Resulta que el marido de mi amiga María lleva en cama un par de semanas porque le ha dado un ataque de ciática y no se pude mover.
-¿Y no has llamado al médico?-. Le he preguntado yo.
-Sí-. Ha contestado ella.- Pero la médica, que es una doctora, dice que no se puede hacer nada, que se atiborre a pastillas y listo.
-Pues vaya.
-Sí, hija sí.

Cigalas.

Preocupada, a los días le volví a preguntar a mi amiga:
-Mari ¿Cómo está ese hombre?
-Mejor. Ya se levanta y anda un poco.
-¿Sabes cuándo estará recuperado del todo? -. Le pregunté. Y antes de que me contestara dije .-Cuando te pida el ñaca ñaca la cigala. Entonces sabrás que está repuesto del todo. Y con franqueza, no sé yo si eso te conviene.
-Joder, lo que me faltaba.
-Por eso te digo.
-No lo había pensado yo.
-Pero yo sí.
-Ya. Menuda cabeza tienes tú, estás en todo.
-¡Como para no estarlo! Mujer prevenida vale por dos.
-Joder, con las ganas que tenía yo de verle bien… Pues ahora casi mejor que no se cure y se quede quiero en la cama porque como se ponga bueno…
-Ay, Dios mío María. Como se ponga bueno, date por jodida.