Vista de la ciudad uruguaya de Punta del Este. Navegando de Río de Janeiro a Buenos Aires en el barco Costa Pacífica. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

CALMA INQUIETA

Lunes, 2 de diciembre de 2019. Día de navegación.
Hoy el barco se está moviendo muchísimo.
Aun con tanto movimiento, estáticos no podemos estar.
En la pista de jogging es imposible andar o correr porque lo único que corre allí arriba es el viento.
¿Entonces? Algo habrá que hacer.

Fuerte oleaje dando envestidas contra el casco del barco Costa Pacifica. Foto toma por Carolina Olivares Rodríguez.

Está la opción del gimnasio; pero yo prefiero subir y bajar escalones. Dentro de que no deja de ser tedioso, lo encuentro más entretenido.
Cansada de tanto sube y baja, baja y sube, hago una parada técnica en el puente 9. Y yendo a los surtidores de agua bebo tres vasos. Cómo se me ha hinchado la panza ¿Tendré complejo de rana?
Deambulando por los pasillos me cruzo con otros pasajeros. Parece que nos hayamos metido “pal” cuerpo medio litro de vino peleón. Todos vamos borrachos sin haber bebido ni una sola gota de alcohol (cómo mola ¿No?).
Deambulando oigo ruidos. El barco está lleno de crujidos y rugidos; parece un sonajero gigante. Todo él es ruido. Yo misma hago ruidos (hago glu-glu-glu, ji, ji, ji).
Navegando, dejo volar mi imaginación. La nave es una colosal criatura marina artrósica y hambrienta (sí sí, pero no hace glu-glu-glu, ji, ji, ji).
Entro en la cabina. Dentro está Carlos. Y como si me hubiera podido leer la mente me suelta:
-¿Has tomado líquido?
-Sí. Mira qué tripa tengo-. He dicho poniéndome de perfil .-Parece que tengo aquí dentro una pecera, solo me faltan los peces je, je, je.
-Venga, espabila y vamos a comer. Porque veo que el barco se va a pique y si nos hundimos que nos coja con los estómagos llenos y los cuerpos bien hidratados.
-Eso mismo he pensado yo.
-Y menos mal que es de día. Mira el Titanic, se hundió de noche. Menuda putada.
-¿Y ni nos ponemos ropa de abrigo? Lo digo porque el agua estará fría como un témpano.
-No. Lo principal es esto. A malas, bajamos al restaurante de los pijos y cogemos los manteles y nos tapamos con ellos.
-Vale, vale.
-Nos tenemos que dar prisa porque antes de que se hunda el barco hay que venir aquí a foder Carola. Porque no quisiera yo morirme sin antes haber fodido contigo por última vez.
-Ay qué joderse. Tú con tal de joder eres capaz de ponerte a rezar para que se hunda el punto barco.
-Yo por foderte, lo que haga falta. Aunque no. Porque el libro que estoy leyendo me tiene de un “intrigao”… Y no quisiera yo morirme sin antes saber quién es el asesino. En esta trama el asesino no puede ser el camarero porque no hay. Y todas las pistas apuntan al jardinero pero…
-Pero cómo puedes estar pensando en eso ahora Carlitines ¿No ves cómo se mueve esto?
-Carola hija, no te enteras de nada. Esto se mueve más de lo normal porque vamos a 21 nudos y la máxima velocidad en navegación son veinticuatro.
-¡Venga!-. Y señalándome el móvil ha dicho .-Mira lo que pone aquí. Navegación: 21 nudos ¿Ves? Si te hubieras descargado la aplicación de Costa lo sabrías. Aquí te informan de todo a tiempo real.
-Ya ¿Entonces por qué Eduardo nos dijo ayer que tuviéramos cuidado?
-Que sé yo. Será adivino.
-Entonces ¿No nos hundimos?
-Nooo.
-Pues vaya.
-Pues eso digo yo también, que parece que te estés llevando un disgusto por saber que el barco no se hunde.
Mujeres, no hay quien os entienda.

(Lo dicho, por si al final se hunde el barco, que nunca se sabe: ha sido un placer haber estado escribiendo para vosotros.
Hasta siempre.
Carolina y Carlos).

ECHAR LA COMIDA ANTES DE TIEMPO

Lunes, 2 de diciembre de 2019. Día de navegación.
Saliendo del comedor del buffet, al girar a la derecha para bajar por las escaleras, junto a los primeros peldaños, había una vomitona… Ufff.
-Alguno ha echado la comida antes de tiempo-. Ha dicho Carliños.
-Sí-. He afirmado yo .-Y lo ha echado por el orificio contrario al que debiera.

Lunes, 2 de diciembre de 2019. Día de navegación.
Hola, soy Carlos. Esto… Que tengo una congoja. Porque a ver, es que me ha pasado una cosa (y lo quiero escribir en el diario pero a escondidas de la Carola).
Bueno, pues a ver, que ayer por la tarde, al salir de teatro, entré al baño de hombres que hay a la derecha. Y al salir, salía a su vez del de mujeres (que está enfrente) una setentona muy preparada y operada, que mirándome lascivamente me sacó la lengua.
Mira, salí corriendo como alma que lleva el diablo.
Vaya una lagarta, y qué lengua, como la de los extraterrestres de V. Y yo por nada del mundo quiero que mi mujer se entere de esto. Con lo mal pensada que es, que le busca tres pies al gato, seguro que me dice que yo le di pie a esta mujer y que hay que atarme en corto.
Y juro yo por lo más “sagrao” que vamos, solo de pensarlo… Quita, quita.

DISQUISICIONES SOBRE EL CULO (DECIDAS POR EDUARDO TRAS EMBELESARSE CON LOS CULOS BRASILEÑOS)

Del martes 3 de diciembre, al miércoles 4 de diciembre de 2019.
-Los culos de las brasileñas son como el Pan de Azúcar, obras maestras de la creación y de la naturaleza. Sí, porque son tanto obras carnales como divinas.
Generan pasiones y tormentas porque liberan energía.

Eduardo y Carolina con el libro PLATÓN Y EL PLATONISMO de Walter Pater. En el barco Costa Pacifica. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Luego también está la cadencia y el ritmo, como lo “shevan”. El irse, el buen irse como decimos en Argentina. Porque está el buen venir y el buen irse.
El culo es un yin y yang, lo engloba todo.
El culo puede ser algo muy negativo. Yo digo: este, me va como el culo. Pero puede ser algo positivo, por ejemplo: le pegué de culo (al tocarte la lotería).
Y hay otro dicho: una mujer puede ser poco agraciada de rostro y tener buen culo. Entonces podemos decir: este, tiene cara de culo pero su culo no es como su cara.

ANÉCDOTA FINAL: ¿¡QUE SI SOY “SCHINO!?

Miércoles, 4 de diciembre de 2019.
Estando en uno de los puentes superiores para ver la llegada del barco al puerto de cruceros de Buenos Aires se me ha acercado un hombre y me ha dicho:
-”Schino”
-¿Cómo?-. He preguntado yo.
-“Shino”.
-¿¡Que si soy chino!?
-No, “argenshino”.
-Ah. No, español.
-Ah. Qué lindo. Eu tenho um filho que mora em Pamplona.
Y así ha quedado la cosa.
(Que digo yo: me han confundido con diecisiete cantantes y otros tantos roqueros pero ¿¡Con un chino!?).

El crucero ha llegado a su fin; sin embargo nuestro viaje continúa (nos quedamos en Buenos Aires).
Y aquí, la Carola y yo nos despedimos. Porque Buenos Aires es mucho Buenos Aires y Carolina -de escribir acerca de la ciudad porteña- lo hará a lo grande, dedicándole un artículo viajero (o dos).
No quisiéramos cerrar esta última parte sin dar las gracias a los cuatro nuevos amigos que hemos hecho: Jorge, Marina, Francisco y Eduardo.
De Eduardo guardamos momentos chistosos y el libro de regalo: PLATÓN Y EL PLATONISMO de Walter Pater.
De Francisco las caminatas por la pista de jogging y la complicidad cómica.
De Jorge su caballerosidad y saber estar; y su verborrea porteña.
Y de Marina… El secreto de confesarnos: me apasiona el mar, me embruja.
Y sí, Marina: el nombre te viene ni hecho a medida.
AMIGOS: “en sueños o despiertos, en esta vida o en otras, habremos dado o daremos la vuelta al mundo durante años, años y años -como cantaba José Luis Perales- en un velero llamado Libertad, por ese mar que tanto amamos.
Lo dicho: ¡hasta la vista, marineros!

(De izquierda a derecha): Carolina, Francisco, Carlos, Eduardo, Jorge y Marina. En el barco Costa Pacifica.

Postdata: cerramos nuestra aventura viajera con este vídeo en Ecoparque BA (sito en el barrio de Palermo). Buenos Aires, Argentina.

VÍDEO TITULADO: LA CAMELLA CAROLINA (O EL CAMELLO PANCHITO)