Amanecer. Barco Costa Pacifica. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

RELAX Y POCO MÁS

Sábado, 30 de noviembre de 2019. Día de navegación.
La jornada de hoy está siendo muuuy relajada.
Navegamos con relativa calma hacia Río de Janeiro (Brasil).
El día ha amanecido nublado; a veces ha llovido…
Carliños fue al gimnasio, yo a la pista de jogging.
Poco antes de comer nos hemos reunido en el camarote. Carlines estaba tumbado en la cama, con la ropa de deporte y en calcetines, leyendo un libro.
Al entrar yo ni se ha inmutado.
Sobre la moqueta verde, sus zapatillas deportivas, estaban una hacia arriba y otra hacia abajo, una mirando a San Petersburgo y la otra a saber (porque yo la orientación la tengo fatal).
Viéndole tan absorto en las páginas del libro he pensado: qué alegría, mientras esté metido en la lectura no está pensando en metérmela a mí. Y así me deja tranquila, que estoy de tanta alegría… (Hasta ahí).
Pero entonces, como si además de leer el libro me hubiera leído la mente, sin levantar la vista, ha dicho:
-No bajes la guardia. Aunque me veas leyendo, del foder no te vas a librar.

EN MALAHORA OS JUNTASTEIS

Sábado, 30 de noviembre de 2019.
Después de la siesta hemos subido a merendar. Y en el comedor, ha pasado corriendo junto a nosotros un treintañero. Es pelirrojo, blanquísimo de piel. Tiene el pelo largo y unas barbas descuidadas… Parece un vikingo o un Papá Noel moderno teñido de naranja. Y agárrate que es argentino. Y como el otro uruguayo pelirrojo, sus ojos son verde azulado. Y agárrate otra vez que hay otro pelirrojo más por ahí.
-Debieron venir los tres en un drakkar-. He dicho yo.
-Imposible-. Ha dicho Carlin-. Este tiene mujer y llevan en un carrito a un chiquillo; tendrá 3 años, si llega.
-Irá contento el crío, es una calcomanía del padre. Qué lástima. Ahora no porque es un gorrioncillo pero cuando crezca y se mire en el espejo y tome conciencia dirá:
-La madre qué me parió ¿Cómo es que se fue a juntar con un pibe tan feo? Y “sho” ¿Si soy clavadito a él? Esta pendeja ¿Acaso no pensó ni reparó? Debe ser que no. Y entonces ¿Quién me reparará a mí?
Mierda de amor,
no deja pensar.
Y en un futuro,
cuánta plata no me habré de gastar.
Y “esperáte” la avería mía se pueda arreglar.
Y esa es otra, no me quede un trauma,
y al gasto de unas buenas cirugías
venga otro mayor en terapias con psicólogos
y me “jodá” de por vida encontrar chavala
para estar con “esha” no más,
haciendo una sola nuestras mutuas alegrías
(que aunque mi alegría vaya tapaba por pañales unos años
“shegará” el día del picor y os diré “sho” a los dos:
en mala hora os juntasteis, boludos del orto, del culo y del ano).
(Continuará).