Anchoíta sentada en un inodoro. Pueblo de Tortuguero. Costa Rica. Foto tomada por Iván Gamero Olivares.

Qué bonito es poder hablar con total naturalidad de esas cuestiones, que si algo son precisamente, son eso, las más naturales del mundo…
Qué bonito es ese instante en el que te encuentras con la pescadera del barrio -a la que hace siglos no ves- y tras cruzar cuatro palabras tontas te dice:
-Hija, a ti te ha pasado algo. No me digas más: tú has hecho arroz.
-Que va. Lo que pasa es que mi Carlitines y yo vinimos de viaje hace cinco días, y chica, hoy por fin cagué. No veas qué malos ratos paso cuando estamos fuera. Y el arroz, ni me lo menciones. Porque a mí hace rato se me pasó el arroz, el conejo y el padre que lo fundó.

Lo dicho, qué gusto da vivir en un mundo donde hablar de temas naturales no se convierte es antinatural.