De sobra es sabido lo acertado de la frase: cree el ladrón que todos son de su condición. Pues yo me atrevo a dar una vuelta más a la tuerca y afirmar que al tonto le pasa exactamente lo mismo ¿Y sabes cuándo te lo confirma?
Cuando te toma a ti por lo mismo que es él.
En mi trabajo había uno que tenía fama de tonto. Figuraros si era tonto que el día que entregaron las medallas a todos nos dieron una… Bueno, a todos no. A él le dieron dos: una por tonto y otra por si la perdía.
Hacía tiempo ya que a este hombre le tenía calado “to” quisqui. Sin embargo, como yo creo que antes de poner a alguien la etiqueta de eres tal o Pascual hay que tratarle un poco, entablé conversaciones con él. No fueron muchas; pero sí las suficientes para verificar que el sambenito que llevaba a cuestas era tan real como la vida misma.
Y como dicen que para muestra un botón, véase aquí la muestra.

Caricatura de Pichucas el del Muelle. Foto/Imán que sacó el periódico cántabro El Diario Montañés.

La última mañana que coincidimos decidí poner a prueba dos cosas: mi paciencia y su simpleza. Y apalabrando de cosas triviales le dije:
-Dice fulano que tiene el cuerpo lleno de dolores pero que como no se fía de los médicos ni quiere ir al hospital no toma pastillas porque así, según su teoría, se hace fuerte mental y físicamente y luego resiste mejor el dolor. No sé yo ¿Qué opinas tú de esto?
-Que lleva razón-. Contestó .-Y no pasando ni quince minutos volví a decir:
-Me ha dicho mengano… (Al loro aquí porque mengano es el fulano de antes y él lo sabía) …Que a la mínima que nota molestias se atiborra de medicamentos y contacta con el doctor. Por lo visto su mujer dice que es un aprensivo. Pero claro, él opina que la medicina ha avanzado una barbaridad, y que eso de tener padecimientos a lo bobo no va con él ¿Tú que opinas?
-Que lleva razón.
-¿Me tomas el pelo? No hace ni un cuarto de hora que te he dicho todo lo contrario y tú me has respondido lo mismo-. Y haciendo ademán de marcharme de su lado dije .-Sabes lo que pasa, que cree el ladrón que todos son de su condición, y como tú eres tonto de remate -porque lo eres, ya te lo confirmo yo por si tenías dudas- crees que los demás también lo somos. Y no. Así que no vuelvas a darme la razón como a los tontos, que el único tonto que hay aquí eres tú, que eres más tonto que Pichucas el del Muelle y que Mundo el de Perines y ya es decir. Porque mira que estos dos eran tontos, pero tú los superas con creces campeón. Lince, que eres un lince.
Tras esto mi compañero se quedó callado como una puta. Y más le valió al tío porque lo mismo era capaz de volver a decir llevas razón. Aunque mira tú por donde, esta vez la hubiera llevado, la hubiera llevado.