “resbalao” porque vamos, qué inestabilidad.
“Pos” eso, que he pasado del qué guay al qué susto, porque ¡Casi me mato!

Chafada al ver que era imposible andar y correr por la pista de jogging me he acercado al gimnasio. Y ahí estaba Carlitines dándole a la musculación.
-Jolines, cómo está esto ¿No? ¿Regalan caramelos, o qué? No hay ni una puta cinta libre-. He dicho mirando a todas partes.
-Pues sáltate el cardio y haz pesas como yo… Ostras, mira a esa mujer. Así no se puede ¿Cómo no habrá nadie encargado para decirle algo? Se va a matar.
En una de las máquinas de cardio, una señora que podría ser mi tatarabuela -con una chaqueta de lana, un vestido por debajo de las rodillas y unas manoletinas con lentejuelas- caminaba torpemente en la cinta. Por fortuna no tardó en bajarse; y al hacerlo… Ay, ay, ay ¡Casi se mata!

DAME PAN Y LLÁMAME TONTO, O LOCO, O LO QUE QUIERAS

Miércoles, 20 de noviembre de 2019. Día de navegación.
En el buffet, a la hora de almorzar y para no perder la costumbre, había unas filas que te cagas.
Como siempre, toca resignarse porque nos vamos a eternizar.
Mientras Carlitines ha ido a por comida yo le he estado esperando en la primera mesa que he visto libre (encontrar sitio en el comedor cuesta un triunfo).
Sorprendentemente ha llegado enseguida con dos platos atestados de salchichas y patatas fritas:
-Churri, he encontrado la solución para no tener que hacer colas y coger rápido la comida-. Ha dicho muy contento.
-¿A sí?
-Sí.
-¿Y cuál es esa fórmula tuya, si se puede saber, o es secreta como la de la Coca-Cola?
-Me he puesto en la cola a hablar solo, a viva voz y en falsete -como si me hubieran “capao”- con un acento mezcla del gallego y del portugués. Y la gente, creyendo que me falta un hervor o una tuerca, me ha cedido el paso. Y como tu comida favorita son las patatas fritas traigo “pa” un regimiento.

LA CASA DEL DIABLO

Jueves, 21 de noviembre de 2019.
Hoy el barco ha atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Y sin pérdida de tiempo hemos bajado al muelle para tomar un autobús y hacer la excursión de Costa llamada Cañadas del Teide.
Nuestro guía, ya en carretera, y tras presentarse (y presentarnos al conductor) ha dicho varias veces que en las Islas Canarias al autobús le dicen guagua. Así que aquí hay que decir “la guagua” (cualquiera le contradice. Además del castellano, domina el alemán -el grupo se divide en hispanohablantes y en alemanes- motivo por el cual parece que la mitad del tiempo nos esté riñiendo).
Este muchacho nos ha contado muchas cosas. Entre ellas, que abundan los plátanos, y que los canarios, a parte de plantar y de vivir de estos frutos, plantan y viven de los turistas:
-Salen por ahí, por todas partes, como los champiñones. Al año tenemos dieciséis millones de turistas, y nos cunde más que los plataneros.
Entre lo más interesante que ha contado ha sido que Teide y Tenerife -en la lengua de los nativos (guanches)- significan respectivamente Infierno y Montaña Blanca:
-De la montaña salían fumarolas y un olor a azufre, por ello los guanches creían que dentro vivía el demonio.

Tras una parada panorámica desde la que había una soleada vista de la que es la montaña más alta de España -3718 metros de altura- de nuevo en carretera, en la cima del Teide se ha formado una nubecilla.
-Cuando se forma esa nube, como una gorra, viene a decir que el tiempo va a cambiar. Así que es probable que mañana llueva-. Ha explicado el guía.

El Teide. Parque Nacional del Teide. Tenerife. Canarias. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A nosotros, que llueva o no, nos trae al pairo ya que estaremos rumbo a América, a tierras brasileñas.

Roque Cinchado. Parque Nacional del Teide. Tenerife. Canarias. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Roque Cinchado en un billete de 1000 pesetas.

Yendo por las cañadas para fotografiarnos con la icónica Roque Cinchado (sí sí, la misma que figuraba en los billetes de 1000 pesetas) no hemos podido evitar sonreír al escuchar de boca del guía decir:
-Hay que tener cuidado con los cruceros porque se come “mullo”. Yo he hecho tres y en uno de una semana engordé “ollo” kilos.
-“Ollo”-. He dicho yo .-Ni siete ni nueve: “ollo”.
-Claro, el “chacho” engordó “ollo” kilos porque es canario.
Y poco antes de bajar de la guagua para recorrer las cañadas ha contado así:
-Por estos parajes se han rodado “mullas” películas. De Rambo se han “hello” unas treinta y seis. Rambo debe de andar por ahí, que todavía no se ha muerto. Pero observen, todos estos espacios son muy bellos, similares a la vista lunar.
Y digo yo ¿Habrá “estao” este “mullallo” en la luna para saber cómo es una vista lunar? Quién sabe. Tal vez sea un hombre de gustos viajeros, pues antes de finalizar la excursión le ha dicho a un taxista que lleva estudiando chino cinco años:
-Porque si Dios quiere, y cuanto el trabajo me lo permita, iré a “Llina”.
(Continuará).