Sobrevolando Arabia Saudí (volando de Dubái a Madrid). Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el mar se encuentra la antítesis del tradicional desierto de arena color amarillo. Está compuesto por agua y lo vemos azul porque el cielo se refleja eternamente en él.
En el de arena no se divisa agua, en cambio el desierto azul está repleto de ella. Y lo mismo sucede a la inversa.
Sus oasis asimismo son antagonistas: el que vaga por el desierto de arena va en busca de agua, y el que va a la deriva por el desierto azul anhela hallar tierra.
Curiosamente lo que le falta a uno le sobra al otro.
Si en algún momento de tu vida -por circunstancias de diversa índole- quedas atrapado en alguno de los desiertos descritos, habrás de luchar; y caminar o nadar por ellos sin descanso.
Solo espero que, si finalmente encuentras los oasis que esconden, aprendas a ver en sus elementos (agua y tierra) la importancia que tienen.