Un domingo cualquiera, a las 10:30 horas, vestida con ropa deportiva, estaba subida en la elíptica que hay en el gimnasio de las instalaciones de los apartamentos de Tavernes de la Valldigna (playa) donde residimos mi marido y yo.
Y ese día lluvioso a finales del mes de enero, como bien he dicho, inicié el pedaleo en la máquina de cardio a las diez y media, pues soy así de metódica.
En el gimnasio solo estábamos Carlitines, yo; y un xiquet, que por el tipo de entrenamiento que sigue debe de estar preparando alguna oposición.
El molesto ruido del tedioso pedaleo no me dejaba escuchar bien las repetitivas canciones del hilo musical que salen de los altavoces. Si a esto le unes que estoy algo teniente, apaga y vámonos.
Pero en una de esas que agudicé el oído, pues el tema me gusta, escuché:
-Stop mi hada,
estrella invitada,
víctima del desamor.
Sube al coche,
reina de la noche,
olvida tu mal humor.
-A ti si que te daba yo riel reina de la noche, cof, cof, cof. En el coche o aquí mismo, en la elíptica, si no fuera porque está este-. Me dijo Carlos acercándose, y tosiendo por estar acatarrado.
-Qué dices de darme riel. Siempre estás con lo mismo, macho.
-Riel, estopa; o como lo quieras llamar.
-Hasta luego-. Se despidió el xiquet.
-Hasta luego-. Dijo Carlos.- Bueno, eso; que te sentaba yo en la pantalla esa donde salen los numeritos y te cogía ahí arriba y pimpán, pimpán… Cof, cof, cof…
-¿En la pantalla me ibas a sentar? “Pa” que se me rompa el culo ¡Si la pantalla es de cristal! Y el culo ya lo tengo yo roto de fábrica. Y tú, y todas las personas ¿O no te has dado cuenta que nacemos con una raja?
-Claro “jodia” ¿Cómo íbamos a cagar si no? Ay, Carola, Carola, además de para llevar el pelo, la cabeza está para, cof, cof, cof… Para pensar.
-Pues a ver si empiezas a pensar tú. Cogerme en la elíptica… Con esas toses.
-Claaarooooo. Hay que ponerle chispilla al amor para, cof, cof, cof… Para que no se apague.
-Chispilla sí; pero subirse en este trasto y pretender ponerme el culo encima del cristal para cogerme y darme pimpán, pimpán… No sé dónde está la chispilla esa que dices tú. Además, con tanto cof, cof, cof, las chispas se apagarían.
-Cof, cof, cof-. Ay, cómo estoy, cof, cof, cof. Esta lluvia y el frío, cof, cof, cof.
-Con frío y lluvia pensando en cogerme a mí. Y lo que has cogido tú ha sido un resfriado valenciano, che… Cof, cof, cof. Y quita de aquí que al final me lo has “pegao”.