Letrero de bienvenida. Puerto de Recife. Pernambuco. Brasil. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

LOS COGEDORES LLEGAN A BRASIL

Miércoles, 27 de noviembre de 2019.
Qué bonita vista de los rascacielos de la ciudad de Recife (Brasil) desde el balcón.
-Venga, vamos a desayunar y a ver la entrada del barco al puerto-. Ha dicho Carliños.
Subimos al buffet, nos sentamos. Y se sientan dos mujeres, portuguesas o brasileñas, que comienzan a traer platos con huevos duros y a llenar la mesa de comida.
-¿Dónde van con tantos huevos? Se están comiendo de una sentada los huevos que han puesto todas las gallinas ¿Será que bajo las toperas habrá un corral y no lo sabemos? Comer tanto. No lo entiendo ¿Irán estás mujeres a hacer halterofilia ahora?
De aquí, hemos ido a ver la panorámica. Apenas había nadie; pero poco a poco se han ido llenando las cubiertas superiores de gente y le he dicho a Carlos: qué ha pasado aquí ¿Se ha abierto la veda? Está esto como el campo cuando se llena de conejillos y de liebres…

Entrando en el puerto de Recife. En el barco Costa Pacifica. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

¡Hola! Buenos días. Hemos saludado a dos chicos que conocemos, un español (catalán) y un argentino que viajan solos, y son amigos de Marina y de Jorge.
Hablando de las excursiones que íbamos a hacer, y de viajes en general, tanto Carliños, nuestro paisano y yo hemos empezado a decir: sí, me acuerdo que en el puerto de tal cogí la excursión a… Pues nosotros una vez cogimos la excursión para ir a ver el pueblito… Sí, y hace años yo cogí un barquito para ir a la isla…
-Anda que, estarás alucinando con tanto coger-. Le he dicho yo a Eduardo (el chico argentino). Y él, riendo, ha contestado:
-Sí, cuando pasan ustedes hay que retirarse y poner el orto pegado a la pared porque son unos cogedores.

TRAS LA ESPERA… QUÉ OLOR, POR DIOS

Miércoles, 27 de noviembre de 2019.
Esperando en el teatro para bajar y tomar la lanzadera (autobús que transita la zona portuaria) para subir al autobús de la excursión -desde la hora oficial de salida- han pasado más de treinta minutos debido a que las autoridades brasileñas son muy estrictas.
Charlando de forma distendida con Jorge, Marina y Francisco (el catalán que viaja solo) les he comentado que tengo una weblog a mi nombre, Carolina Olivares Rodríguez, La escritora viajera y un canal en YouTube en el que subo vídeos de mis tontunas y viajes; y que entre otras, escribo historietas,
poemas y relatos bajo el seudónimo de La Anchoíta del Cantábrico.
-Pero entonces ¿Tu nombre cuál es?-. Ha preguntado Francisco .-Como tu marido te llama Carola.
-Él me llama de muchas maneras. A mí podéis llamarme Anchoíta, Carolinuca, Carol, Carolinilla… Yo a mi marido le digo Carlos, Carlitines… Carliños. Y vosotros igual, podéis llamarnos como queráis.
-No te ofendas ¿Eh? Pero pareces de pueblo.
-No, no me ofendo. Y sí. Soy un poco rústica. Por eso me quiero comprar una boina-. Entonces les he contado que el primer día vi a uno con una gorra escocesa, con un pompón de lana muy bonito* (solo le faltaba la gaita).
-¿Y cuándo escribes tanto? ¿De dónde sacas tiempo?-. Ha preguntado Marina.
-En cualquier ratuco; mientras cago.
-Hay tiempo “pato”-. Ha dicho Francisco.
(Risas).
-Pues sí. Aunque esto de escribir tiene sus peros. En ocasiones se entra en bucle. Ahora mismo, por ejemplo. Porque si me pongo a escribir no vivo situaciones anecdóticas y si no vivo situaciones anecdóticas ¿Qué voy a contar?
(Risas).
-Esta mujer… No le hagáis mucho caso-. Ha dicho Carliños .-Si es que entre que es una cateta y una ordinaria, se le junta todo. Además, estando de viaje va muy mal al baño. Así que, si por cagar fuera, poco escribiría.
-¿”Paqué” cuentas tú estás privacidades mías al primero que pasa?
-Pero si la primera que lo cuenta todo eres tú, “jodia”.
-Pues por eso, la próxima vez no te adelantes y déjame contar a mí.
(Risas).
NOTA: véase el vídeo MÁS VALE ESTAR “SOLIÑA” QUE SER UNA “SOUSIÑA”  del DIARIO DE UN VIAJE (ANÉCDOTAS ESCRITAS POR CAROLINA Y CARLOS) – SEGUNDA PARTE

Como todas las excursiones de Brasil -por motivos de seguridad- las hemos contratado con Costa, cuando las autoridades del país han dado el visto bueno, personal del barco ha dado la orden de bajar.
(Los primeros en bajar son los grupos de las excursiones de Costa).
Descendiendo por las escaleras al puente 1, entre una multitud descontrolada que murmuraba sin cesar, venían unos hedores…
-¡Hay que ducharse más a menudo!-. He gritado yo.
-Será por agua-. Ha dicho la Carola.
-Alguno hace más de cuatro días que no se ducha. No me jodas, qué putos olores. Tela marinera. Cuánto cerdo, y qué desmadre.

¡ALEGRÍA!

Miércoles, 27 de noviembre de 2019.
Acabamos de bajar del bus lanzadera. Allí, junto al Costa Pacifica han quedado los que huelen a choto (anda y que les den).
Oye, ha sido abrirse las puertas automáticas de la terminal de pasajeros y meterse por las orejas un ruido ensordecedor.

Recibimiento en la terminal de pasajeros de Recife. Pernambuco. Brasil.

-¡Alegría!-. He exclamado yo riendo .-Qué recibimiento, a lo grande. Estos brasileros si que saben. Así, así ¡Con dos cojones! Y es que todo eran trompetas, y no las del infierno precisamente.
-¡Alegría!-. He vuelto a exclamar .-Que se nos rompan los tímpanos. Aquí si te descuidas te meten los trompones por el culiño. Ja, ja, ja.
¡Qué recibimiento más carnavalesco! Si alguien llevaba depresión se le ha quitado de un plumazo.
Oye, con qué alegría tocaban las trompetas y los trompones, y la pandereta yel tambor, un grupo de músicos jóvenes. Y un chico… no veas cómo bailaba.
Llevaba puesto un traje típico de Brasil y un paraguas pequeño en la mano amarillo y naranja. También había una muchacha bailando con otro paraguas con los colores de la Fantasía (amarillo, azul, rojo y verde).
Pues eso ¡Alegría!
(Continuará).